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El Mercosur y la comunidad andina: ahora en bloque Celebrada los días 17 y 18 de junio de 2003 en Asunción del Paraguay, la Cumbre del Mercosur plantea la necesidad de decir NO ante las presiones comerciales del resto de los bloques económicos del globo. ¿Cómo hacerlo en un contexto regional de crisis sociales, incapacidad financiera y falta de competitividad? Simple: ubicándose como un bloque y sumando al MERCOSUR el aporte de la Comunidad Andina. La primera y más dura amenaza que tiene nuestra región sudamericana es el ALCA. Pero, conviene aclarar, no es la única. El Area de Libre Comercio de las Américas debe ser planteado por Lula Da Silva, Néstor Kirchner y demás jefes de Estado, como una opción posterior a la equiparación de los niveles de vida entre Canadá y Argentina o entre Brasil y EE.UU. aunque el criterio expuesto suene pretencioso. Debiera decirse ante las autoridades del NAFTA que “queremos un ALCA, ayúdennos primero a consolidar la economía de nuestro bloque”. Algo que siempre me produjo curiosidad es la diferencia entre la Unión Europea y el NAFTA desde el punto de vista de la organización institucional de ambos. El NAFTA no tiene parlamento común. ¿Lo necesitará? Tal vez sí México y no tanto Canadá y EE.UU. La UE, en cambio, ha trabajado sobre la idea de una representación parlamentaria de su bloque. Lo cual, si bien no garantiza evitar crisis, puede ser canal de diálogo y solución de diferendos en un futuro. En la cumbre del MERCOSUR se maneja, por iniciativa de Lula y coincidencia del gobierno argentino, la posibilidad de un parlamento común. Ojalá no camine por el sendero burocrático tradicional. También está latente la idea de acelerar la concreción de obras de infraestructura regional para facilitar el tránsito de mercaderías y personas entre ciudades de los países integrantes. Esto no es (¡ni deber ser!) motivo de grandes diferencias. La ampliación o creación de vías de comunicación reducen costos a la vez que generan un contacto social y comercial más fluido. Recientemente se dieron a conocer algunos índices, como la caída del PBI en Brasil y la suba del desempleo en San Pablo. Asimismo, se escuchan planteos en el empresariado paulista y los Obispos, que ven en la gestión actual demasiado pragmatismo. En Argentina, tras la visita de Collin Powell, la atención del establishment parece centrarse en las reformas que John Taylor (del tesoro de los Estados Unidos) pretende para nuestro país: renegociación de la deuda, reforma impositiva, reestructuración del sistema bancario, plena vigencia del régimen de quiebras, restauración de los derechos de los acreedores, etc. Todos temas ligados al término ajuste. Nada de producción industrial, facilidades a PyMEs o equilibrio del reparto de riquezas a gran escala. Este tipo de situación se va a seguir produciendo porque la economía moderna parece estar invadida por índices de los más diversos. Sin embargo, los gobiernos de nuestros países no tienen que congelar su voluntad de integración. Cualquier paso atrás que den los integrantes del MERCOSUR y la Comunidad Andina, serán dos pasos adelante de los bloques como el NAFTA, la UE o el Sudeste Asiático por sobre nuestras economías. Ø
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