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Escrito por Alberto Barroso
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jueves, 01 de mayo de 2003 |
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“La literatura debe tener la fuerza de un cross a la mandíbula” Roberto Arlt “Hijo de puta” Los estímulos eléctricos volaron por los axones, y en cada sinapsis, el neurotransmisor acetilcolina los pasó de los botones sinápticos a las espinas dendríticas de las neuronas postsinápticas. Llegando a las miofribras, permeabilizaron las citomembranas a los iones de sodio que, al ingresar en las células, provocaron las contracciones. El grupo de músculos protagónicos formado por los supra e infraespinosos, el romboide menor y el mayor, estimulados por los nervios C5 y C6 y, sobre ellos el trapecio, por los nervios C3 y C4, bajaron y echaron hacia atrás el hombro. Mientras que el bíceps y el braquial anterior, accionados por el nervio músculocutaneo actuaron en el húmero, y se sumaron al supinador largo y al cubital anterior, entre otros, movilizados por el nervio radial, para flexionar el radio y la ulna en la articulación del codo. Mientras esto sucede, el nervio mediano actúa con sus ramifica-ciones sobre los flexores superficial y profundo de los dedos y los palmares mayor y menor para ir cerrando el puño. En seguida los pectorales mayor y menor, aferrados al esternón y a las primeras costillas y estimulados por los nervios pectorales del plexo braquial, tiran el acromion hacia delante. El tríceps, accionado por el nervio radial, extiende el brazo con la colaboración del ancóneo y los cubitales. Al tiempo que el supinador y el pronador redondo, sabiamente impulsados por distintas ramas del nervio radial, hacen girar el brazo y el puño hacia adentro. La maravillosa coordinación, que abarca desde los grupos musculares a los millones de sarcómeros donde las cadenas de polipéptidos de la miosina se combinan con la actina para contraerse, conduce el puño a enorme velocidad. Cuatro falanges alineadas cortan el aire con las protuberancias de las articulaciones con los metacarpos, blanqueadas por la tensión de la piel que disminuye la circulación sanguínea alrededor de los cóndilos. El impacto es recibido por la barba mal afeitada, por la epidermis, la dermis, y luego por los músculos depresores, mental, orbicular, bucinador y risorio, que transmiten las sensaciones al cerebro por medio del auricular y el bucal, subramas del nervio mandibular, rama del famoso trigémino. La rápida compresión y rotura de fibras y capilares se produce contra la resistencia del hueso maxilar inferior. “Auch”. Ø
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