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Preestreno de la película Homenaje a las víctimas del Atentado a la A.M.I.A. El 18 de julio pasado, en el décimo aniversario del atentado a la AMIA, se preestrenó la película 18-J en el cine América de Callao 1057 en Capital Federal. Este film estará en las salas comercialmente en octubre, a beneficio de A.M.I.A., Abuelas de Plaza de Mayo, Caritas, Familiares y Amigos de las Víctimas, Hospital de Clínicas, Hospital Garraham, Memoria Activa, Patronato de la Infancia, Red Solidaria y del Centro Simon Wesenthal. En el film se muestran 10 versiones diferentes de un mismo acontecimiento, algunas más artísticas, otras más reales, pero todas, de alguna manera, nos hacen reflexionar. Adrián Caetano (Director de “Un oso rojo”) mostró el momento previo a la explosión, deteniéndose en objetos de uso diario y cómo todo se vio alterado, salvo la emisión de dinero. Daniel Burman cuenta la historia de un chico que nació el día del atentado, y nunca festejan su cumpleaños ya que su padre muere en su negocio, cerca de la A.M.I.A. Lucía Cedrón narra la historia de un matrimonio judío que tienen a su hija en Israel y que van en busca de los pasajes para conocer a su nieto el día del atentado. Alberto Lecchi nos muestra una historia vivida en un pueblito de la quebrada, en la que el hijo mayor trabajaba en Once. Marcelo Schapces cuenta la historia de una familia que discute la decisión de hacerse o no el bar nitzvah, en la historia el hijo arroja enfurecido la Thora justo en el momento de la explosión y el cree que es la ira de Dios. Mauricio Wainrot nos muestra una danza de dolor por la pérdida de un ser querido que nos deja a todos pensando. Adrián Suar centra su historia en la del padrino de un niño al que se le realizará la ceremonia de circuncisión y a la que nunca pudo llegar. Juan Stagnaro nos muestra cómo un estudiante a punto de rendir un examen, pone a prueba el nerviosismo y el miedo de su docente, apuntándose con un arma, en el preciso momento de la explosión. Según Alejandro Doria, “Vergüenza” -título de su aporte- es lo que sintió después de verlo. Nos muestra una mujer que habla sobre la impunidad del atentado, de cómo se ocultó información, cómo se plantaron pistas falsas y cómo el gobierno de Menem manejó toda la investigación, con un final escalofriante. Carlos Sorín, director de “Historias mínimas”, muestra las fotos de las víctimas, para que lleguen al corazón de la gente con una imagen y un nombre y no sólo un número. A la película no se la puede juzgar como hecho artístico, porque desde ese punto de vista encontraríamos muchas falencias, pero tiene un enorme valor testimonial y sentimental que suplanta todas estas falencias. Se nota que se realizó de apuro, de hecho se comenzó a rodar en mayo teniendo fecha de estreno antes de comenzar el rodaje; pero se realizó con respeto, sin apelar a golpes bajos para ser efectiva en el recuerdo y homenaje a las víctimas del atentado. Son historias de gente común, sin ideologías, sin distinción de credos. Historias que llegan al corazón de gente con sueños y esperanzas como cualquiera de nosotros. “Mientras exista memoria habrá esperanza para que se haga justicia” Ø
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