|
No importaron ni el frío ni la mayoría de los espectadores japoneses que apoyaban al Milán, ni el cansancio por el largo viaje, ni el jet-lag. Lo único que importaba era estar allí, con Boca a miles de kilómetros de su lugar natural a orillas del Riachuelo. Y la gente cumplió. Cerca de 3,500 almas boquenses llegaron de todas partes del mundo para alentar a la escuadra azul y oro. En su mayoría de Estados Unidos y Argentina y, con el apoyo de un pequeño número de simpatizantes japoneses y algunos latinoamericanos, el jugador número 12 dijo presente en Yokohama. Japón La ciudad de Tokio tiene un aspecto bien occidental debido a que fue reconstruida luego de la Segunda Guerra mundial. Caro para cualquiera, el pasaje de avión costó unos $580.00 y el hotel unos $150 la habitación doble por día. Para comer, la gran mayoría se arregló en los Mc Donalds, Wendy's o Subways. El gasto rondaba los 10 dólares por comida. El increíble sistema de subterráneos de Tokio permite ir de una punta a la otra de la ciudad a un costo de $2 por viaje. Para llamar a Estados Unidos se utilizaban las tarjetas telefónicas similares a las que encontramos en California, y el acceso a Internet era gratuito en muchos lugares de la ciudad. Los aparatos electrónicos en general son elevadamente caros (un 30% más que en EE.UU.) y contrariamente a lo que se podría pensar, pocas personas hablan inglés. La ciudad de Yokohama está a unos 50 kilómetros de Tokio. El orden y la limpieza imperaban en casi toda la ciudad. Los japoneses Mayoritariamente apoyaban al Milán. La explicación es simple: los partidos de la liga europea se transmiten en cinco canales de televisión. El espectador, por lo tanto, está bastante familiarizado con los jugadores europeos. De Sudamérica casi nada. En adición a ello, el merchandising del Milán fue espectacular: desde videos hasta almohadones, lápices y llaveros. El de Boca: bastante escueto. El ídolo, sin embargo, no estaba físicamente en Japón. La foto de David Beckham estaba en todas partes: subterráneo, casas de deportes, casas de electrónicas, etc. Esto, por ende, repercute en beneficio del Real Madrid, que debe ser probablemente el equipo extranjero más popular en estos momentos. El partido Al salir los equipos y en los primeros minutos del partido, comparados Milán y Boca, se veía una presencia física superior del lado de los italianos, y enseguida eso se vio en lo posicional ya que los del Milán llegaban mejor armados en ataque y no tenían desacoples en defensa. Pero a medida que los minutos pasaban, los jugadores de Boca le fueron encontrando el ritmo y fueron los primeros en tener dos posibilidades de gol, una de Donnet y la otra de Schiavi, ambas salvadas por el Arquero Dida. El partido era muy peleado hasta que dos errores hicieron abrir el marcador. Por el lado de Boca un error de Battaglia le dio el gol a Tomasson, y por el lado del Milán un error del arquero en el tanto de Donnet. Luego el partido se emparejó y hasta se hizo monótono. A partir de la mitad del segundo tiempo Boca empezó a evidenciar una pequeña superioridad demostrada en la tenencia del balón y haciendo jugar al Milán al ritmo que más le convenía. También con la entrada de Tévez, Boca se mostró más incisivo. Así con algunas oportunidades de gol más para cada equipo, se llegó a los alargues y por último a los penales. En los penales se notaba llegaba más entero a Boca que al Milán. Y así quedó evidenciado desde el primero al último penal, en donde Boca término ganando por 3 a 1. Los Jugadores Quizás en su mayor momento emocional por lo que se vio dentro y fuera de la cancha. Daba la sensación, al hablar con ellos y verlos comportarse con total espontaneidad en las horas previas al partido, que no tenían duda alguna de cuál iba a ser el resultado final, aún cuando el viaje se hizo más largo de lo esperado y la ausencia de Tévez hacía suponer una ventaja aparente para el equipo milanés. Cuando Boca estaba formándose para la foto con los fotógrafos, se escuchó clarito cómo Cagna les gritó a sus compañeros: “¡Vamos con todo, como contra River ca...!” Final de locos Como en las películas de John Wayne, hubo de todo: emoción, suspenso, aventura, alegrías, lágrimas y tristezas. Fueron 120 minutos de fútbol que, al menos a los que estuvimos en el estadio, se nos hicieron muchos menos. Ocho penales que tuvieron en vilo a la multitud y la rienda suelta a la alegría luego de que Cascini convirtiera el suyo. Para quien escribe, fue el sueño del pibe. Estar a metros de los jugadores del club del cual uno es hincha y encima verlo ganar y dar la vuelta olímpica con los protagonistas, es más de lo que uno esperaba. Claro que uno se acostumbra rápido a lo bueno. Por eso este año la cartita a Papá Noel empieza así: “Querido Papá Noel: Una sola cosa te pido: que el año que viene, además del Apertura, la Libertadores y la Intercontinental, podamos también festejar el Clausura y la Interamericana. Solamente eso te pido. (Mar del Plata y Mendoza lo dejamos a tu consideración, de acuerdo a cuan generoso te sientas)” Firmado: Un bostero de corazón. Ø
|