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La Fundación PUPI es una iniciativa del jugador argentino que brilla hace años en el fútbol europeo Una de las jugadas más lúcidas de toda su carrera. El fútbol suele abrir puertas y cerrar círculos cuando impera la buena fe, cuando persiste la voluntad de ayudar. Para Javier Zanetti darle vida a la Fundación PUPI (Por Un Piberío Integrado) es una satisfacción compartida con sus familiares y amigos. Capitán del INTER FC (uno de los clubes más grandes y ricos de Europa), titular de la Selección Argentina, amigo de megaestrellas del fútbol mundial, Javier Adelmar Zanetti ha buscado devolverle algo a su tierra del sur. Esa misma que lo vio crecer jugando para Banfield y le dio la oportunidad de mostrar su talento como deportista. PUPI es la institución que, junto a su esposa Paula, lleva adelante en Lanús (en el sur del conurbano bonaerense) y que promueve aquellas iniciativas que garanticen la alimentación, la salud y el aprendizaje de niños que se encuentran en estado de riesgo social. La idea es acompañar a la familia y a la escuela estableciendo una alianza con éstas, para que los niños lleguen a convertirse en protagonistas de su propio desarrollo con la familia como respaldo esencial. La Fundación PUPI (www.fundacionpupi.org) se ha propuesto desarrollar planes a mediano y largo plazo, entendiendo que es preciso apuntar a programas de desarrollo sustentable. Trabajar en el campo de la producción, la instrucción (incluyendo a los padres que hoy están fuera del aparato productivo del país) y reforzando la capacidad de gestión de la propia comunidad. Desde la Fundación explicaron “que con la intención de promover acciones conjuntas que traten de enfrentar el problema de la desocupación y como estrategia dirigida a crear puestos de trabajo, hemos puesto en marcha cuatro microemprendimientos productivos. Tratamos de reinsertar en el mundo laboral, en primer término, a los padres y madres de los niños sobre los que actúa la Fundación, y posteriormente a sus familiares y demás integrantes de la comunidad, buscando devolverles mediante el trabajo, la dignidad de recibir un salario por el esfuerzo realizado y darles la posibilidad de recuperar la autoestima perdida” “Con este proyecto se intenta favorecer la integración social y la convivencia mediante la creación de fuentes de trabajo, para que los padres tengan la posibilidad de resignificar su realidad y, también, generar una cultura que contrarreste el aislamiento de aquellas familias de mayor situación de vulnerabilidad socioeconómica y sanitaria”. El desarrollo de los microemprendimientos, según detallaron, se plantea como una actividad asociada entre la Fundación, a través de los responsables del proyecto, y los miembros de las familias y de la comunidad interesados en los mismos. “Tanto los bienes de capital (máquina fabricadora de pañales, máquina de acabado, empacadoras, telares, máquinas de coser, etc.), como el capital de trabajo, serán aportados por la Fundación con un desembolso inicial perfectamente cuantificado e informado a todos los integrantes de la comunidad de trabajo. Como condición de análisis, la iniciativa se propone generar una cuota mensual de repago que contribuya a amortizar el capital inicial invertido y sirva a la vez como motorizador, de nuevos emprendimientos”. Se investigaron alternativas de distintas características hasta concordar en la factibilidad de cuatro de estas: 1. Fabricación de pañales descartables. 2. Fabricación de trapos de piso y rejilla. 3. Fabricación de repasadores y delantales. 4. Fabricación de productos panificados. Milán es un lujo, demás está decirlo. Se respira glamour y Javier tiene a su alcance todo lo material que pueda desearse hoy en el llamado “primer mundo”. Sin embargo, este hombre, junto a su gente cercana, se comprometió en dar una mano. Porque Zanetti ha transitado largos años en la cresta de ola que da el fútbol internacional sin embarrarse de vedettismos. Sin embriagar su tiempo con frivolidades propias de un contexto en donde esto abunda. Un pura sangre. Para aplaudir dentro y fuera de un estadio. Del tipo de argentino que mejor nos representa, Zanetti miró al sur. El piberío del barrio (su barrio...), agradecido. Ø
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