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Iniciativas oficiales para formar a empresarios que desean exportar La Cancillería argentina está buscando insertar al país en mercados no tradicionales para sumarlos a la gama de posibilidades ya existentes. La idea es procurar espacios de comercialización de bienes y servicios con valor agregado. Por otra parte, el Ministerio de Asuntos Agrarios y Producción del gobierno de la provincia de Buenos Aires lleva adelante una serie de encuentros para empresarios, especialistas y estudiantes sobre exportaciones. En San Isidro, San Fernando y Vicente López, ya se desarrollaron los puntos exportando a México, a España y a EE.UU. Allí, profesionales vinculados a la cancillería explican las coyunturas de cada bloque o país: conceptos estratégicos, particularidades culturales, rasgos generales de tendencias de consumo, reintegros y retenciones, metodologías de pago, tipos y formas de encarar un proyecto exportador, etc. Como bien dijo en su exposición el Lic. Néstor P. Aleksink: “el argentino despreció, por años, el mercado externo...” ahora lograr acceso requiere de paciencia y un esfuerzo mayor. Aleksink desarrolló “Exportando a España” en el municipio de San Fernando. Hay una serie de vacíos de conocimiento por parte de los empresarios dispuestos a trabajar en el exterior, sobre cuestiones como denominación de origen, tipos de exportación (con o sin marca propia) o requisitos aduaneros. El comercio internacional obliga a los hombres de negocios a estar informados y atentos sobre la actualidad de las relaciones entre países y bloques. Es habitual ver cómo algunas naciones restringen el ingreso de productos de un país, como represalia comercial por conflictos políticos o económicos. Al mismo tiempo, las PyMEs argentinas se proponen exportar recién cuando les empieza a ir un poco mejor en el mercado local. Es decir, no nacen con una conciencia comercial hacia el exterior, como sucede en otros países (Italia por ejemplo) Los disertantes que participaron de cada uno de los encuentros explicaron qué cosas hay que tener presente al momento de pensar en un proyecto exportador. Una operación que se concreta, no es un éxito hasta que el importador vuelve a solicitar el producto o servicio ofrecido. Desde la primera reunión de negocios conviene saber las características e idiosincrasia de quien está frente a nosotros. El contexto cultural es decisivo a la hora de comunicar y armonizar diferencias de criterio entre las partes. Un aspecto que suele ser principio de fracaso, es creer que el consumidor debe reconocer las bondades del producto ofrecido, independientemente de cómo se lo presenta y muestra al público. Al contrario, es el producto el que debe adecuarse para cubrir una necesidad y un gusto. Pocas son las ocasiones en que el producto se impone con el mismo recurso de marketing y packaging utilizado localmente. Generalmente sucede con las marcas gigantes que se apoyan en mega-campañas publicitarias. Si ingresar a un mercado implica dinero, esfuerzo conjunto de cada sector de la empresa y dedicación específica, también debe recordarse que un paso mal dado rara vez permite segundas oportunidades. En todo caso, el comercio internacional da revanchas, pero ojo, no son inmediatas. Argentina está siendo, cada vez, más consciente de que cualquier acción de sus empresarios repercute en la imagen del país. Por eso no puede dejar que el sector lleve adelante su trabajo desconociendo las tareas previas que deben cumplirse. Tampoco podrá incrementarse el flujo comercial si no hay señales de coherencia en el Estado argentino. Reglas de juego claras y, en lo posible, permanentes, aunque el mundo se haya vuelto cada vez más cambiante y vertiginoso. Ø
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