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¡Delenda est Irak! No fueron exactamente las palabras empleadas por Catón, El Censor, en el Senado de la anciana Roma (también conocido como Catón, el Antiguo, vivió entre 234-149 a. de JC). Catón concluía todos sus discursos, conversaciones o discusiones -cualquiera que fuere el tema de la plática- con una arenga siniestra: “Delenda est Cartago” (Hay que destruir a Cartago) Cartago era entonces para Roma, lo que Irak es hoy para los Estados Unidos: el eje diabólico. Los Cartagineses entrenaban terroristas extranjeros (adiestraban en tácticas guerrilleras a tribus Celtas y Ligurinas para usarlas contra Roma), ignoraban tratados internacionales, promovían insurrecciones en el extranjero y poseían armas de destrucción masiva (elefantes) que Aníbal (la Némesis de Catón y el Saddam Husein de entonces) amenazaba usar contra Roma. Roma y Cartago se enfrentaron en tres guerras llamadas Guerras Púnicas. Al final de la tercera guerra, los romanos calcinaron a Cartago y sus habitantes fueron eliminados. Esa suerte es exactamente la que espera a los irakíes. Existe un horripilante paralelo entre la Roma de Catón y los EE.UU. del 2003, Catón y el Presidente Bush, Cartago e Irak, Aníbal y Saddam Husein, las querras Púnicas y las mini-guerras de Bush.Pasemos a examinar qué ocurre más de 2203 años después de las Guerras Púnicas. La política exterior americana se ha convertido en un tortuoso laberinto muy difícil de entender por un cerebro simple como el del que suscribe. Después de la tragedia del 11 de septiembre (9.11) pensé que los EE.UU. usarían todos los medios que fuesen necesarios para atrapar o eliminar a Osama Bin Laden. Sin embargo, las últimas noticias ubican a Bin Laden tranquilamente escribiendo una carta de 21 carillas a una publicación londinense y, previamente, se dijo haberlo visto en las áreas de Nimruz o Helmand de Afganistán montando un burrito, dirigiéndose hacia la zona de Balochistán en Pakistán (nuestro fiel aliado). Lo cual implica que Osama y su bruto cuadrúpedo desafiaron con éxito a las fuerzas armadas más poderosas y al sistema de inteligencia más sofisticado que el mundo haya conocido. Corolario: grande y mejor no son sinónimos. A continuación, el presidente Bush decide destruir la organización Al Qaeda y, en el proceso, derrota y expulsa del poder al Talibán. ¡¿Al Talibán?! Pero si fuimos nosotros quienes prácticamente creamos a los chicos del Talibán para ostigar a la Unión Soviética, que en ese entonces ocupaba Kabul.Nosotros los armamos, vestimos, alimentamos y costeamos todos sus gastos. ¿Qué forma de tratar a los amigos es esa? Finalmente el Presidente resuelve que hay que eliminar a Saddam Husein utilizando todos los medios disponibles. ¿Eliminar a Saddam Husein?, ¡pero si Saddam es nuestro buen amigo! Por lo menos así lo dijeron el Presidente Reagan, el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) William Casey, el sub-director Robert Gates, y Howard Teicher, del Concilio de Seguridad Nacional (NSC). Fuimos nosotros quienes desembolsamos billones de dólares en armamentos, helicópteros, computadoras y aún el material precursor de armas biológicas.Cabe recordar que nadie ha demostrado que Saddam Husein estuviere implicado en forma alguna con el 9.11. Tampoco pudo probarse que Irak hubiera protegido o apoyado a operativos de Al Qaeda. En general la mayoría de los terroristas no son irakíes sino que provienen de nuestros aliados Arabia Saudita, Kuwait y Pakistán. El gobierno de Saddam Husein es totalmente secular, no tolera islamistas (algunos islamistas hasta fueron ejecutados). Saddam Husein acepta cierta diversidad religiosa. Su vice-primer ministro, Tarik Aziz, es cristiano; como lo son algo menos del 3 % de sus 23 millones de habitantes. La pequeña comunidad judía de Bagdad sobrevive, con cierta tirantez, pero sin hostigamiento activo. Mientras tanto, profesar la religión cristiana es ilegal tanto en Arabia Saudita como en la mayoría de nuestros aliados en la región. Si el cristianismo está fuera de la ley entre nuestros socios, el judaísmo es sencillamente riesgoso para la salud: ¿Cuál es la situación de la mujer en Irak? Después de Turquía, Irak es el país más avanzado con respecto a los derechos de la mujer en educación y paridad en el trabajo. La lapidación (el increíblemente cruel y barbárico asesinato de mujeres aún lejanamente sospechosas de incurrir en infidelidad) está estrictamente prohibida en Irak, aunque algunos podrían, todavía, ocurrir en las zonas kurdas fuera de la jurisdicción del gobierno central. En cambio, la lapidación se practica extensa y entusiastamente en todos los países que se consideran nuestros amigos en la región. El peor, entre ellos, es nuestro aliado Afganistán, quien está sancionado por el mismo estado. No es nada divertido ser mujer en los países considerados como nuestros aliados. Se dice que Irak actúa en violación del “charter” de la ONU y que ha interferido y conspirado contra otros países. ¿Y nosotros? Los EE.UU ni siquiera han pagado la cuota anual de la ONU y hemos intervenido en múltiples ocasiones en México, Nicaragua, El Salvador, Panamá, República Dominicana, Grenada, Líbano y otros. Se dice que el gobierno de Irak maneja al país como si fuera una mafia. Esa descripción es correcta pero los gobiernos de todos nuestros aliados en la región conducen sus países a modo de la Mafia o la Camorra. A nuestros jóvenes soldados en Afganistán se los ha rebajado al nivel humillante de guardaespaldas personales para proteger al Presidente Karsai, uno de los más corruptos entre los corruptos, y a defender un régimen que brilla entre los más brutales, opresivos, e inmorales que este mundo haya conocido, en un país que siempre fue, es ahora y seguirá siendo totalmente ingobernable. Hemos colocado a Saddam Husein en una situación imposible, un callejón del que no hay salida. Como un erudito colaborador de El Suplemento señaló, le exigimos que nos demuestre la existencia de Cero, una formula matemáticamente imposible. ¿No sería mucho más práctico e infinitamente más barato si nos dejáramos de interferir en Irak y darnos con firmeza a capturar a los terroristas de verdad, Osama Bin Laden y la cúpula criminal de la detestable organización Al Qaeda? Tratemos de evitar la cuarta “Guerra Púnica” del Presidente Bush, una guerra que nos hundirá en una calamidad y tragedia de catastróficas proporciones, tanto económicas como humanas. Ø
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