|
El domingo 19 de septiembre se galardono a los ganadores del quinto concurso de poesía “El Suplemento”. Los ganadores recibieron diplomas, libros que contenían todas las poesías concursantes, un libro sobre la Argentina donados por el Consulado Argentino de Los Angeles, y premio del restaurante “La Porteña”. La entrega, se realizó en las instalaciones del restaurante “La Porteña”, prestados gentilmente por su dueña Carmen Ammazzagatti. Los concursantes pudieron leer sus obras frente al público presente, las hubo conmovedoras, sentimentales y nostálgicas. A cargo de la conducción estuvo Oscar I. Márquez con su habitual capacidad para amenizar estos encuentros. A continuación de la lectura de las poesías, se procedió a la entrega de los premios. El primer premio fue para el Sr. Matías Vega y su obra “El Faro”, el premio se lo entregó nuestro director Pablo Garriga. El segundo premio fue para el Sr. Victor H. Lepez, por su obra “Nunca te fuiste”, el premio fue entregado por nuestra colaboradora Raquel Castro. El tercer premio fue para la Sra. Elisa Moreno Pizarro, con su obra “Niña de la añoranza”, entregado por nuestro editor Fernando Garriga, y por último la mención especial recayó en la Sra. María Torices por su obra “Tu sombra”, galardón entregado por nuestro colaborador Miguel Orono. Finalmente transcribimos los dichos de nuestro Director en la introducción del libro de poesías concursantes: “Es una intención, no escrita, de la Revista “El Suplemento”, el promover toda expresión cultural, tanto Argentina como Latinoamericana, con el fin de que todos aquellos poetas de nuestras tierras, tengan su rincón para expresar sus sueños y realidades volcadas al papel”. Por último queremos agradecer a todos los que participaron y colaboraron con este concurso. EL FARO Por: Matías C. López Vega Seudónimo: Agev Saitam En el ocaso de un sol de expectativas, se desvanece palpable certidumbre, y es la temida nocturna agonía que desnuda primas incógnitas que en un pasado no tan olvidado, a propósito fueron dejadas a la deriva. Y es hoy, que en oscuro amorfismo, flotan dichos residuos que aún con vida golpean el costado de desgastada galera en la cual la inercia se disfraza de madera, y la soledad dictamina la faena del día. Y ahí estaba, perdido. Palpando las aguas calmas y tibias. Esperando alguna compañía. Que en esos desorientados cuatro vientos aunque sea una alma enemiga, arribara y compartiera tantas cubiertas vacías. El silencio da miedo, pero aquí el miedo da vida. ¡Ah! ¡Alguna señal siquiera! ¿Habrá tanta quietud en la muerte? ¿O será que uno encuentra lo que espera? Si al menos hubiera ruido que dijera si es alta o baja la marea. ¿Recuerdos? Es la única comida que me queda. Las estrellas dibujan caras que fueron amores en lejanas primaveras. Hoy la quietud es mi única compañera. Aunque a veces deseo que hasta ella se fuera. Y el astringente atmósfera, sólo el sueño da recreo a resignado peso que el silencio acarrea. El tiempo murió hace rato. Mimosa es mi piel conmigo, soy el único que la besa. Y recostado en mi esqueleto, plegarias de reposo en mujer lloran mis huesos. Duermo a mis ojos, y me cubro de incoloro cielo. Inoloro e inerte el mar que a la merced de su somero caos, una noche más me someto. Noche, Oscuridad, Inercia, Y Rutina. ¿Durará otro siglo esta intempesta? Veremos. Durmamos ahora. Esperemos que sea mi sombra quien me despierta. Despertar no es fácil, pero inexorable es la luz de una vela. Qué atrevida cinera arriesga clausura perpetua desafiando tercer novísimo, ¿Para dar luz a delgada fe en plena ceguera? Intermitente constante Donde radica inexpugnable persistencia. ¿Con qué razón buscas a este íncubo? Será acaso que in facie ecclesiae ¿Buscas exorcizarlo de su ascética? ¿Es tan vital su necesidad De trasnochar infinita dejadez? ¿O será su asignada vocación dar puerto a todo merodeador? Creo entender su afán de buscar es tan trascendente como el mío de