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La inmigración hispana en los Estados Unidos |
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Escrito por Gladis Clavel Jameson Moreno
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sábado, 26 de noviembre de 2005 |
Estados Unidos es una de las naciones más cosmopolitas del mundo, en la que cada uno de sus inmigrantes viene a la búsqueda de oportunidades para su desarrollo personal e inserción laboral y al país en donde -por lo general- cada uno puede lograr más de lo que hereda.
El dolor de haber dejado atrás a la familia y la cultura propia se transforma luego en la fuerza impulsora para comenzar a trabajar de cero, progresar y darle vuelo a esa “extra mile” para hacer la diferencia. Este es el bagaje de la inmigración legal, la que ha contribuido enormemente al crecimiento económico del país y está cambiando su perfil social, cultural y político. El crecimiento demográfico hispano de los últimos 50 años es paralelo al crecimiento económico de Estados Unidos y está demostrado en la congruencia de su aporte dentro del marco de la inmigración legal. La inmigración hispana tiene un denominador común: el que además de la oportunidad económica y el fuerte empeño por salir adelante pone énfasis en la seguridad familiar y la educación y trabaja arduamente para conseguir su vivienda propia. Los inmigrantes hispanos están sobresaliendo notablemente de acuerdo con los siguientes indicadores provistos por el Centro de Investigación Hispana (PEW): Constituyen el 10% de las Fuerzas Armadas estadounidenses. El 80% integra la clase media trabajadora. El 68% posee su casa propia. El 60% se gradúa de la escuela secundaria. El 8% obtiene un título universitario. La inmigración hispana está absorbiendo la cultura norteamericana y la asimilación cultural es mutua en la dinámica social. Actualmente hay 11 millones de indocumentados en Estados Unidos; entre ellos, 3 millones viven en California. El flujo de indocumentados no ha cesado; por el contrario, su número aumenta con el influjo de miles más que cruzan las fronteras (de México y Canadá) y viven en la oscuridad para no ser detectados; no hablan inglés, retienen su lenguaje, su cultura y sus recuerdos -cosa que es reforzada por los medios en español- y permanecen aislados de la cultura estadounidense. Este grupo social es percibido como “los infractores de la ley que representan un peligro para la seguridad nacional y los que están absorbiendo los puestos de trabajo” (sobre todo en el área agrícola, alimenticia, hotelera y de la construcción) en desmedro de los nativos y trabajadores documentados. Esta situación se ha tornado en un problema inmigratorio que urge una solución legal inmediata. En este sentido, ya se han presentado en el Congreso los proyectos de ley para una reforma inmigratoria integral y se espera una legislación justa y humanitaria, ya que la deportación significaría un colapso en la logística económica del país y la desintegración familiar, debido a que la mayoría ha trabajado aquí por varios años, tiene sus hijos nacidos aquí y se perciben como “de acá” (y no “de allá”, de sus orígenes). Una tira cómica muestra a dos indios observando -tras los matorrales más próximos a la playa- al Mayflower, la primera embarcación con inmigrantes europeos arribando a la costa atlántica. Uno de los indios le dice al otro: “we are going to need an immigration policy” (Vamos a necesitar política de inmigración). Precisamente, es necesario entender el problema a fondo. La reforma inmigratoria significaría la integración de los inmigrantes a la sociedad norteamericana, con la obediencia a las leyes y regulaciones, para que sean productivos, paguen sus impuestos, aprendan el inglés y asimilen la nueva cultura. El Presidente George W. Bush y los Senadores McCain (R) y Kennedy (D) son los líderes nacionales que apoyan este proyecto legal con un programa inmigratorio (conocido como proyecto de ley S1033), el que ofrece soluciones prácticas y con una dimensión humanista para eliminar el mundo de las sombras en que se mueven los indocumentados, terminando con los abusos de los “coyotes”, los crímenes en la frontera, protegiendo la seguridad nacional y nutriendo una vez más la identidad del norteamericano al reafirmar las declaraciones de sus fundadores los que abogaban por una Unión Americana más perfecta (“form a more perfect union”). Además, el Congreso debe apurar el debate de esta reforma inmigratoria y expedir la ley para evitar también que se convierta en un tema político para las próximas elecciones, ya que la reforma es una necesidad inmediata. La frontera de los Estados Unidos y México se ha transformado en una zona peligrosa; no importa la vigilancia y el montaje de tecnología para detectar a los que cruzan la frontera, ya que ellos seguirán ingresando a este país y de acuerdo con las cifras estadísticas, muchas veces son los mismos que fueron deportados a México y vuelven a intentar cruzar, hasta que lo logran. Si en algo parecen coincidir la mayoría de los analistas, es que esta gente parece haber llegado a la desesperación por encontrar un trabajo e irán a los Estados Unidos a buscarlo. Pero todo indica que no es sólo un factor económico, sino una característica que data desde el comienzo de la humanidad misma, ya que la movilidad social es parte de la capacidad del hombre para lograr su supervivencia. Ø |