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El día del deporte argentino |
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Escrito por Fernando Garriga
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martes, 31 de agosto de 2004 |
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Pasaron nada más que 52 años, fue allá lejos y hace tiempo en la fría Helsinki cuando los remeros: Tranquilo Capozzo y Eduardo Guerrero ganaron la última medalla de oro para el deporte argentino. Desde esa fecha por diferentes razones, algunas fortuitas, otras de desorganización ó por falta de una política gubernamental de apoyo, se sucedieron las olimpiadas sin ganar el lauro mayor, la medalla de oro. Pero llegó el día, el 28/8/2004, por partida doble, desde temprano comenzamos a vivir con expectativa la jornada; once argentinos jugaban la final de fútbol olímpico, final en la que ya habíamos sido derrotados en 1928 por Uruguay y en 1986 por Nigeria. El equipo argentino venía invicto después de cinco partidos, con la valla sin goles, y con el goleador del campeonato Carlos Tévez con siete goles, que se hicieron ocho, con el que nos encegueció con el oro (1- 0). El rival a vencer era Paraguay que fue la sorpresa del torneo -el segundo puesto de Paraguay le significó la primera medalla olímpica de su historia-. La Argentina ganó este partido con la superioridad que demostró durante todo el torneo, a Italia (3-0); a Costa Rica (4-0), a Serbia y Montenegro (6-0); a Túnez (2-0) y a Australia (1-0). Argentina desplegó en este torneo un fútbol vistoso y sólido que le permitió vencer a sus rivales en todas las líneas de juego. El equipo dirigido por Bielsa finalizó este torneo invicto, sin goles en contra, con el máximo goleador del torneo y con el premio fair play. Los jugadores de este equipo quedarán en el recuerdo por ser la selección que ganó por primera vez la medalla olímpica. Los héroes fueron: Lux, Ayala, Heinze, Coloccini, D'Alessandro, Luis González, Mascherano, Cristian González, Rosales, Delgado, Tévez, Caballero, Burdisso, Fernández, Medina, Mariano González, Figueroa, y Saviola. El segundo turno del día, fue para la pareja del yachting Espinola-Lange, quienes obtuvieron la medalla de bronce en su especialidad. Lo de Carlos Espinola es meritorio ya que es el primer deportista argentino que gana tres medallas en tres juegos olímpicos consecutivos. Y por último, la actuación de nuestro seleccionado de básquet. Este grupo de muchachos ya habían avisado de su poderío en el último Mundial de la especialidad disputado en Indianápolis, cuando habían obtenido el segundo puesto en el año 2002. Casi con la misma estructura del Mundial, Magnano (su técnico) armó un equipo que demostró todo su potencial en estas Olimpíadas, donde cada cotejo fue una batalla, y que demostró a todo o nada, la capacidad y madurez de todo el conjunto. Esos partidos mostraron su temple de acero; cuando hubo que jugar con todo el público y los referís en contra, como contra Grecia, el dueño de casa; después en la semifinal con el siempre poderoso Estados Unidos, con las figuras de la NBA; y por último en la final contra el equipo italiano, a quién venció por 84 a 69. Este equipo fue conducido, dentro de la cancha por la magia de Ginobili, finalmente elegido como el mejor jugador del torneo, pero no hubo nadie que desentonara en el equipo, se le agregaron la capacidad de todos sus compañeros: Nocioni, Oberto, Montecchia, Scola, Wolkowyski, Fernández, Sánchez, Hermann, Delfino, Sconochini; todos ellos se hicieron más grandes en la difícil. En la final contra Italia se sabía que los italianos iban a ir sobre Ginobili, pero marcado Ginobili, apareció Scola para tomar la posta, para ser el referente y cumplió, y así fue con todos los jugadores del equipo siempre que les tocaba entrar, dejaban todo en la cancha, como Montecchia, que en la final se cansó de clavar triples. El análisis de las Olimpíadas deja un sabor agridulce, lo agrio es darse cuenta que el país está tan lejos en muchísimas disciplinas y que no avizoramos una mejora, el dulce ver a tantos deportistas que dejan el alma sin nada de apoyo y que aunque no obtuvieron los lauros de otros, rindieron mas que sus posibilidades. Y por supuesto en lo dulce están las pocas pero importantes medallas conseguidas, dos de oro, que por este solo motivo hace de esta la mejor actuación argentina de los últimos 52 años, sin olvidarnos de las cuatro medallas de bronce, conseguidas con el mismo enorme esfuerzo por nuestros deportistas. Ø
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