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CON EL DEPORTE NO SE JUEGA Explicar el primer puesto de los Estados Unidos en la reciente edición de los Juegos Panamericanos de Santo Domingo no es difícil; surge de un simple relevamiento de las capacidades organizativas, el poder financiero y el potencial deportivo de la nación que, al mismo tiempo, ostenta el mayor peso político, militar y económico del planeta. La delegación estadounidense sumó un total de 271 medallas. Ahora no resulta tan sencillo leer y entender el 2º puesto en el medallero obtenido por Cuba (151 medallas en total) a instancias de los países que quedaron debajo de la pequeña isla caribeña; Canadá (total de 127 medallas), Brasil en 4º lugar (123 medallas), México (78 medallas), luego Venezuela (64 medallas) y la Argentina en 7º lugar (con 63 medallas; 16 de Oro, 20 de Plata y 27 de Bronce). Así, nuestro país obtuvo su peor rendimiento en la historia de los juegos Pero ¿Qué hay detrás de este resultado? Nada menos que una crisis social, económica y financiera como la de Diciembre de 2001, seguida de una devaluación que blanqueó el empobrecimiento encubierto por una convertibilidad ficticia y más de 10 años de errores e insuficiencia de la Secretaría de Deportes de la Nación. Se debiera mirar atrás para corregir aquellas desinteligencias y desatenciones como las que vivimos con los remeros argentinos (ubicados entre los mejores del mundo) esperando por sus botes varados en Buenos Aires. Ellos compitieron gracias al compañerismo de colegas de otras delegaciones. Todos los buenos rendimientos, los logros (casi sin excepción) alcanzados por nuestros deportistas, son el fruto del talento y sacrificio personal y grupal de ellos mismos. Porque para ser deportista en nuestro país (salvo algunos casos) hay que sacrificarse, pues no basta el esfuerzo. Justamente, que haya esfuerzo es una condición natural asumida por cada uno de los deportistas que desean competir en el más alto nivel. Pero que sea necesario el sacrificio (el cual debe evitarse) es una responsabilidad de las autoridades y merece nuestro rechazo y repudio. Es indigno. Las medallas de Oro de Juan Cerra, José Meolans, Javier Correa, LAS LEONAS del Hockey y el equipo masculino de la misma disciplina, el fútbol masculino, los equipos de Tiro, de Canotaje, patín, pelota vasca, ciclismo de pista, ciclismo de montaña, etc. Todos ellos y quienes no lograron medallas saben de paciencia, de esfuerzo, de sacrificio y de orgullo. Esperan ansiosos la ORGANIZACION, ATENCION y RESPALDO ECONOMICO Y OPERATIVO que les permita dar más esfuerzo y menos sacrificio. Si la problemática fuera sólo financiera habría que consultar quien “sponsorea” a la delegación cubana, líder absoluta del deporte latinoamericano, por encima del gigante Brasil y México (el miembro “modelo” del NAFTA). De hecho, el deportista Nº 1 en Santo Domingo fue el cubano Eric López (con 6 triunfos y sumando ya 18 en panamericanos). La dirigencia de cada federación y comisión parece que juega para otro equipo. Pregúntenselo al equipo de patín... El voleibol argentino se quedó afuera de los Panamericanos por culpa de diferencias entre autoridades nacionales e internacionales ¿quiénes perdieron? ¿Quiénes defraudaron? Mirar adelante es imperioso para revertir una tendencia preocupante con vistas a los próximos compromisos. A propósito; Río de janeiro acaba de presentar LOS JUEGOS PANAMERICANOS DE 2007, con una inversión de 225 millones de dólares. “Queremos que sirvan para que América Latina se convierta en potencia mundial como es hoy Cuba” declaró el alcalde carioca Cear Maia. Dirigentes argentinos, recuerden; la deuda con la ciudadanía la tienen ustedes. Ø
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