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Kirchner y Solá, cerca y lejos |
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Escrito por Walter Kaderabek
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miércoles, 30 de junio de 2004 |
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Muchachos... que no se repita Las relaciones “de alta tensión” entre presidente de la nación y gobernadores bonaerenses de turno vienen de muy lejos. Es ya parte del triste folclore de nuestra política. Hoy las notas de actualidad política que publican los diarios en Argentina parecen afirmar que Kirchner y Solá serán continuadores de las contiendas de antaño de nuestra dirigencia. Recuerdo bien las frases de Carlos Menem y Eduardo Duhalde en la etapa pre-reelección presidencial del primero. Ellos, dedicados a disputar poder y dar a entender a la opinión pública la existencia de traiciones partidarias; la gente, en medio de la batalla personal de éstos, perdiendo puestos de trabajo y esperanzas. El tema que en las últimas semanas ha diferenciado criterios entre Néstor Kirchner y el gobernador de Buenos Aires, es el de los fondos que la nación gira a las provincias. Nada original. Fue una cuestión controvertida en casi todas las gestiones que pasaron, que nos tocó soportar. El historial de mamarrachos públicos es abultado. Tanto como las cuentas pendientes de una dirigencia política que no se preocupó por forjar hombres con visión industrial y productiva, jóvenes instruidos y ciudades con oportunidades de crecimiento para ellos, policías capacitados para mantener equilibrio ante la presión de llevar el uniforme, jueces imparciales, funcionarios competentes y una educación a la altura de las expectativas y potencial de nuestra población. Hay bastante de cierto en lo que dice Juan Carlos Blumberg sobre la falta de conocimiento de muchos Diputados que participan de Comisiones. No es menos cierto que la reforma política todavía está verde. El voto de los argentinos todavía puede dar sorpresas; de las buenas y de las que nos dan náuseas cada vez que recordamos. Porque no es verdad que el pueblo no se equivoca. Nos equivocamos y pagamos; primero, años perdidos (con Carlos Menem) y luego meses camuflados (con De la Rúa). Que el presidente aspire a continuar en el 2007 y Solá también pretenda ser candidato, es natural. Pero ambos debieran revisar si es lógico que la ciudadanía soporte otro conflicto por una disputa de poder semejante. ¿La generosidad en un rincón?, ¿al costado del escritorio? Lo cierto es que de este tipo de cortocircuitos se alimentan (léase comen) muchos de los buitres y pirañas “que supimos conseguir”. Dirigentes con aspiraciones grandiosas y cerebros pequeños, tecnócratas o mercenarios que fijan posiciones al mejor postor y corporaciones de medios que de periodísticas y de argentinas tiene muy poco. Por ello, y por el respeto que merecen tantos argentinos de bien, sería prudente que ambos sepan callarse a tiempo. Evitar cruces. Después de tantas represiones, crisis, devaluaciones e incompetencias reiteradas, uno imagina qué diría algún hombre de esos que, generosamente (y sin condición alguna), dieron su vida por el país: “¡muchachos...que no se repita!” sencillamente eso. Ø
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