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La Realidad y Las Señales Esperadas Para El 2004 |
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Escrito por Walter Kaderabek
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jueves, 01 de enero de 2004 |
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No ha terminado la guerra en Irak ni ha aparecido el cuerpo de Bin Laden, aunque Saddam Hussein fue capturado hace semanas. Tampoco dejaron de sucederse los atentados que cumplen con éxito su cometido de sembrar miedo en numerosos lugares del globo. Lejanas parecen aún las soluciones reales a estas cuestiones. Pero si la economía estadounidense mejora sus números, Bush continuará como presidente diseminando militares por los territorios que crea “necesario”. Esto está más que claro. En tanto que el gobierno de EE.UU. despliega su poder bélico y económico, los europeos pelean una porción de los negocios que vienen para la reconstrucción en Irak. Latinoamérica sufre su propia guerra interna contra la pobreza, la indigencia y un conflicto clave: los subsidios que aplican las potencias a sus producciones agrícolas. El Ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna, advirtió que si no hay avances rápidos en las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para reducir los subsidios agrícolas, Argentina llevará a juicio a las grandes potencias el año próximo, tras el cierre de la llamada “Cláusula De Paz”. ¿Llegará tan lejos nuestra dirigencia? El sector de los alimentos es el comercio global más distorsionado. Este dato contradice las ideas de libertad de mercado y apertura que predican las dirigencias de los países “primermundistas”. Es una causa, entre otras, del estancamiento del desarrollo económico de las regiones como América del Sur y el Caribe. Argentina, pese a que no aplica subsidios, es el segundo país más demandado en la OMC. Detrás de EE.UU. y por delante de la Unión Europea, nada menos. La paciencia se les ha ido acabando a países como los que integran el G22 y parecen no estar dispuestos a continuar participando en Cumbres o rondas multilaterales en las condiciones actuales. La puja en este, como en otros temas de importancia para la mejora de nuestras comunidades, es muy intensa y demandará perseverancia. Fuertes convicciones. ¿Qué hará del 2004 un año mejor? Tal vez la capacidad individual y colectiva de ejercer un mayor compromiso con aquellas luchas donde se definen destinos. Cada cual, desde el sitio donde se sienta más a gusto. Las señales más fuertes e influyentes siempre llegan desde arriba. Son el principio de un impulso optimista que lleva a la población a creer en un futuro mejor, porque los hechos lo verifican. Sepan quienes están en las alturas de esta historia, que somos muchos los que esperamos señales. Ø
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