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El viejo caudillo Don Juan Domingo decía, en el ocaso de su vida, que “la única verdad es la realidad”. Me permito rectificar esta frase, diciendo que “la única verdad es la percepción que tenemos de la realidad” ¿Y cuál es nuestra percepción de esta compleja realidad actual, cuando está condicionada por la información sesgada que nos brindan los medios de comunicación? Aquí van algunas preguntas “incómodas”. Preguntas Incómodas I (Argentina) ¿Cuál es el incremento de la ominosa deuda externa que nos deja el default aplaudido por los congresales en la breve presidencia de Rodríguez Saa, la devaluación, la pesificación asimétrica y otras lindezas por el estilo, implementadas durante el paso de Duhalde por la presidencia? Después del “que se vayan todos”, y una vez instalado en la Rosada el nuevo presidente y como prueba palmaria de la voluntad de cambio hacia una sociedad mejor ¿cuántos políticos se han ido del poder para responder al reclamo masivo del pueblo argentino de transparencia, honestidad y capacidad de gestión en el manejo de los fondos públicos? ¿Es válida la antinomia “izquierda vs. derecha”, o en realidad la antinomia es “sistema político corrupto” vs. “nueva política sin clientelismo ni prebendas”? ¿Qué nos garantiza la imposibilidad de que como “acción preventiva”, se proceda como en Irak, en el país vasco, en Irlanda o en la triple frontera de Argentina, Paraguay y Brasil, para “eliminar al terrorismo” a sangre y fuego, con la terrible producción de los eufemísticos “daños colaterales”? ¿No le tocó a Argentina el doloroso mérito de ser la prueba fehaciente de la generalización territorial de conflictos político-religiosos en el marco de un mundo globalizado? ¿Los atentados a la AMIA y a la embajada de Israel no fueron acaso la terrible antesala del impresionante acto terrorista contra las torres gemelas? La lucha contra la corrupción no se agota en una elección presidencial, mientras siguen todos los demás en sus cómodos puestos públicos. Pero para “que se vayan todos” ¿no le parece, estimado lector, estimado ciudadano y ciudadana, que es menester de los argentinos honestos que cambien de actitud, abandonen la cómoda posición de “criticar y decir que la política es una porquería” confundiéndola con “estos” políticos, y se comprometa y participe, para ocupar el lugar vacío que ocupan los ladrones y corruptos? ¿No será que la política no es ni buena ni mala, sino lo que se hace de ella y a partir de ella? ¿No sigue rigiendo nuestro destino durante los últimos veinte años la vieja e hipócrita política (que como una enorme roca aplasta el legítimo deseo de un país nuevo, con una política ejercida por patriotas, por gente honesta y capacitada), mientras se sigue sirviendo de los métodos más indignos para subsistir, como el embrutecimiento de la gente, la dádiva, el clientelismo, para engañar al pueblo e hipotecar su futuro y demorar in aeternum el progreso del país? ¿Llegará el momento en que la gente diga definitivamente “basta” a las corporaciones corruptas, prebendarias, que tienen como clientes cautivos a tantos millones de argentinos sumidos en la ignorancia, la indigencia, la falta de cultura y educación, manejando los recursos de quienes pagan sus impuestos para sostener una ignominiosa cadena de paternalismo caudillesco y dependencia económica a cambio de votos? ¿Cuánto tiempo continuarán estos inmensos lobbies que usan y abusan de un pueblo demasiado manso? ¿La mayoría silenciosa, la que sufre estoicamente injusticia tras injusticia, entenderá que la única forma civilizada de decir “basta” es comprometerse, participando, incursionando en política para depurarla de los corruptos? La falta de respeto, la negación del trabajo como dignificador del ser humano, la grosería, la mediocridad, la ignorancia, la televisión “basura”, la pérdida de las pautas más elementales de convivencia, la inseguridad en que se vive, ¿No forman parte acaso de las consecuencias no contabilizadas de los pésimos gobiernos de las últimas décadas? Todos hablan de la descapitalización terrible que ha tenido el país, especialmente durante el “menemato”, donde nos despojaron de nuestros intereses estratégicos nacionales (misil Cóndor, gas, petróleo, electricidad, telecomunicaciones), pero ¿quién habla de la inmensa pérdida de nuestro capital intelectual, representado por la enorme diáspora de materia gris argentina, que ahora enriquece en todo sentido a laboratorios, clínicas, centros de investigación, empresas y universidades del primer mundo? Salvo los respetables e inconclusos gobiernos de Frondizi y de Illia, ambos derrocados por militares, se sucedieron otros gobiernos supuestamente democráticos y de facto, que se esmeraron minuciosamente y con todo éxito en destruir un país que fue faro de cultura y granero del mundo.¿Quién está dispuesto a comprometerse, a participar activamente, a construir la “nueva política para el civismo”, a desplazar la “política para los corruptos”, para que Argentina vuelva va a ser un faro de cultura, un país de oportunidades para la gente decente? Preguntas Incómodas II (EEUU) ¿Qué certeza tenemos de que la acción preventiva de tomar la iniciativa de invadir un país, en vez de terminar con el fenómeno terrorista, provoque a futuro el efecto contrario, y se incremente el accionar de células que manejen elementos de destrucción masiva e ingresen por la amplia frontera de EE.UU. bombas nucleares portátiles o microbiológicas? Dado que la violencia pretende justificarse con la violencia, ¿no salen beneficiados los extremistas ideológicos con esta escalada de odio y muerte, de modo que el ataque extremista a la AMIA, a la embajada de Israel, a las torres gemelas, son argumentos tan contundentes para EE.UU. e Israel como lo son los ataques al pueblo palestino e iraquí para los que piensan como Bin Laden, Al Qaeda o Hezbollah? ¿Se vieron fortalecidas la democracia y la