Nuevo Almacen
02 diciembre 2008

Menú principal
Inicio
Tapa del Mes
Calendario de Eventos
Cartas y más Cartas
Horóscopo
Humor
Nuestra Mesa
Suplegrama
Números Anteriores
En forma de revista
Información importante para argentinos en el exterior
Clasificados
Lista de Precios / Advertising Rates
Quienes Somos
Preguntas mas frecuentes
Contactar
Instituciones Argentinas
Edición España
Edición Argentina
Buscar
Anunciantes
Imágenes al azar
corrupcion.jpg
Visitante Número:
NuevoAlmacen.com
alfajor
camiseta



Advertisement
A la memoria de un grande: Rufino está Presente Imprimir E-Mail
Escrito por Walter Kaderabek   
martes, 01 de abril de 2003
Al cumplirse el cuarto aniversario del fallecimiento de Roberto Rufino, su compañera inseparable Perla y sus amigos, realizaron una misa en su memoria en la Catedral de San Isidro. Finalizada la misma, el sacerdote oficiante invitó a familiares y amigos a participar en el homenaje tanguero (a realizarse en el ámbito de la catedral) que el reconocido intérprete y compositor se merecía.
Con la colaboración del pianista Roberto Osés, y las interpretaciones de Norma Labat y Roberto Paz (y las filigranas, ochos, ganchos y quebradas de Gladis Rivero y Oscar Guevara, sumado a la presencia de muchas personalidades de la música de Buenos Aires tales como la Academia Nacional del Tango, el Centro Cultural del Tango de Zona Norte, la Casa del Tango de San Fernando, la Academia porteña del lunfardo, canales de televisión, emisoras de radio de AM y FM), Roberto Rufino fue recordado tal como él, con su alma bohemia, lo hubiese deseado. Hasta aquí, la crónica breve de una tarde plena de emoción.

Talento cantado
Rufino nació en el barrio del abasto el 6 de enero de 1922. Debutó -de pantalones cortos- como cantante profesional en 1936, con la orquesta de Antonio Bonavena, e intervino en los conjuntos de José Felipetti, Francisco de Rose y Anselmo Aieta hasta 1939, fecha en que ingresa a la Orquesta del maestro Carlos Di Sarli, con quien graba su primer disco, y dentro de ese trabajo, el tango “Corazón” (del maestro director, junto a Héctor Marcó). A partir de allí enhebró una interminable cadena de éxitos, tanto con el gran pianista como con las otras agrupaciones en las que intervino: Francini - Pontier, Roberto Caló, Enrique M. Francini, Aníbal Troilo Pichuco, o con su propia orquesta dirigida por Leo Lipesker.
Temas como “Volver a soñar”, “Nunca tuvo novio”, “A mi madre”, “Claveles blancos”, “Soñemos”, “Destino de flor”, “El pañuelito”, “La canción de Bs. As”, “En un beso la vida”, “Ninguna”, “Desencuentro”, “Mensaje”, “Manos adoradas” y muchas más, fueron carta de presentación permanente de este inolvidable cantante. Maestro de cantores, Rufino es referencia de buen gusto e inspiración sin igual, recordado en estos últimos tiempos en el tercer volumen de la serie archivo -RCA- que editan en forma conjunta BMG ARG. y EURORECORDS, con lo cual seguiremos disfrutando, los seguidores del reconocido cantante, de esas obras que siempre nos llenan de emoción.
Para aquellos que tuvimos la oportunidad de conocerlo, (y, como en nuestro caso, lograr del ídolo su amistad personal, y la de su esposa Perla), nos queda siempre en la memoria, el recuerdo de un grande, cuya magnífica trayectoria artística estuvo atravesada por la exaltación de la amistad como valor humano irrenunciable. Ø
 
< Anterior   Siguiente >

Diez Euros
Dynamic LA
Dynamic LA
Dr. Eric Nepo

Dr. Eric Nepomnaschy

Seguros Latinos

 Seguros Latinos Boton

Surexpress
Surexpress
Berjos

Berjos

Andes Florist
Andes Florist
Andrea's Travel
Encuestas
¿Quién ha sido el personaje argentino más destacado del año?
 
Más Leídas
NOTAS DE LA FARANDULA - Abril 2003 
DE NUESTRA COMUNIDAD - Abril 2003 
Página de Humor - Abril 2003 
Los diez discos más vendidos - Abril 2003 
Grandes Orquestas de Ayer, de Hoy y de Siempre: Alfredo Gobbi (h.) 

Otras
Carmencita Calderón: Símbolo del tango orillero 
Hay que destruir a Irak 
DE NUESTRA COMUNIDAD - Abril 2003 
Sólo el hada tanguera tiene las llaves del cielo 
¿Cómo creamos algo nuevo, 
Noticias de la Patria que no fue 


© El Suplemento 2004 | arriba