escapar. ¿Será ella la causa y yo la razón? Ahora que mis aterrados fantasmas gritan: ¡Tierra! Seguiré la luz sin ser inquisidor. Es un mar sin fondo, La tempestad su diálogo quien supo tragar al que de la vida fue pescador. La distancia desgana, el tiempo olvida al tiempo, desacreditando al fervor. Que siga viva su luz consciente de que es su vida la que arde en el quemador. Faro. Que siga sangrando luz al exterior en vano no alumbrará, será guía de mi incursión. Pronto será el día en que su necesidad no sea la de ayudar para no llorar. el calor de su luz mirará hacia el interior sin razón de emigrar. Ese día descubriré tierra, tierra firme como ninguna anterior. Pisaré sin miedo, este fondo no tiene pasado, ni demanda perdón. La Luz arderá fina y en silencio junto a aquel que la alimenta y acoge su calor. El segundo premio en el correspondió al Sr. Víctor H. Lepez con su obra “Nunca te fuiste.” Nunca te fuiste..... En todos los momentos pasados en mi vida en la inmensa tristeza, en la tierna alegría. Cuando mi alma peligra en abismo sin puentes cuando vago perdido mezclándome en la gente. Sin pensar si aún existo o para donde voy sin tener un pasado, ni saber dónde estoy. Cuando la soledad se hace mi compañera y aparece la parca esperando a que muera. Es cuando llegas tú, tú mi alma gemela que al verme en mi agonía me gritas no te mueras ¡Mi amor nunca te mueras, recuerda que te amo! y así en breves segundos lo malo lo derramo Emana en mi alma un río de un fondo cristalino y bebo de tu amor cuan exquisito vino Otra vez el sentido regresa de su ausencia también vuelve la calma y la ansiada coherencia Todo es bello contigo, ya lo malo no existe pude volver a mí porque nunca te fuiste. Ø El tercer premio en el 5to. concurso de poesía correspondió a la Señora Elisa Moreno Pizarro con su obra: “Niña de la Añoranza” Niña de la Añoranza No tengo un pueblo adónde regresar Mi niñez no vivió fríos de niebla, ni un vuelo de pájaros a la madrugada. No tengo un pueblo con senderos a la orilla de un río. No hay abuelos mirando hacia el pasado con historias de amores y batallas Ni un mercado de domingo, un parque con faroles entornados Una iglesia de cúpula y campana No recuerdo praderas húmedas de rocío bajo mis pies descalzos No sé de la fragancia del limonar dorado No vi un paisaje rayado de sombra y luna sobre los sembrados No hay imágenes de una calle empedrada con sonido de cascos en las noches y leyendas de espantos Ni largos corredores Ni ventanas de amor confabuladas Ni el espejismo del pregón arrullador en la mañana No escuché tiples en fondas camineras No me fue dado el primer amor al lado del camino con juramento sellado en la corteza del sauce -corazón dibujado de tomillo- Mis antiguas raíces fueron semilla esparcida por cantos ignorados ¿Cuál será el pueblo ajeno que haga mío y me invada de luna mansa? Anhelo ir -niña de nuevo- en el misterio con una ofrenda de luciérnagas en mis manos de asombro por su calle real azul de soledad en la nostalgia Ø La Mención Especial en el 5to. Concurso de poesía correspondió a la Señora María Torices con su obra: “Tu Sombra” Te vi otra vez caminando por el muelle, recorriendo la rambla como ayer; y jugando con el viento tus cabellos canos, trajeron a mi mente todo aquello que no olvidé. Y aquí de lejos tu figura lenta, se me hacen dos... Y allí a tu lado, de tus fuertes brazos, me aferro fuerte, para no perderte amor... para que ahora, no diga adiós. La marea borró tus huellas, el viento calló mi voz; mis manos, mi boca, mis ojos se secaron de pena. Y al mundo entero, mirando busco aquella imagen, tu cuerpo y alma que jamás volvió. Recordamos a todos aquellos que estén interesados, que se encuentra a la venta el libro con todas las poesías concursantes en el 5to. Concurso de Poesía “El Suplemento”. Valor $5 más $1 de envío. Para recibirlo, envíe un cheque o money order por $6 a El Suplemento, 7055 Yarmouth Ave. Reseda, CA 91335 Ø
|