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El por qué del título de esta nota de “Cuatro Contra Uno No Es Pelea,” se deriva del hecho de lo acontecido el 9 de agosto en el combate por los títulos mundiales de la Organización Mundial de Box (OMB) y la Asociación Mundial de Box (AMB) de peso superpluma, los cuales ostenta el brasileño Acelino “Popó” Freitas. Su oponente fue el argentino Jorge Rodrigo “La Hiena” Barrios, quien hacía su primera presentación en los Estados Unidos. El agarrón tuvo como escenario Miami en el estado de Florida. Al peleador argentino ninguno le daba mucha chance. Yo también creí que el poderío del “Popó” Freitas se iba a imponer sobre el peleador argentino en pocos rounds. Pero a la hora de la verdad, “La Hiena” Barrios demostró que las cosas no iban a ser fáciles para el invicto campeón, el “Popó” Freitas, porque “La Hiena” Barrios salió a hacer lo que se debe hacer para ganar un campeonato. Salió a pelear desde el primer campanazo. Pero no solamente Barrios estaba peleando con Freitas, sino también contra el réferi, que se notó que estaba trabajando para el lado del campeón. También sus otros rivales fueron la propia esquina de Barrios porque nunca supieron cómo parar una herida pequeña que sufrió en los primeros rounds. En vez de apretar la cortada con una toalla, le refregaban la herida. No pudieron con una herida pequeña, y cuando sufrió la segunda cortada, las cosas fueron peor para Barrios, aunque tumbó dos veces al campeón. Al parecer iba enfilándose a la victoria que hasta el último segundo del undécimo round le estaba favoreciendo en las tarjetas de los jueces, porque justo en el momento que sonaba la campana, vino una derecha de Freitas que Barrios, por la sangre que le caía de su párpado izquierdo, no alcanzó a ver y ahí fue el principio del fin para Barrios. Cuando salió para el doceavo round se notó que no estaba recuperado. Y el combate tuvo que ser detenido. Lo que le faltó a “La Hiena” Barrios fue esquina, alguien que le diera los consejos necesarios entre round y round y alguien capacitado que los hay para curar heridas, como Miguel Díaz, y un consejero como Amilcar Brusa. Con esos dos en la esquina de Barrios, hoy Argentina tendría un nuevo campeón mundial. Alguien me dijo: “La Hiena Barrios se ganó el reconocimiento del público”. Eso es verdad, pero también es verdad que desgraciadamente perdió y las oportunidades por pelear por una corona mundial no se presentan todos los días. Lamentablemente, nunca se puede ganar una pelea peleando con cuatro adversarios a la vez, porque aquí la cosa no fue como los tres mosqueteros con su slogan de uno para todos y todos para uno. La cosa fue al revés. Todos contra uno. Todavía muchos como yo nos preguntamos, cómo es que en la esquina de Barrios el que llevaba la voz cantante era el señor Braulio Rodríguez, un entrenador cubano que por lo que se vio, no estuvo a la altura de los circunstancias para dirigir un boxeador en una pelea de campeonato mundial. Le faltó colmillo, como se dice en el boxeo. Aunque me enteré después que le ofrecieron ese trabajo de ser jefe de esquina poco antes del combate. Y hasta pienso que él nunca había visto pelear a “La Hiena” Barrios. Y dirigir un peleador sin conocerlo es muy poco profesional. Quizás pensaron que Barrios sería una pieza fácil para el “Popó” Freitas quien se llevó el susto de su vida como peleador profesional teniendo que visitar la lona, cosa que nunca antes le había ocurrido. Ahora la pregunta es: ¿la gente de Freitas le dará una revancha a “La Hiena” Barrios? Realmente que se la merece. Deseo fervientemente que se la de. Pero en el boxeo, nunca se sabe. Un gancho y nos vemos en la próxima de NOCAUT. Ø
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