|
“El Pionero”: Gustavo Santaolalla |
|
|
|
Escrito por Nito Casarrubia
|
|
lunes, 01 de marzo de 2004 |
|
Gustavo Santaolalla comenzó su carrera cuando contaba con tan sólo 16 años. Desde entonces no para un segundo; sea como músico o como productor. Fue el fundador del grupo Arco Iris, con el que grabó once discos. Su carrera es apasionante, no sólo por su música sino también por sus producciones y profesionalismo que muestran en él, un pionero del rock y del folclore latinoamericano. Como otros tantos, también se fue de Argentina, y ante la pregunta del por qué (81') en un reportaje de la Revista Humor dijo: “...ya no aguantaba más, como mucha gente que piensa igual pero todavía no se decide. Yo agarré y me fui... nunca me banqué la censura ni tener que llegar al punto de autocensurarme. Porque mi límite creativo no me lo imponía yo, sino otras personas...” Irse de Argentina marca en él una nueva etapa y desafíos, como otros tantos volver a empezar. Mal no le fue, lo sabemos, pero el camino tampoco fue fácil. También creador “Solana” y “Wet-Picnic”, este último, un grupo de new wave que tocaba en Los Angeles. De regreso a la Argentina en 1982, edita “Santaolalla”, grabado junto a Willy Iturry, Alfredo Toth y Lerner. Ya radicado en Los Angeles retorna a Buenos Aires para el proyecto de Gieco “De Ushuaia a La Quiaca” y el segundo álbum de GIT. Es, sin duda, un personaje de los grandes, que conserva, a pesar del tiempo transcurrido y del éxito que lo acompaña, ya que ganó Grammys por sus trabajos junto a Café Tacuba, Juanes y Bajofondo Tango Club, la humildad. Es un visionario de futuros éxitos musicales. Trabajó como productor de grupos tales como Molotov, Julieta Vanegas, Maldita Vecindad, Caifanes, Divididos, León Gieco y muchos más. Sería interminable la lista de músicos. También fue el creador del primer sello discográfico dedicado a la música alternativa en Latinoamérica y se llamó “Surco”, para más adelante sacar una división “Vibra”, dedicada a la música electrónica. Se destacó en cine de la mano de “Amores Perros”, para la cual compuso la música original de la película y con la cual editó un disco doble que fue oro en México al poco tiempo de salir. Participó también de la creación de la banda sonora de la película “21 Gramos”, del mismo director. Me gustaría escribir muchas cosas sobre Santaolalla. El material es interminable y no sólo hablan de su carrera exitosa, sino también de la gran variedad en su música, creando siempre algo nuevo y claro. Es el ejemplo de “Bajofondo Tango Club”, que fue la primer edición de Vibra dentro de una serie de discos electro latinos, formando este grupo con distintos artistas y una fusión de ritmos increíbles como house, trance, dub, trip hop, drumn bass y sonidos tradicionales del tango. Para este éxito no le encuentro un calificativo justo, sólo se puede decir que está formado por profesionales y muy buen gusto, en donde podemos encontrar a Santaolalla y a Juan Campodonico como productores, Diego Vainer en teclados, Supervielle y a Jorge Drexler; en bandoneón a Pablo Mainetti, el violinista Javier Casalla, Adrián Iaiaies en piano y a la cantante Adriana Varela. Es un desafío artístico que se aplicó al Tango, la cultura rítmica y las mezclas de distintas variantes de la música, y demuestran la gran visión y creatividad que posee como artista y productor. Seguramente, la gente que vive en Los Angeles, va a tener más de una oportunidad de verlo o compartir alguno de sus espectáculos. Me quedo con una respuesta sobre las críticas que pudo recibir con Bajofondo Tango Club: “los ortodoxos y conservadores están en todos lados, y alguno dirá -esto no es tango o música electrónica-” Ø
|
|