06 septiembre 2008

Menú principal
Inicio
Tapa del Mes
Calendario de Eventos
Cartas y más Cartas
Horóscopo
Humor
Nuestra Mesa
Suplegrama
Números Anteriores
En forma de revista
Información importante para argentinos en el exterior
Clasificados
Lista de Precios / Advertising Rates
Quienes Somos
Preguntas mas frecuentes
Contactar
Instituciones Argentinas
Edición España
Edición Argentina
Buscar
Anunciantes
Imágenes al azar
gustavo.jpg
Visitante Número:



Advertisement
Cine Argentino - Diciembre 2004 Imprimir E-Mail
Escrito por Liliana Cáceres   
jueves, 02 de marzo de 2006

Estrenos y pre-estrenos, películas en producción, participación en festivales, películas premiadas. 
Argentina:

Al cierre de esta edición se daba por concluída la Muestra de Cine Argentino 2004 organizada por el Consulado Argentino en la ciudad de Los Angeles. El evento puso de manifiesto que año a año se consolida significativamente y toma presencia entre los eventos cinematográficos más destacados y esperados por la comunidad argentina residente en esta ciudad.
Se proyectaron ocho películas en el Egyptian Theatre de Hollywood disfrutando así de una programación muy interesante: Ay, Juancito de Héctor Olivera; Patoruzito, de José Luis Massa; Un Mundo Menos Peor, de Alejandro Agresti; Whisky Romeo Zulú, de Enrique Piñeyro; Peligrosa Obsesión, de Raúl Peila; El Abrazo Partido, de Daniel Burman y Conversaciones con Mamá, de Santiago Olves.
En la tarde de un sábado que comenzó primaveral y terminó en lluvia, tuvimos cuatro películas en continuado que nos demostraron, una vez más, la calidad del cine argentino: calidad de exportación.
Comenzamos con Patoruzito: nos encontramos con un producto maravilloso, impecablemente dirigida por José Luis Massa. Desde lo argumental se trata de la historia nunca contada por Dante Quinterno, que es la transición del indiecito hacia su coronación como cacique (interesante y prolijamente desarrollada respetando el estilo Quinterno, aunque por momentos un poquito desarticulada, pero aun así, memorable). Lo mejor de todo es que si bien la historia es simpática tanto para grandes como para chicos, en realidad queda por detrás de la impresionante producción que nada tiene que envidiar a aquellas con las que nos educaron los grandes estudios de Hollywood. Altamente competitiva, fue realizada con el equipo original que le da vida hasta hoy en día a la tira gráfica, a quienes se les sumó un equipo de gente entrenada en el manejo de tecnologías de punta en la utilización de cámaras en escenarios tridimensionales para dibujos animados y una intensa utilización de la pintura para los efectos de color. La personalidad bien desarrollada de cada uno de los caracteres, la inclusión de los malos que no son tan malos sino lo suficiente para contrastar con un mensaje magnífico de valores de vida. El manejo del color y la dinámica del movimiento hacen que la película lo tenga todo, desde transportarnos a aquel lugar común que todos vivimos de chicos, donde los Patoruzek eran parte integrante de la gran familia semanal argentina, hasta reflotar valores que, por obvios, muchas veces no están tan presentes (el amor, la verdad y la solidaridad)
Dejo para el final aquello a lo que personalmente le entregaría el premio mayor: la banda sonora. Desde lo técnico, un sonido perfecto; desde lo vivencial, una maravilla musical que unió talentos tan distintos como León Gieco -director musical de la película- con Los Nocheros y La Mosca, logrando una producción excelente.
