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La señora, de unos 50 años de edad, había pagado con gusto su boleto para ver al gran Mariano Mores con su espectáculo musical. Coqueta y sonriente, ingresó al Teatro Astral para darse un gusto de esos que no son habituales para los “laburantes”, los que se ganan la vida “mango a mango”. Noche porteña, noche de tango, noche bien argentina. ¿Noche para la memoria? Ella no imaginó tener tan cerca, y en esa misma sala, a uno de los referentes de la impunidad en el país. Es por eso que dejó de lado su gala porteña y vomitó a voz en cuello frente a la multitud: “Kohan, sos un ladrón y debería darte vergüenza venir acá con la gente de bien” Se sumó otro hombre en tono similar: “Chorros, todos ustedes, los menemistas, son unos ladrones, andate de acá” Dos minutos después, la sala entera, de pie, reprobaba la presencia del ex-Secretario de la Presidencia durante los años de Carlos Menem en el poder. Silbidos y abucheos generales terminaron por hacer que Alberto Kohan y su esposa se retirasen del lugar. Hay ocasiones en las que debiera reproducirse una escena como la que describo, a través de todas las pantallas de las vidrieras, canales de televisión, radio e internet. Para que no haya ciudadano (joven, adulto, anciano y niño también) que se pierda este ejemplo de lo que hoy se puede hacer por forjar la memoria colectiva y la conciencia cívica. Una comunidad que fue ultrajada desde muchos aspectos, no puede pretender mejorar su calidad de vida sin mirar atrás con un sentido crítico de su historia reciente. Los que estaban presentes en el Astral, para ver el show de Mariano Mores, tuvieron la oportunidad de hacer notar que no olvidan, que no están dispuestos a respaldar delincuentes en la función pública. Nos enteramos que desde el Estado Nacional se permitió la venta de miles de hectáreas de tierras del sur argentino a un mismo dueño de origen extranjero. Nadie hizo lo necesario para evitar tamaño error. Pero hubo algunos hombres que asumieron responsabilidades y no cumplieron con su deber. Como éste, muchísimos otros casos. En Argentina todavía hay personas que creen en la viabilidad de la sub-cultura menemista como modelo de vida para el conjunto de la sociedad. Para quienes decidieron mantenerse al margen de la lucha contra la corrupción y la impunidad, conviene hacer algún tipo de ejercicio mental. Por ejemplo: preguntarse cuántos de sus familiares (padres, hijos, abuelos, hermanos) deben morir en un atentado, tiroteo, movilización popular o accidente, para que la realidad los conmueva lo suficiente. Un familiar, dos familiares, varios amigos. Entonces sí, será tiempo de sumarse al cacerolazo, a la multitud en la Plaza de Mayo, a un acto aniversario del atentado a la AMIA, una marcha por el asesinato de José Luis Cabezas, la explosión “sugestiva” de Río Tercero, a la protesta de ahorristas estafados, etc. Acordarse de ser más ciudadano que nadie y deseando que nuestros vecinos nos acompañen en la lucha, para no sentirnos tan solos, desprotegidos. La memoria necesita consensos, como sucedió en la sala del Teatro Astral, a partir de la reacción de una señora dispuesta a decirle “basta” en la cara a cada uno de estos individuos que se han creído intocables. ¡Que se multipliquen estas escenas! Ø
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