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De Jesús María A Monterrey |
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Escrito por Walter Kaderabek
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domingo, 01 de febrero de 2004 |
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Altas y bajas cumbres... Cuando se analiza la posición del gobierno argentino en temas como la deuda, la relación con los acreedores, la situación política y social en América Latina, etc. y luego se la compara con las ideas ya conocidas de la administración Bush, uno no puede dejar de preguntarse; ¿Qué hay detrás del apoyo estadounidense, las sonrisas “republicanas” de la Casa Blanca y el respaldo político al rumbo económico de Argentina? Muy sencillo: detrás de todo, hay una elección presidencial en los Estados Unidos. Una nación gigante cuya diversidad de intereses (muchas veces contrapuestos) termina por hacer difícil conformar al conjunto del electorado, siendo necesario replantear las estrategias y el intercambio de beneficios directos de los votos en cada etapa de la campaña. Por eso Bush no va a “quebrar” las buenas relaciones con ningún gobierno latinoamericano de primer orden en el Mercosur como son Brasil y Argentina. “Para apretar el cinturón habrá tiempo” deben decirle sus colaboradores al tejano, comprendiendo lo imperioso de advertir el paso que conviene a cada momento. Brasil no dudó en reforzar sus controles migratorios para cada ciudadano estadounidense que pisa su territorio. Un procedimiento poco amigable que ha molestado y sorprendido a los compatriotas de Powell y compañía. Argentina mantiene su acercamiento a Evo Morales en Bolivia, Chávez en Venezuela y reitera su intención de la quita del 75% de la deuda. Pero Bush fue a Monterrey pensando en ganar votos y ofrecer facilidades a los ilegales hispanos que transitan Norteamérica, a cambio de apoyo electoral. Kirchner pasó por Jesús María (el tradicional festival de Doma y Folclore argentino) y con la energía gaucha de esa inusual visita presidencial, arribó a la Cumbre de las Américas para decir que “A un muerto nadie puede cobrarle” y detallar las diferencias entre ENRÓN (una empresa que quebró fraudulentamente) que paga 16 centavos por dólar, y “a nosotros nos piden que paguemos más de 35 centavos por dólar”. Muy claro y preciso. Tal es así que la Consejera de Seguridad Nacional Condolezza Rice debió ratificar con gestos, los argumentos expuestos por Kirchner frente al rostro sorprendido del propio Bush. La Declaración final de la Cumbre de Monterrey especifica que hay relación directa entre el crecimiento económico y las posibilidades de cumplir pagos como los de las deudas externas. Dice: “Manifestamos que el crecimiento económico sostenible es el factor más importante para la administración y el pago del servicio de la deuda pública” Kirchner se dirigió en su discurso a los gobernantes de Estados Unidos para pedirles una suerte de plan Marshall para Latinoamérica con la idea de que “América mire a América”. Para pedir siempre hay tiempo. Aunque la vocación estadounidense de cooperar con la región todavía sea una quimera.
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