Seguida a ella vimos lo último de Agresti, quien desde mi punto de vista es uno de los mejores directores argentinos, no sólo porque produce cosas diferentes e impactantes, sino porque lo hace con una óptica totalmente diferente y logra transmitirla como se le antoja. Y generalmente se le antoja muy bien, excepto alguna que otra excepción comercial como “Una Noche con Sabrina Love” que resultó ser un producto fácilmente olvidable. Pero de ahí en más, Agresti le puso su sello a todo lo que hizo. La película es “Un Mundo Menos Peor” y se trata de una etapa de vida de una familia que nunca fue tal, que siempre quiso serlo, pero que los muchos años pasados, las experiencias vividas y los recuerdos le impiden animarse a dar el paso. Una Julieta Cardinali con una madurez actoral visible, un protagónico masculino a cargo del incomparable Carlos Roffé, un soporte actoral con la grandeza de Ulises Dumont y nuevamente la presencia de Rodrigo Noya, el pequeño Valentín, siendo simplemente tal cual es él, hacen de esta historia una nueva joya. Vale comentar que, probablemente en adelante se nos haga más fácil el acceso al producto Agresti, ya que ya se encuentra filmando su próxima película aquí, en Hollywood, con el respaldo de, nada menos, la Warner Bros. Este film se llamará “Il Mare” y es una adaptación del drama romántico coreano “Siworae”
El programa concluyó con la proyección de Peligrosa Obsesión, de Raúl Peila, una película muy entretenida, de acción al mejor estilo Hollywood, con mucha persecución desde el principio, un excelente trabajo de cámaras, un argumento suficientemente original, y ambos protagónicos (Pablo Echarri y Mariano Martínez) que se llevan todos los aplausos. Buen producto para pasar un momento entretenido, y sería excelente para verlo en casa en video o DVD.
Deliberadamente dejé para el final el plato fuerte, que además llegó casi inadvertido, con bajo perfil, como su director/actor/guionista y protagonista real: Enrique Piñeyro. La película en cuestión se llama Whisky Romeo Zulú, que en términos de aeronavegación representan WRZ, la matrícula de aquel avión que nunca terminó de despegar del Aeroparque Jorge Newbery el último día de agosto de 1999, y que cobró la vida de más de 60 pasajeros. Pero esto es nada más que el desenlace de la historia, un testimonial dramático que, sin dudas, ha dado y seguirá dando que hablar no sólo en la cinematografía sino en la historia de la aeronavegación comercial argentina. Es la verdadera historia de un piloto argentino, quien a partir del momento en que asciende a comandante hace uso de sus privilegios y obligaciones como tal, evidenciando todo aquello que en términos de seguridad estaba fallando, convirtiéndose así en el indeseable a quien todo el mundo quiere convencer de que cambie su actitud. La primera parte de la película es un juego de flashbacks entre las vivencias en serie desde su ascenso a comandante y su cruzada por la seguridad de navegación de las naves de la compañía (LAPA) y el amor de su niñez expresado a través de los aviones y la infaltable compañerita de escuela. La segunda mitad se concentra, en su totalidad, en sus denodados esfuerzos por hacerle entender a la plana mayor de la empresa que algún día la falta de mantenimiento de las naves devendría en tragedia, y en el derrumbe progresivo de su vida como piloto comercial a expensas de los objetivos de la compañía aérea para la que trabaja. Una película de excelente factura, verdadero dramatismo sin golpes bajos, y un conciente equilibrio en la objetividad para narrar hechos no sólo por haberlos vivido sino porque de alguna manera sigue siendo la denuncia en soporte cinematográfico por la que todavía sigue luchando. Imperdible.
Y precisamente fue imperdible la entrevista que tuve oportunidad de hacerle a Enrique Piñeyro durante la recepción que el Consulado Argentino organizó para concluir el evento y agasajar a sus participantes.
Pe: - Comencemos hablando del titulo de la película.
EP: -El titulo surgió en una cena y fue idea de mi hijo que la película llevara simbólicamente la matrícula del avión accidentado. En código de traceología radioeléctrica, cada letra tiene un nombre para evitar la confusión, entonces A es Alpha, B es Beta… y WRZ era Whisky Romeo Zulú.
Pe: -¿Cómo surgió la idea de llevar tu propia experiencia al cine?
