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Organizado por El Encuentro, lo más graneado del tango en California, se dio cita en “The Cage Club” (Glendale) para la triple celebración. En la misma noche se celebró también el cumpleaños del inmortal Carlitos Gardel. Se homenajeó a los pioneros del tango en California y se presentó un bello espectáculo con Fernanda Ghi y Guillermo Merlo como figuras principales. Alrededor de ciento cincuenta personas, todas ellas vinculadas al ámbito tanguero, acudieron al llamado de El Encuentro para la celebración. El Encuentro es una de las milongas más importante de California. Sus organizadores, dos parejas tangueras de gran prestigio en nuestra comunidad, Angel Echeverría y Julie Friedgen, y Alexis y Bárbara White, inauguran este año con este evento, lo que esperamos será en el futuro, uno de los tantos eventos importantes de tango en la Costa Oeste de los Estados Unidos. En efecto, el éxito logrado y el buen reflejo recibido por los participantes, estimuló a los organizadores a comprometerse en la organización del Día Internacional del Tango en los años venideros involucrando en tal propósito a artistas nacionales e invitados del extranjero para lo que contarán con el patrocinio de varias empresas que ya han mostrado interés en estar presentes.
Los Homenajeados Como era de esperarse, la velada comenzó con una milonga en la que todos participaron en forma entusiasta. También se ofreció una cena ligera a los asistentes y tras la cual, se dio comienzo al acto formal de homenaje a los pioneros del tango en California. El conferimiento de placas recordatorias tuvo que ver con la participación de los galardonados en los albores del movimiento tanguero en este Estado de la Unión, allá por los años ochenta, participando ya sea como bailarines, coreógrafos, maestros de tango, músicos, promotores de eventos e incluso aficionados o cultores de la música de Buenos Aires. Ellos fueron: Orlando Paiva (maestro de maestros en el arte de bailar tango), Miranda Garrison (coreógrafa y bailarina), Félix Chávez (bailarín), Coco Trivisonno y Pepe Motta (bandoneonísta y pianista respectivamente, ambos de primerísimo nivel) Raúl Perotto, veterano profesor de tango y reconocido bailarín y Paul Palmentere, reconocido en el ámbito tanguero por sus conocimientos técnicos y por su perseverancia en la cultura tanguera. Las parejas Michael Walter y Laure Belucci y Loreen Arbus y Alberto Toledano. La queridísima Das Silverman, una preciosa joven octogenaria, la profesora Linda Valentino, también directora y promotora de un prestigioso seminario anual y, como sorpresa, el propio Angel Echeverría fue reconocido como uno de los pioneros del tango en la costa occidental. El Espectáculo Con un número singular se dio comienzo al espectáculo. Angel presentó por primera vez al público a la más que joven bailarina Camila Ferrario, quien con tan sólo ocho añitos, arrancó fuertes aplausos y vítores de una concurrencia que admiró su gracia y donaire poco común en una niña de su edad, quien hizo pareja con Echeverría, quien es su tío. El plato fuerte fue la presentación de Fernanda Ghi y Guillermo Merlo, dos bailarines excepcionales por su precisión, elegancia, presencia escénica y estilo. Con una pauta de dos piezas, tuvieron que extender su actuación a cinco debido a los aplausos de un público exigente y conocedor, que por ello valoraba ampliamente la actuación de estos dos talentosos jóvenes, quienes representan un perfecto equilibrio entre el elegante baile de salón y lo más vanguardista en coreografía. La pareja había comenzado su presentación con un tema del cumpleañero Gardel, y que culminaron mirando simbólicamente al rostro del cantante plasmado en un póster gigantesco ubicado a un lado del escenario. Finalizaron la presentación con una milonga fresca, llena de humor y buen gusto. Epílogo El Encuentro demuestra una vez más por qué es uno de los más populares dentro del mundo tanguero. Con profesionalismo y seriedad y con la calidez que les caracteriza cada sábado, han sido unos magníficos anfitriones. Dar un reconocimiento siempre es algo positivo y bien visto. Me pregunto si alguien habrá quedado en el tintero… tal vez sí, tal vez no, pero nadie duda de que las placas fueron merecidas por cada uno de los que las recibieron. Además, no faltará oportunidad de reconocer a más y más tangueros. Eso sí, tendrá que ser una vez por año, porque lo que es dos por cuatro no se puede hacer cada dos por tres. Ø
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