libertad norteamericana luego de la violenta incursión a Irak? ¿Se ha mantenido la esencia del espíritu americano, los derechos básicos inalienables, la libertad de expresión, el respeto por los procedimientos legales, el respeto por los organismos internacionales?, ¿o todo esto ha sido sojuzgado por el odio y el temor por las represalias? ¿Será verdad que la necesidad de mantener y desarrollar la industria bélica requiere la existencia continua de conflictos armados en todo el mundo, y que la razón fundamental es económica, ya que dicha industria provee miles de fuentes de empleo nada desdeñables para los EE.UU., sumido en una crisis económica antes nunca vista? En una nación basada en el dinero y en el desarrollo de los negocios, ¿el verdadero patriotismo se expresa consumiendo, por encima de otros valores humanos? ¿Fue inteligente, si se pretendía mostrar una guerra rápida, sin errores, sin sangre visible, sin víctimas inocentes, permitir la ida de tantos reporteros que vieron y vivieron que la guerra y la violencia no son conceptos abstractos? El lógico temor por las represalias, ¿no atenta contra las ideas que pregonaron los Founding Fathers, cuando proponían que el objetivo de la nación sería el bienestar individual, y la política exterior debía ser sólo la promoción de la libertad? ¿En alguna medida la lógica necesidad de control antisubversivo, no violará estos derechos individuales de los ciudadanos, reeditando peligrosamente ese mundo controlado que pensó Eric Blair (George Orwell) en la obra 1984, donde advertía sobre los estragos sociales que el poder puede ejercer en las conciencias y libertades individuales? Por ejemplo, un minucioso análisis de la tarjeta de crédito de una persona y de la forma y sitios que ésta navega por Internet en la aparente privacidad de un domicilio, ¿no pueden ser ámbitos a controlar en el futuro inmediato “en prevención de conductas subversivas o terroristas”, violando de este modo la intimidad y los derechos individuales sobre la razón de Estado que le dieron sentido y razón de ser a la democracia estadounidense? El temor ante represalias post-Irak, ¿no favorecerá al extremismo ideológico que propicia un estado gendarme, no generará una aversión y discriminación hacia la diversidad cultural, y a su vez, no abrirá las compuertas para el incremento en la producción de armamentos? El hijo de una docente argentina que fue a vivir a Arkansas, fue víctima de agresiones verbales por parte de sus compañeros, porque es esmirriado, flaquito, larguirucho, de tez morena, y porque asociaron la palabra “argentino” con “afgano”. ¿Esto no es una forma de discriminación avalada por la ignorancia? La política del “todo o nada”, de “el que no está conmigo es mi enemigo”, ¿no atenta contra el derecho a opinar, el derecho a cuestionar a los gobernantes y a criticar sus acciones? ¿Será cierto que más allá del petróleo, de la industria bélica, del interés de Israel por que cambien las reglas de juego en Medio Oriente, la causa subyacente a este conflicto con Irak es la toma de posiciones estratégicas en política económica de EE.UU. ante una Europa cada vez más consolidada, ante un Mercado Común Europeo en franco crecimiento, con una moneda actualmente más fuerte que el dólar? Mientras que el Mercado Común Europeo es, antes que económica, una unión basada en vínculos culturales, de raza, religión, historia y geografía, ¿no fue que EE.UU. se fundó en función de la libertad como valor supremo, y la prevalecencia de los derechos individuales sobre la razón de Estado? ¿Cuál es el sentido de la palabra democracia para Aznar, cuando se incorpora como convidado de piedra a la “coalición”, mientras el 85% de los españoles estaba en contra de la incursión bélica a Irak? ¿Estará equivocado el Santo Padre Juan Pablo II, cuando dice que esta “guerra preventiva” provocará “tremendas consecuencias” por el “extremismo que puede emerger de esto”? La amenaza real que representan los medios asimétricos, tales como el terrorismo y las armas de destrucción masiva, ¿no son una oportunidad maravillosa para imponer más reglamentación, menos libertades individuales, más disciplina, más controles, la militarización del espacio, la carrera armamentista, el asignar buena parte del presupuesto para la misma, en desmedro de la educación y los planes sociales? ¿Tiene sentido la existencia de la ONU, y de no tenerlo, no correrá la misma suerte de la Sociedad de las Naciones, a la cual Hipólito Yrigoyen no se sumó, en el entendimiento de que según él era “un instrumento del imperialismo impuesto por los aliados” después de la Primera Guerra Mundial? La presencia mediática, aunque esterilizada del conflicto con Irak, ¿no logró evitar que temas urticantes como el de Enron, las pensiones o el desempleo se instalaran en la opinión pública? La política global de EE.UU. que se puede leer en Internet en el National Strategy Report de octubre pasado, ¿no explica claramente que, dado que EE.UU. tiene el mayor poder hegemónico, económico y bélico del mundo, debe utilizarlo para garantizar el dominio del planeta definitivamente? Preguntas incómodas... Ø
La deuda que deja Duhalde 16.300 millones de dólares por la emisión de BODEN destinados a cubrir la pesificación asimétrica. 3.000 millones de dólares más, para compensar los efectos de la indexación asimétrica y amparos pagados por bancos 15.000 millones de dólares en concepto de intereses devengados e impagos sobre la deuda externa argentina desde enero de 2002, que se pasan como herencia al nuevo gobierno. 5.000 millones de dólares más para rescatar moneda espuria creada por distintos estados provinciales y el propio gobierno. 2.000 millones de dólares en libramientos impagos y atrasos con proveedores, empleados públicos y jubilados. Por cada uno de los 500 días de la “administración” Duhalde, Argentina se endeudó a razón de más de 80 millones de dólares por día.
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