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ANAHI: lo que hay detrás de lo que cantamos Imprimir E-Mail
Escrito por Liliana Cáceres   
domingo, 27 de noviembre de 2005
“Y de todas las palabras, yo prefiero aquellas que se dicen sólo con una mirada”
(de su canción “Cosquillas en el Pecho”)
La conozco; casi podría decir que la conozco bien. Sin embargo, cuando le pedí que se presentara, me sorprendió diciendo que sólo está de paso por acá, jugando con números, visitando ciudades, escribiendo canciones y perdiendo el tiempo en las formas más creativas que pueda encontrar mientras espera que la vengan a buscar de su planeta. Decididamente sería una entrevista divertida... Anahí nació en Argentina y, aunque se la podría llamar ciudadana del mundo, su casa la tiene aquí, en Los Angeles. Su casa, su estudio, su vida. Hasta que la conocí, mi experiencia de escuchar una canción era simplemente diferenciar entre las que me gustaban y las que no. Nunca me había puesto a pensar en que más allá de Manzanero, hay un ejército de gente que se dedica a escribir letras para esas melodías que muchas veces tarareamos. Ella está en el ambiente del espectáculo desde que nació porque sus padres eran actores. Se crió -junto con su hermano Ariel- en camarines, estudios de cine y de radio. Empezó a trabajar en radio y televisión cuando tenía cinco años; a los 16 ó 17 se relacionó mucho con gente de la música y le gustó.
ES -Anahí, una de las facetas tuyas que menos conozco es la de compositora, así que te delego la responsabilidad de dejarte conocer, desde tus comienzos...
A -Comencé a escribir en Argentina, de adolescente. Había empezado un grupo de rock pero como nadie nos conocía no nos daban buenas canciones, así que empecé a escribirlas yo. Igualmente nadie estuvo interesado en nuestro grupo, pero la gente se interesó en mis canciones y empezaron a querer grabarlas. Hoy poca gente sabe que canto o que fui bailarina, a pesar de que así me gané la vida por mucho tiempo. Escribir no era lo que más me gustaba, sino estar en contacto con la gente y viajar.
ES -¿Y cómo vinculaste tus dos pasiones?
A -Haciendo giras mientras pude. Lo que pasa es que hacer giras desarrolla relaciones muy personales con la gente con la que uno viaja. Uno puede haber estado peleando y odiando a una persona en el hotel dos horas antes pero en el momento en que te subiste al escenario, todo eso desapareció y te convertiste en una unidad. Ese tipo de relación tan intensa no se encuentra en ninguna otra parte. Tiene que ver con la urgencia, con esa única oportunidad que uno tiene de hacerlo bien o mal porque no se puede repetir. Ahora aprovecho mis vagabundeos para absorber ideas para mis letras.
ES -¿Qué pasa por la mente del autor cuando compone una canción?
A -La gente tiene que escuchar cosas con las que se pueda relacionar, aún en el caso que no entienda intelectualmente cuál es el hilo de la historia, porque la vida es así, uno no entiende la mayor parte de las veces el hilo de la historia propia. El artista, así como el compositor y el letrista, tienen un poder increíble, porque en el momento que la gente recibe lo que uno escribió está desprevenida, está en otra cosa, no tiene defensas contra eso, entonces al mismo tiempo de tener el poder uno tiene una gran responsabilidad. Por eso a mí me gusta contar una historia o estimular un sentimiento o promover una idea, o si voy a escribir una canción muy triste hacerla de un modo donde el mensaje sea “a mí también me pasó, nos pasa a todos” o “hay una salida para esto”. Por eso es que yo nunca escribo canciones agresivas de esas en las que toda la culpa se le pone al otro, del estilo “por qué me dejaste”, “me rompiste la vida”, “la vas a pagar”, “por tí caí en el alcohol”... Lo respeto, hay gente que lo hace muy bien, pero yo no lo practico.
ES -¿Planeás alguna vez sentarte a escribir un éxito, o escribís directamente lo que sentís?
A -Depende... El asunto que una canción venda o no venda, gane dinero o prominencia o no, es muy aleatorio; cuando uno escribe lo único que tiene es la canción. En mi caso, si yo escribo sola una canción, letra y música, lo más probable es que salga espontáneamente. De pronto te encontrás tarareando una canción nueva, aflora. Pero hay veces que me llaman a escribir la letra para un proyecto donde la gente ya tiene la música, y otras veces trabajamos más personalmente, como lo hemos hecho con Amanda (Miguel) y Diego (Verdaguer), con Albert Hamond, Memo Méndez Guiu. Ellos escriben la música pero yo doy mi opinión, por ejemplo “quisiera que esta parte me la hagas un poco más larga porque se me ocurrió esta idea y no me da el tiempo para decirlo así como está”. Después escribo la letra, pero recién cuando estamos todos de acuerdo en el concepto de la historia. Porque parece fácil, pero después que uno tiene escritas más de 300 canciones no lo es, uno tiene que sacar ideas de adentro (de uno) y no hay un caudal interminable; cada canción es un parto, uno le pone ese tipo de información genética que hará a esa una canción única.
