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Grandes Orquestas de Ayer, de Hoy y de Siempre: Alfredo Gobbi (h.) Imprimir E-Mail
Escrito por Miguel Eduardo Garriga   
martes, 01 de abril de 2003

Alfredo Gobbi (h), “el violín romántico del tango”, en sus treinta años al servicio de nuestra música popular, fue autor de inolvidables tangos instrumentales.
Había nacido en Francia el 14 de mayo de 1912, en donde sus padres actuaban en el varieté y en donde fueron pioneros del tango cantado. Angel Villoldo que por allí andaba, fue su padrino.
Comenzó sus estudios de piano a los seis años, a los trece formó un trío con bandoneón y guitarra, y a los catorce canta su primer tango “Perro fiel”.
Deambuló por muchos conjuntos: fue 2º violín de la orquesta de Antonio Rodio, para luego estar en la de Anselmo Aieta. Más adelante, con Roberto Firpo, y con Juan Maglio y en 1930 en el famoso sexteto Vardaro-Pugliese.
Al año siguiente forma su primera agrupación en la que estaban Orlando Goñi, Aníbal Troilo y Alfredo Attadía. En 1935 es el primer violín de la orquesta de Pedro Laurenz. Siguió con la orquesta de Joaquín Do Reyes y con la de Armando Baliotti.
El 21 de octubre de 1942 se presentó con nueva orquesta propia en la boite Sans Souci. La integraban en violines, él, Bernardo Germino y Antonio Blanco; en bandoneones Dolindo Casaux, Edelmiro D'Amario, Mario Demarco y Ernesto Rodríguez; en piano Juan Olivero Pro; Juan José Fantín en contrabajo y los cantores Pablo Lozano y Walter Cabral. Con ella actuó en Radio El Mundo y el sello Víctor le grabó 76 composiciones. Supo emplear y mejorar casi todos los efectos típicos tangueros que De Caro usaba en el violín.
En Historia de la Orquesta Típica a Luis A. Sierra no le fue fácil, al decir de José Gobello, caracterizar a la orquesta de Gobbi (h.) expresando: “La creciente contribución de Gobbi a la estilística del tango encierra ese algo tan suyo y tan difícil de definir; ese algo de De Caro, ese algo de Di Sarli, es decir algo que no puede traducirse más que en la sonora belleza de su orquesta”.
A su vez, José Gobello dejó establecido que “Gobbi no sólo concebía, como Fresedo, como Troilo, hasta en sus matices más sutiles el tango que quería ofrecer, dejándole al arreglador la mera faena de traducir esos matices en signos convencionales. Gobbi era su propio arreglador, de modo que reunía así tres de los cuatro elementos que integran una versión tanguera: arreglo, dirección e interpretación instrumental”.
Mostrando la gran admiración que sintieron por A. Gobbi, A. Troilo le dedicó el Tango “Milonguero triste”; Eduardo Rovira: “El Engobiado” y Astor Piazzolla juntó a su modo un retrato de A. Gobbi. Entre los tangos de A. Gobbi que caben mencionar, tenemos “Orlando Goñi”, “El andariego”, “Redención”, “Camadulaje”, “El Ultimo Bohemio” dedicado a Troilo, “Antojos”, “Tu Angustia”, “Mi Dolor”, etc.
Murió demasiado joven, un 21 de mayo de 1965, cuando el tango romántico comenzaba a desaparecer. Ø

 
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