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188° Aniversario de la Independencia de la República Argentina |
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miércoles, 30 de junio de 2004 |
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“Nos los Representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside al universo, en el nombre y por la autoridad de los Pueblos que representamos, protestando al cielo, a las naciones y hombres todos del globo, la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra que, es la voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los Reyes de España, recuperar los derechos que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una Nación libre e independiente del Rey Fernando VII sus sucesores y Metrópoli: quedan en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican, comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad, bajo el seguro y garantía de sus vidas haberes y fama. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación, y en obsequio del respeto que se debe a la Naciones, detállense en un Manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración”. En este nuevo aniversario de la gesta de Tucumán es bueno recordar el acta de declaración de la independencia argentina, ya no como un mero escrito histórico sino para ser conscientes a diario de una reafirmación de país libre y soberano. Hacen tan poco los gobernantes de hoy y tan poco hicieron los anteriores para refrendar con hechos estas palabras, que parecería ser que a propósito se hace todo lo contrario. Quizás esta sea la época clave para una refundación de nuestra nación, pero esto no será también ¿sólo una expresión de deseos y palabras vacías? ¿Será esto posible con los mismos políticos que perdieron una gran oportunidad, luego de los militares asesinos, y que llevan veinte años gobernando como el cangrejo, caminando para atrás? Cuando en 1816 -luego del proceso iniciado en las jornadas de mayo de 1810- comenzaron las deliberaciones en San Miguel de Tucumán para lograr la independencia del rey de España, ese día con espíritu patriótico y fe en el futuro, se trató de definir nuestra existencia como nación independiente. Los que lograron ese hito histórico seguramente no imaginaron que, luego de tantos años, nuestro país se encontraría tan desdibujado por la falta de responsabilidad de las clases gobernantes y por los intereses individuales y corporativistas. ¿Habrá llegado el momento para que una nueva dirigencia formada por gente decente, no enviciada por las luchas por el poder y los partidismos, reemplace a los políticos que por corrupción o ineptitud han llevado a nuestra patria a lo que hoy es, y puedan plasmar en los hechos el legado de aquellos que lucharon por nuestra independencia? ¿Estará la gente preparada para definir desde sus hechos y el voto, el cambio de hombres que necesita un país que tiene tanto condiciones naturales como humanas para el progreso? ¿O serán éstas, más palabras vacías de contenido y sólo una expresión de deseo -que se repite año tras año- de un país justo y soberano que jamás se verá en los hechos? Igualmente hay una patria a la que queremos, y por esa querencia y por esa tierra tan hermosa que tiene el glaciar Perito Moreno, Ushuaia, Península Valdez y sus ballenas, las cataratas del Iguazú, Bariloche, Mendoza, La Puna, La Pampa, la cordillera, las playas, etc. etc., olvidémonos por un momento las lacras que supimos conseguir, y démonos un merecido festejo por el día de la patria. Ø
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