ES -¿Qué tanto importa que las canciones sean un éxito comercial?
A- Obviamente todos queremos que nuestras canciones sean un éxito por varias razones: la primera de las cuales es usualmente el dinero. En mi caso, porque me permite viajar y eso me amplía la capacidad de escribir cosas diferentes a partir de experiencias diferentes.
ES -Al escribir las canciones ¿Te basás en experiencias personales, en pura fantasía o en las dos cosas?
An -Las dos cosas. Yo escucho mucho a la gente y me preocupo por estar en contacto con ella. Soy la que camina en Los Angeles, esa única que se ve caminando en esta ciudad; esa soy yo. Tomo el bus, tomo el metro y como cuando viajo lo hago sola, estoy siempre atenta a lo que sucede a mi alrededor. Yo puedo estar en Zurich tomando una cerveza y tal vez en la mesa de al lado hay una pareja teniendo una conversación muy intensa, y yo estoy ahí escuchando y me digo “¡Guau, estas cosas pasan!” Y todas esas cosas las registro y las pongo en mi mente... ponele... en un file que dice “Conflicto” y quedan allí listas para utilizarlas cuando sea oportuno para alguna canción. Pero sé que es real porque la escuché de gente real, escuché sus palabras, escuché sus sentimientos, cómo lo decían, la connotación, todo quedó registrado.
ES -¿Hay diferencia entre el amor vivido en Hollywood o Beverly Hills y las historias de amor vividas en Buenos Aires?
A -En el núcleo del asunto no, pero los conflictos son diferentes. Los conflictos de las parejas en Argentina pasan mucho por la cosa social y la realidad económica del país. La gente tiene sueños y según la parte del mundo en donde esté son más o son menos fáciles de cumplir que en otras. Por ahí en Beverly Hills hay quien se va a cenar a París para festejar el Día de San Valentín, y eso es difícil que en Buenos Aires se pueda planear. Pero como todo en la vida, donde hay un más hay un menos, y donde hay luz hay una sombra. Todo es un equilibrio.
A propósito de eso, Anahí me deja escuchar el álbum de Amanda Miguel que está a punto de salir en los Estados Unidos (en México salió el 20 de julio). Me explica que el primer sencillo de promoción se llama “Se Paró” y la primera frase dice “Se paró, mi mundo de repente se paró”. Y rescata que allí ella no está haciendo un juicio de valor, simplemente que todos nosotros hemos tenido esa sensación alguna vez, y que puede suceder por múltiples razones. Ella trabaja dejando puertas abiertas, y aunque después elabore un poquito algunas historias, ya desde el principio la gente tiene la oportunidad de acomodarla a su propia historia, de casarla con su experiencia personal y eso desarrolla el verdadero enlace entre el público y una canción. El efecto espejo.
ES -Entre tus canciones tenés temas que todos los que pertenecemos al mundo latino alguna vez escuchamos. ¿Para quiénes de los más renombrados cantantes escribiste canciones?
A -A José Luis Rodríguez (Y Tu también Llorarás, Sueño Contigo, Yo Quiero Ser Tu Amor), a Roberto Carlos y Lani Hall (De Repente El Amor, que fue el álbum ganador del Grammy al Mejor Pop Latino en 1985; Raffaella Carrá, Fred Bongusto, Timbiriche, Amanda Miguel y María Conchita Alonso, entre otros.
Y nos podemos remitir a un hecho reciente: hace poquito, desde la radio nos bombardearon con una de sus canciones, el tema papal por excelencia. Cantaré Cantarás ha dado la vuelta al mundo, fue grabada en varios idiomas, vendiendo una incalculable cantidad de copias desde 1985. Lo más destacable: Anahí, así como los compositores de la música y todos los artistas participantes, ha donado todos los derechos de esta canción a obras dedicadas a aliviar el hambre infantil en Latinoamérica, más específicamente en Bolivia, a través de UNICEF.
ES -Anahí ¿cómo se vive esto de ser la parte anónima de un gran éxito?
A -Para mí es un triunfo que la gente reaccione ante mis canciones, y la realidad es que muchas veces no saben quién soy. La gente reconoce al cantante, y para ser reconocido públicamente uno depende de la cortesía del artista, ya que poca gente lee los créditos de la cubierta. Pero cuando prendés la radio y escuchás tu canción y escuchás a alguien tarareándola al lado tuyo, es algo muy lindo. Ø
 
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