En realidad no parece haber muchas minas que escriban tango, pero por el contrario, sorprende su protagonismo como tema central de la lírica tanguera. ¿Podemos pensar que la cultura machista que nos dominó entre 1890 y 1950 tuvo algo que ver en este tema?
Imaginen que para esos tiempos ellas corrían entre la limpieza de la casa, los pucheros, el sacar las manchas a las corbatas, la crianza de los niños y los ruleros, al planchado de camisas y los cuellos palomitas y, las más inteligentes, al trabajo como costureras para la manutención familiar, como obreras en las tantas fábricas de sombreros y las solteras al oficio de peluqueras ¿Es posible que debamos aceptar lo que siglos de historia de la humanidad han venido queriendo mostrar? ¿Pueden los hombres ser mejores para la poesía, la filosofía y la estrategia guerrera y política? Hummm.... ¿Las mujeres, en cambio, estamos sólo para solucionar lo cotidiano y elemental? Re-Hummmmmm
Podemos sí sostener que no existía la posibilidad de un trabajo intelectual sostenido para las minas, ergo es necesario acercar nuevas conclusiones para echar luz sobre esta relación entre el trabajo doméstico femenino con la tarea tanguera y poética masculina. Si un tanguero necesita para componer básicamente: cigarrillos, silencio, tranquilidad, orden familiar, limpieza, espacio, mobiliario, café y comida, provista por a) mozo de bar b) ama de casa. El punto a) no es tema de esta nota pero en el punto b) ¿Cuántas horas de trabajo intelectual requiere una letra de tango? Dependiendo de la letra y del ingenio del autor. Podemos suponer que algunas letras han requerido no más de cinco minutos en una servilletita de café, y otras algunos años de vida. Podemos estimar, entonces, ¿unas 50 horas por cada letra? Si aceptamos que el actual patrimonio de letras de tango es de 50.000 unidades, esto significa 2.500.000 horas de trabajo.
Para que el hombre logre trabajar tantas horas no pudo ser más que gracias a esas mujeres que vivieron para darles las condiciones básicas de composición tanguera.
Así que muchachos, a prepararse. Llegó la hora, y desde hace rato que las mujeres dijimos: abran cancha que llegamos. ¿Será por eso que hay, desde 1960, más compositoras de letras de tango? Debe ser que no usamos camisas, ni cuellos palomitas. Ø