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El domingo 18 de mayo, en la ciudad de North Hollywood, las estrellas salieron a las tres de la tarde. La ocasión fue el Festival Carlos Gardel 2003, en Lankershim y Magnolia. Las primeras en brillar fueron las del cuarteto Nuestro Tiempo: Armando Patrono (piano), Viviana Rama (bajo), Daniel Díaz (bandoneón), todos bajo la refinada dirección de Dino Durand (guitarra). Pronto fue el turno de los bailarines. Sandor y Parissa bajaron del escenario a la pista para convocar a los presentes a una espontánea y gratis clase de tango. Como hipnotizados por la exótica cadencia del 2x4, muchos dejaron sus asientos y aprovecharon la oportunidad. Gente de todas las edades, razas e idiomas, se comunicaron a través del tango. Después, con su mezcla de acrobacia, buen gusto y pasión, bailaron Miriam Larici y Hugo Patyn (incuyendo un creativo número en el que ella hace de un sofisticado maniquí), Claudio y Elizabeth y Gloria y Gastón. Hubo un momento para homenajear al bandoneonista Coco Trivisono, que recibió el bandoneón de oro (diseñado por Angel Castelo) como reconocimiento a su extensa trayectoria. Fue el turno de los cantantes. Primero Luis Quiroga. Después, Osvaldo Roval, nuestra mejor bandera de tango y sentimiento. Cantó Sergio Eduardo, mano a mano con su bandoneón. Cambiando funyi por poncho, el folclore llegó con dos tercios del trío Nativa. Julián Córdoba y Mónica Campins cantaron lindo como siempre, dejándonos con ganas de más. La Otero Dance Company deslumbró a la audiencia con su destreza criolla al ritmo de malambo y chacarera, con bombo y boleadoras. De nuevo, el motor detrás de este festival fue Alfie Martin. Fue una gran fiesta argentina, para compartir nuestro arte y nuestra cultura con todos los habitantes de Los Angeles. Y quedamos muy bien, como para que vuelvan el próximo año.
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