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Escrito por Oscar I. Márquez
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martes, 20 de diciembre de 2005 |
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Después de varios años de ausencia, el músico argentino Jaime Torres se presentó en California, colmando las expectativas de hasta sus más exigentes seguidores. Con una extensa trayectoria, que lo ha llevado a recorrer gran parte del mundo con su pequeño y profundo instrumento, Jaime Torres demostró que no ha mellado en nada la calidad y el mensaje de su música. Esta música evoca como ninguna a la antigua región incaica que se extendió por el territorio que ocupan hoy varios países andinos, incluido el noroeste argentino. El creador del Festival Tantanacuy está acompañado por un grupo heterogéneo de músicos estudiosos de esta cultura. Daniel Pérez (argentino) en guitarra; Jorge Gordillo, (argentino) violinista, accesorios y guitarrón; Javier Sepúlveda (mexicano) en quenas, sikus, cuatro y guitarra; y Wilmer Palomino (peruano) en percusión (cajón peruano y bombo) y danza. Aquí nos detenemos para dedicarle un párrafo a este músico peruano por su ductilidad artística. Aparte de su aptitud como instrumentista, Palomino interpretó el poema “Negro Soy”, de R. Santacruz (hermana del enorme poeta e intérprete peruano Nicomedes Santacruz), acompañándose con cajón, que hizo que los presentes lo aplaudieran de pié. En resumen, un concierto (y aquí está bien utilizado el término) de esta música tan nuestra, reconocida en el mundo entero y que algún día será profeta en su propia tierra.
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