29 agosto 2008

Menú principal
Inicio
Tapa del Mes
Calendario de Eventos
Cartas y más Cartas
Horóscopo
Humor
Nuestra Mesa
Suplegrama
Números Anteriores
En forma de revista
Información importante para argentinos en el exterior
Clasificados
Lista de Precios / Advertising Rates
Quienes Somos
Preguntas mas frecuentes
Contactar
Instituciones Argentinas
Edición España
Edición Argentina
Buscar
Anunciantes
Imágenes al azar
huracan73.jpg
Visitante Número:



Advertisement
Leyenda del Demonio del Cerro Furilamcha Imprimir E-Mail
Escrito por Oscar I. Márquez   
miércoles, 07 de diciembre de 2005
Esta leyenda, difundida en San Martín de los Andes, provincia de Neuquén, cuenta que la gran sierra de Chapelco está formada por otras más pequeñas, destacándose una, a la que los antiguos lugareños llamaron "Furilamcha" ("quien porta un lío" en lengua araucana; se trata de un cerro con una giba cerca de San Martín de los Andes) y que los "huincas" o cristianos llaman Cerro Negro.
Entre los demonios que moran en la cima, uno de ellos, el demonio de la montaña Trawum, se destacaba en el grupo por su carácter impetuoso y agresivo. En ese lugar los árboles parecían tan antiguos como las peñas agrietadas en cuyas hendiduras crecían, y el demonio de los arroyos agitaba el agua contra las rocas grises para dar rienda suelta a la alegría los días que estaba de buen humor. Si la ira lo atacaba, azotaba las aguas para que salieran de su cauce.
El demonio de la montaña, Treawum, corría siempre por encima de los cerros y al saltar doble precipicios y abismos, la sierra retumbaba y se partían los cerros rocosos perdiendo mucho de su altura original. Un buen día, desde el cielo, fueron arrojadas a la tierra inmensas cantidades de ratas y lauchas que ocasionaron grandes daños, pues estas comenzaron a roer las raíces de los árboles. Al demonio Trawum le destruyeron los bosques de manzanos que le pertenecían y que le proporcionaban su alimento.
Pero Trawum no sólo perdía el fruto tan preciado, sino también el ciprés de la cordillera y el maniú, que le servían de excelente sostén cuando los utilizaba como puentes para pasar por los precipicios. Un día, cuando el demonio de la montaña volvió a saltar por encima de las sierras sujetándose de un alto maniú, las raíces del árbol se aflojaron y él quedó suspendido sobre el oscuro vacío del abismo.
La acción de los roedores fue maldecida por el demonio que deseó su muerte segura a la salida del lago Lácar, donde aún hoy día moran peleándose entre ellos y destruyéndose, de tal modo, que el lago parece hervir y se agita en ciertas partes. Quienes no conocen la leyenda y ven al lago en ese estado suelen decir: ¡El lago está enojado! Ø
 
< Anterior   Siguiente >

Diez Euros
Dynamic LA

Embassy DJs


Dr. Eric Nepomnaschy


 Seguros Latinos Boton


Surexpress

Berjos
Encuestas
El Gobierno nacional ya ha dado los primeros pasos para renacionalizar Aerolíneas Argentinas
 
Más Leídas
La Foto del Año 2005 
Notas de la farándula - Diciembre 2005 
La historia del rock nacional: Sui Generis 
Una misionera que para el tránsito en Los Angeles 
Noticias de Nuestra Comunidad - Diciembre 2005 

Otras
Una misionera que para el tránsito en Los Angeles 
Anécdotas: “El día que Evita perdió” 
Cine Argentino - Diciembre 2005 
El país de nunca jamás 
Noticias de Nuestra Comunidad - Diciembre 2005 
Kirchner echó al Ministro de Economía 


© El Suplemento 2004 | arriba