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Discurso de Kirchner En Nueva York |
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Escrito por Walter Kaderabek
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sábado, 01 de noviembre de 2003 |
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Argentina en la ONU: la misma postura frente a reclamos Argentina parece mantener su postura frente a los reclamos de acreedores y organismos internacionales. Aquello de “si nos va mejor pagamos, de lo contrario no” se escuchó con firmeza en la 58ª Asamblea General de las Naciones Unidas, desarrollada en Nueva York. Allí, el presidente Néstor Kirhcner volvió a responsabilizar a los organismos de crédito por su papel protagónico en las crisis de las últimas décadas. “Resulta paradójico y hasta casi ridículo que se pretenda que paguemos nuestra deuda y, al mismo tiempo, se nos impida vender nuestros productos” dijo Kirhcner en su discurso, agregando: “nunca nadie les pudo cobrar una deuda a los muertos”. Casi todos sus conceptos fueron así, intercalados por alguna caricia a dirigentes e instituciones. En cuanto a la expectativa previa, se dudaba sobre cuáles serían sus ejes temáticos y si pensaba reafirmar (como sucede habitualmente en cada participación argentina) los derechos nacionales soberanos sobre las Islas Malvinas, hecho que ocurrió. Pero también hubo espacio para los derechos humanos y un segmento de historia reciente. “Somos los hijos de las madres y abuelas de Plaza De Mayo” sentenció. En Nueva York nada menos, la ciudad del horror de los atentados de septiembre de 2001, la situación del terrorismo internacional era tema casi obligado. “Mejorar la situación de los países periféricos no debe ser sólo una cuestión de sensibilidad de los países centrales, sino que atañe a su propia seguridad.” Relacionando tal situación a la proliferación de grupos terroristas y extremistas. “Sabemos qué decimos. Nosotros hemos sufrido en carne propia en 1992 y 1994 nuestras propias torres gemelas”. Si se esperaba moderación por parte de la voz oficial de Argentina, no la manifestó; al contrario, se ha hecho notar un claro objetivo de sostener el pedido de colaboración real de las potencias para alcanzar mejoras económicas y sociales en los países como los del G22. Ni bien inició su discurso, dijo: “estamos frente a la existencia de una supremacía tecnológica, militar y económica de un país sobre el resto”. Claro y sintético. Cada vez se siente más la distancia entre organismos e instituciones internacionales y las masas de poblaciones humildes y/o pobres, descreídas de progreso alguno. Hay movilizaciones y marchas de repudio a congresos, a cumbres en las que no se soluciona ni se avanza en problemas urgentes. Se levantan muros para impedir protestas y se paralizan ciudades enteras. Igualmente esta asamblea no pudo aislarse demasiado. Argentina está del lado de los jugadores que vienen perdiendo al usar técnicas y estrategias ajenas. A partir de algunas iniciativas, como el G22, nuestro país -como el resto de los integrantes del MERCOSUR- pueden reclamar y actuar con personalidad y en bloque, esperando una atención real de quienes sí pueden y deben facilitar el cambio. Ø
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