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Escrito por Walter Kaderabek
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jueves, 01 de enero de 2004 |
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Se han evaporado los sueños viajeros de la época del 1 a 1. Las aventuras turísticas a precios increíbles y la compra conveniente en el Free-shop o Duty-shop. Igualmente el turista argentino vuelve a mirar hacia afuera tras cierta estabilidad de la economía interna durante este último año. Así y todo, el verano argentino se dispone a tener una intensa actividad en las numerosas y variadas ofertas de precios y lugares del territorio. Veranear en el país costará entre un 20 y un 30 % más que la temporada anterior. Mar del Plata aparece como el punto principal de recepción contando con la más amplia gama de posibilidades: playas privadas, públicas, pobladas de promociones o exclusivas, etc. Espectáculos gratuitos, gran cantidad de obras teatrales, exposiciones y recitales al aire libre. La salida a Sierra de los Padres para combinar un día sin playa y el infaltable paseo por el puerto con delicias gastronómicas incluidas. Pinamar se transformó en el destino “Vip” de los que pagan algo más (bastante más) por codearse con veraneantes fashion y políticos o empresarios. Bosque y actividades en las galerías de arte, mezclados con actividades náuticas y deportivas para los más jóvenes. Aquellos que deseen descansar y pasear sin preocuparse demasiado en la estética personal, eligen Villa Gesell. Allí se respira un aire propio del campamento y el fogón. Territorio hippie podría decirse. En Gesell, cualquier actividad se desarrolla de manera relajada: “cada uno hace la suya” suelen argumentar los abonados a la Villa. Las provincias del norte y la mesopotamia han hecho un buen marketing de sus atracciones (Salta y Cataratas por ejemplo) aunque el sur parece liderar la preferencia de los deseos. Claro que muchos no logran llegar al Calafate, Puerto Madryn, Bariloche, etc. porque sus presupuestos “no dan”. Entonces Córdoba ofrece un ámbito de ríos, sierras, bosque y aire puro excelente para la familia. Especialmente para quienes viajan con niños. A precios variados, Córdoba tiene algunos puntos como el Valle de Calamuchita, Yacanto o Rumipal en donde se pueden pasar varios días sin sentir que uno está rodeado de gente “apurada por disfrutar”. Conviene ir con auto en las mejores condiciones y tras una buena revisión, para evitar traspiés y demoras a medio camino. Las propuestas han ido creciendo en calidad y variedad con altos y bajos, propios de las últimas crisis vividas. El verano argentino 2004 tendrá un impacto importante en el bolsillo de todos. Además de servir para analizar cuánto han hecho las secretarías de turismo de cada ciudad y provincia por posicionar sus destinos en la mente de los argentinos. Ø
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