EP: -Básicamente por elección porque me encontré en la necesidad de contar esta historia. Elegí el cine como soporte, así como hubiera podido elegir escribir un libro o hacer un documental. Pero me pareció que la forma más efectiva de comunicarlo era la ficción, o sea reconstruir los hechos que antecedieron al accidente, porque lo que los documentales tienen es mucha imagen pero a partir de que el hecho ocurre. Y me pareció que lo que la ficción permitía era ver a través de mis ojos lo que yo había visto, incluso desde el punto de vista de la emoción, desde la impotencia, la bronca y la indignación que sentí cuando vi en la televisión ese accidente habiendo escrito que eso iba a pasar, y que los que tenían poder de decisión para modificar el curso de los acontecimientos no hicieron absolutamente nada. Me pareció que la mejor forma de transmitirlo, incluso en ese contexto funcional, era una ficción documentalizada o un documental de ficción. Es una ficción que reconstruye fielmente hechos documentales, porque al haberlo vivido no soy ese director que se puso a investigar un tema que le interesó. Muy por el contrario, soy alguien que tuvo que aprender los rudimentos de cine para contar una historia que vivió en carne propia, o sea soy testigo absolutamente privilegiado de la historia, tal es así, que de hecho soy testigo de la Fiscalía en el proceso que se hará a mediados del año que viene.
Pe: -¿Se puede considerar tu película una consecuencia de toda la prensa y la acción que tomaste para tratar de revertir aquello en lo que no te daban la razón?
EP: -Sí, lo mediático se utilizó antes del accidente para advertir, pero cuando estos hechos ocurren se juega en varios planos: en el mediático, en el judicial y en el testimonial. En el mediático los diarios publicaron las cartas que les escribí a los directivos de LAPA advirtiéndoles que el accidente iba a suceder. En lo judicial se ha llegado a un punto único en la historia de la aviación comercial, ya que de hecho es la primera vez que la plana mayor de la compañía y una autoridad aeronáutica van a juicio penal por un accidente y no se conforman con la consabida teoría del error del piloto que simplemente es un gigantesco eufemismo para encubrir las fallas del sistema. Y el otro punto es el testimonial, cuando lo judicial se agota en una sentencia, justo o no. Después la historia parece apagarse, entonces ahí quedan los testimonios. Y en ese plano aporta la película todo lo que ayuda a que la historia no se olvide, porque en realidad es una historia de 67 personas que se murieron del modo más cruel, evitable e inútil.
Pe: -Desde lo teórico te confieso que nunca compartí que un director puediera ser, a la vez, protagonista. Pero viendo tu película desde un punto de vista práctico, por primera vez sí lo compartí. Hiciste un excelente protagónico y una excelente dirección. ¿Cómo lo explicás?
EP: -Creo que corría con una ventaja notable, era el único actor posible que sabía volar un Boeing 737. Por otra parte, como director, era el único que tenía a los aviones como objeto de deseo. Porque otra de las cosas que quise transmitir es cuánto les gusta a los pilotos volar y por eso algunos llegan al punto de hacer cualquier cosa con tal de no perder ese lugar. Y en ese sentido creo haberlos fotografiado y filmado como un verdadero objeto de deseo, que para mí lo son. Creo que tienen una carga de sensualidad y una carga de sensación física que me hizo correr con ventaja.
Pe: -Por lo que contás en tu película, la historia comienza en el preciso momento en que vos te convertís en comandante. ¿Es real eso? Antes de serlo, ¿cómo habías encarado el tema de las irregularidades de mantenimiento de la compañía?
EP: -Sí, es absolutamente real. Lo que pasa es que recién cuando se es comandante es cuando se toman decisiones tales como no volar un avión, y esas decisiones empiezan a perjudicar el esquema del ahorro mal entendido de la empresa. Se pueden cortar esquinas en el confort del pasajero, se le puede dar peor comida de la que se le da, incluso se puede no dar comida; hay mil formas de abaratar los pasajes, pero no se puede cortar en mantenimiento ni en instrucción de los pilotos.
Pe: -Entiendo entonces que tu experiencia como comandante fue corta.
