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Administraciones locales y la preservación histórica |
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Escrito por Walter Kaderabek
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sábado, 31 de julio de 2004 |
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Con el paso del tiempo, y los múltiples errores que se han cometido en la administración argentina, algunas cuestiones empiezan a resolverse con mejor criterio. La preservación de inmuebles y objetos cuyo valor histórico, social y cultural son relevantes, encuentran un modo de protección más acorde con el papel que juegan los municipios. Hoy se habla de los gobiernos locales con una conciencia distinta sobre su trascendencia. Precursores de la asociación entre comunas, la Región Metropolitana Norte (conformada por los partidos de San Isidro, San Fernando, Vicente López y Tigre) avanzaron en sus reclamos a empresas concesionarias de Servicios Públicos y a la búsqueda de posiciones consensuadas sobre varios problemas. El Concejo Deliberante de Vicente López sancionó, hace algunas semanas, una ordenanza por la cual declara “Monumento Histórico Municipal” a la residencia que fuera última morada particular del ex-presidente Juan D. Perón, ubicada en Gaspar Campos 1065 de ese distrito. Habrá una placa recordatoria que será un llamado de atención para que dicho edificio tenga la atención y el cuidado que su singular valor merece. Incluso para el área de investigación, dentro y fuera de Argentina, es imperioso contar con estas herramientas naturales que deja el pasado reciente. La idea de manifestar el carácter “municipal” de este tipo de sitios, es también un recurso válido que los barrios o las comunidades en general tienen para evitar que las nuevas tendencias arrasen con las huellas de la historia. Ciudades como París o Roma, están plagadas de recuerdos con carteles indicadores y placas que procuran mantener la riqueza cultural, a la vez que generan un gran interés entre los extranjeros. Fuera de la ciudad de Buenos Aires, el Conurbano bonaerense cuenta con varios lugares que deben ser objeto de preservación y mantenimiento. Esto sólo es posible si las administraciones locales, y la ciudadanía, realizan la tarea de concientizar e institucionalizar la memoria común. En ese sentido, basta recorrer el territorio para advertir cuánto hay por mejorar todavía. Ø
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