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Escrito por Oscar I. Márquez
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jueves, 30 de septiembre de 2004 |
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Leyendas Argentinas Espinosas las hojas del Molle, no te acerques, tendrás cosquillas y estornudarás. Cuentan que una vez había un jefe indio llamado Alimiú, que vivía en el Valle de Calamuchita. Se había enamorado de una muchacha india llamada Mishki -dulce- y deseaba casarse con ella. Un día, los conquistadores españoles hicieron su camino hacia el pacífico valle con Rodríguez de Soria a la cabeza. Tan pronto como Don Rodrigo posó sus ojos sobre la hermosa Mishki, se enamoró de ella también. Pobre Mishki, ¿qué podía hacer ella? En el fondo de su corazón prefería a Alimiú, pero sentía temor del fuerte español Don Rodrigo con sus soldados y sus rápidos caballos. Las semanas pasaban y ella se rehusaba contestar a cualquiera de sus dos pretendientes. Una noche Don Rodrigo decidió no esperar más y avanzó sobre su tienda y la llevó por la fuerza. Oyendo sus gritos, Alimiú se las arregló para seguirlos en silencio. En la noche profunda la rescató y huyeron. Su fuga fue rápidamente descubierta, los españoles siguieron sus huellas y los encontraron reunidos al pie de un árbol Molle. En su rabia, Don Rodrigo sacó su espada y con un toque mató a Mishki, prefiriendo verla muerta a casada con otro hombre. Actualmente en defensa de la joven india que murió bajo sus ramas, el árbol Molle lastima a quienes acuden a su refugio. Ø
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