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Escrito por Lucio Arce
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martes, 01 de abril de 2003 |
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pone el prestigio de los ingenieros argentinos por las nubes Siempre le gustó andar por el aire. Allá en Buenos Aires, cada vez que juntaba unos pesos se escapaba a Don Torcuato para dar vueltas en avioneta. Un avión más grande lo trajo a Los Angeles en noviembre de 1989. Por seis meses vivió en el garage de una familia amiga en Monrovia. Al poco tiempo, empezó a repartir el Los Angeles Times. Por cinco años, siete días a la semana, se levantó a las dos de la mañana para repartirlo. Durante las siestas que tomaba entre el trabajo y las clases, Iván soñaba con volar. En el '90 ingresó en Citrus College, en donde estudió Ciencias y Artes por tres años. En el '91 tomó el curso de la Cruz Roja y se certificó como Guarda Vidas. Varios veranos fue guardavida en las piletas de San Dimas. El '94 fue el año del despegue: entró a Cal Poli Pomona para estudiar ingeniería aeroespacial. Se graduó en el '97 y ese mismo año fue contratado por Barry Controls Aerospace, una compañía que diseña y manufactura sistemas anti-vibración para aviones, con sede central en París. Como parte de un equipo de 3 ingenieros (Kleathis Lambrinidis -griego- y Dominic Gallardo -méxicoamericano-) Iván Rosón inventó el “Dual Tone Isolator”, un dispositivo que reduce hasta un 30% la vibración de la cabina, proveniente de las turbinas. Este invento sirve tanto para aviones nuevos como para los ya existentes. El año pasado, la compañía lo invitó a París para agasajarlo y premiarlo, junto a sus colegas. Iván, un tipo con los dos pies en la tierra, vive en Long Beach con su mujer Dana, con la que se casó en 1996. En su próximo viaje en avión, mientras abre la bolsita de maní, preste atención por un momento. Si la cabina vibra un 30% menos, es gracias a un argentino. Ø
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