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No nos dejemos engañar por la desinformación pública Hace poco tiempo, leí lo que podría ser una auto-critica del Sr. Terragno en donde decía lo siguiente: “La clase dirigente no piensa para nada en cómo y para quién piensa gobernar, sino en cómo manipular a la opinión pública para conquistar el poder”. Con los primeros meses del gobierno de Kirchner se está viendo mucho más fuerte esta tendencia, como quizás no ocurrió ni siquiera en la época de Menem. Hace poco, y con motivo de las campañas para jefe de gobierno, uno de los nuevos “desinformadores” públicos, el Ministro Beliz, salió a decir, para apoyar la campaña de Ibarra, que la delincuencia había bajado casi un seis por ciento, mientras tanto todos los que quieren ver la realidad saben que una ola de secuestros y robos, ataca como nunca todas nuestras principales ciudades. La forma de coerción que está imponiendo el actual gobierno es realmente peligrosa, ya que con los fondos con que cuenta para publicidad pública, maneja a su antojo la información, y el medio que no opina como se pretende deja de recibir publicidad oficial. Lo llamativo del caso es que el propio Kirchner llama por teléfono a los periodistas “traidores” (este mote depende si están o no con él) y presiona a sus voceros para que no informen cosas de gobierno a los medios “enemigos” y les den las primicias a los medios afines a los mandatos presidenciales. En los viajes en el avión presidencial invita a estos últimos y no hace lo mismo con los “otros”. Hace poco, uno de esos periodistas mefistofélicos que abundan en nuestras tierras, dejó de criticar al gobierno desde sus medios (Canal 9, Infobae y Radio 10), tuvo una reunión con gente del gobierno, y volvieron a su grupo las propagandas oficiales y, como era de esperarse, comenzaron a tirar flores al gobierno. Unos días atrás ocurrió lo que podríamos llamar la gota que rebasó el vaso. En el programa de Jorge Lanata se presentó un informe en donde se demostraba que el nuevo interventor del PAMI, González Gaviola, había contratado a algunos familiares en la obra social de los jubilados. El gobierno trató por todos los medios de frenar la segunda entrega del material en donde se iba a dar más pruebas sobre lo ocurrido. Entre las apretadas que hubo, una es realmente insólita: el vocero presidencial -Miguel Núñez- fue hasta la casa de Lanata para convencerlo de no presentar más pruebas. Como éste fracasó, el propio Kirchner habló con Avila, dueño del canal, quien tampoco pudo convencer al periodista. Finalmente el programa salió al aire, pero el conductor del ciclo, al despedirse de la gente, dijo que quizás este había sido su último programa. Manejar la opinión pública es muy peligroso, tomar como “enemigo” a los que critican al gobierno también lo es, y más peligroso aún es cuando se está creando un gobierno hegemónico, en donde el nivel de aceptación de la gente hace que en todas las provincias estén ganando caudillos arcaicos que ahora son devotos del “Sí Kirchner”, y que pueden terminar generando un autoritarismo sin precedentes. No olvidemos las malas experiencias en donde gobiernos autoritarios nos hacían comer gatos por liebres, como por ejemplo, que estábamos ganando la guerra en las Malvinas o cuando nos querían imponer que algunos gobernantes eran “santos” o “santas”, o que estábamos en el primer mundo o tantas otras cosas por el estilo. Ø
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