“Para tener una personalidad y un proyecto de real integración, tenemos que tener disciplina en las negociaciones externas, y también tener la disciplina de cumplir los acuerdos intra Mercosur” “...Brasil, aunque sea la economía más grande de América del Sur, necesita la compañía de los otros países” pues “para ver la verdadera multipolaridad hay que tener un mínimo de equilibrio de fuerzas”.
Las recientes declaraciones de Canciller brasileño Celso Amorín sobre el ingreso de los países del Cono Sur al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que proponen el gobierno y las corporaciones de los Estados Unidos, debieran ser el punto de partida para una lectura más seria y perdurable en el ámbito del Mercosur. La dirigencia argentina debe aportar lo suyo en este asunto. Porque aunque Amorín no lo especifique con las palabras exactas, es nuestro país el que puede dar soporte a una identidad geopolítica regional.
Hemos visto como las potencias europeas y los Estados Unidos, modifican su clasificación del carácter de nuestra región sudamericana (occidental o hemisférico) según sus necesidades circunstanciales. Considerándolo parte del hemisferio sur cuando debe asignarle recursos tecnológicos (o para investigación científica) y proteger sus balanzas comerciales propias o, por el contrario, considerándonos parte de la civilización occidental cada vez que procura apoyos y alineación directa para una guerra, como sucede hoy con el conflicto Estados Unidos-IRAK. Como sucedió ayer. Recordemos que Argentina envió tropas al golfo pérsico durante la guerra de comienzos de la década de 1990, cuando debió destinar esos recursos a controlar la pesca indiscriminada en el mar argentino. De ese apoyo, de esa alineación directa, el país no obtuvo nada. Un ejemplo simple, y casi torpe, de la forma en que se ha desvirtuado el interés nacional.
Nunca tan apropiadas, tan actuales, las palabras de Arturo Jauretche en su trabajo “Ejército y Política” de 1958. “El hemisferio sur tiene particularidades que no lo ubican -en términos de geografía política- ni en occidente ni en oriente, que constituyen alineamientos propios del hermisferio norte. Más aún; en términos económicos y sociales no participa, o participa poco, del modo de vivir occidental; tampoco desde este ángulo se entiende qué título ha de ocupar un puesto en el modo de morir occidental”
De esto mismo nos habla Celso Amorín, cuando señala la idea de Identidad. “Una identidad Mercosur le daría más fuerza a nuestra opinión en el mundo, pero esa opinión no tiene que ser de confrontación con ninguna otra gran potencia...” Brasil tiene claro que el futuro y desarrollo de la región depende mucho más de la continuidad en el consenso político (la armonía geopolítica) entre nuestras naciones frente a temas como patentes, regímenes aduaneros y reclamos conjuntos a organismos internacionales como OMC, BID, G8, etc. que la puja por obtener alguna ventaja en el ingreso de productos a mercados ultracompetitivos como la Unión Europea o Canadá. Ø