EP: -Sí, duró muy poco, realmente. Cuando sos copiloto no tenés poder de decisión. Lo que pasa es que en esa posición podés escribir informes pero obviamente tienen mucho menos peso que los del comandante. Como copiloto no tenés ninguna repercusión en el andamiaje empresario. Escribís informes, le decís al comandante que esto o aquello está mal, pero lo único que lográs es convertirte en el típico copiloto 'rompe'. Cuando sos comandante 'rompe', la cosa cambia porque vos estás literalmente parando el avión, entonces ahí empiezan a correr los costos para la empresa.
Pe: -¿Cuál fue tu experiencia anterior en el cine?
EP: -Había estudiado con Lito Cruz, pero nunca trabajé porque siempre estaba volando. Cuando empezaron los problemas y empecé a dejar de volar o volar menos fue cuando hice Garage Olympo como actor (ahí era el jefe del campo militar) y después “Esperando al Mesías”. En total hice cuatro películas como actor, pero WRZ fue la primera como director. También filmé otra cosa superdramática. La historia de una fotógrafa que tuvo un cáncer de mama, que no se hizo la reconstructiva, y así hizo un libro de fotos eróticas, pero sin un seno. La película se llama “By My Life” y en realidad fue que acordé con ella escribir un guión relacionado a este abuso de las cirugías plasticas que está ocurriendo, no criticando el uso sino el abuso.Tengo 40 horas filmadas y faltan algunas cosas. Lo que pasó es que al hacer una sesión de escritura, ella pensó que tenía un año y medio de vida, y a la segunda sesión vino y me dijo “Mirá, me dijo el médico que me quedan un par de días”, así que le pregunté qué quería que hicieramos a partir de las cuatro escenas que ella había escrito, y en tres días montamos una producción a dos cámaras, filmamos el sábado y el domingo, el martes hicimos la cena de fin de rodaje y el miércoles por la mañana entró en coma y se murió. En realidad yo quiero hacer comedias. No sé por qué termino siempre en estos temas tan angustiosos, pero es lo que se me cruza. Lo que pasa es que de chiquito, antes de ser el piloto que soñaba ser en WRZ, era médico, así que siempre tuve una mirada muy despegada de lo que es la muerte, que de otra manera no lo podría hacer. Y en ese momento la realidad es que me estaban pasando por delante los últimos tres días de vida de una persona, pero que a la vez yo lo podía mirar desapasionadamente. Me pasaba por delante una persona común con una actitud bastante extraordinaria frente a la muerte, una lucidez cortante. Incluso todavía tengo que escribirle un guión a las escenas, pasando de una ficción a la cosa verdadera.
Pe: -En tu faceta de actor, después de Whisky Romeo Zulú, ¿hiciste algo?
EP: -Sí, acabo de filmar una película, Nordeste, de Juan Solanas (El Hombre Sin Cabeza). Actuar me divierte mucho.
Pe: -¿Cuál es tu proyección? Tanto en la aeronavegación como en el cine.
EP: -Volver a volar se hace difícil, más allá que tenés que empezar como copiloto de vuelta, que es un poco pesado. El tema es que el escándalo fue tan grande que ninguna compañía me quiso, y la verdad es que tampoco los culpo, yo no se si me tomaría en realidad, me tomaría pero con reservas, pidiendo una carta de renuncia previa. Ø
 
< Anterior   Siguiente >

Diez Euros
Dynamic LA
Dynamic LA
Dr. Eric Nepo

Dr. Eric Nepomnaschy

Seguros Latinos

 Seguros Latinos Boton

Surexpress
Surexpress
Berjos

Berjos

Andes Florist
Andes Florist
Encuestas
Beijing, ¿cuáles son sus sentimientos con respecto al estado del deporte de nuestro país?
 
Más Leídas
Notas de la Farándula - Diciembre 2004 
La Foto del Año 2004 
Noticias de nuestra comunidad - Diciembre 2004 
El payé, mito guaraní 
Festival de cine argentino en Hollywood 

Otras
¡Andá a cantarle a Buenos Aires! 
POLICIALES INSOLITAS - Diciembre 2004 
Heroínas del tango: Rosita Quiroga. “La piba del Percal” 
Noticias Locales - Diciembre 2004 
King Clave y “El retorno a la bella música” 
Personajes de nuestra patria: Menoldo Díaz 


© El Suplemento 2004 | arriba