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Ignorancia, negligencia y corrupción: la suma de los factores no altera el producto |
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Escrito por Walter Kaderabek
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lunes, 05 de diciembre de 2005 |
El destino (Dios o quien sea) quiso que el fin de año fuese con tragedia y lamentos para los argentinos y para todo el mundo: el maremoto que devastó once países en Asia, el agravamiento del conflicto militar en Irak y el incendio de un local bailable en el barrio de Once en Buenos Aires. Desde un hecho inevitable de origen natural hasta una imprudencia juvenil, las responsabilidades de tanta muerte y sufrimiento son de diferentes niveles. Vimos la falta de un sistema de defensa civil eficiente en algunos países de Asia, en donde la carencia de agua potable preanuncia ya los recursos que serán más preciados por la humanidad en los próximos decenios. Observamos el fracaso de la campaña estadounidense en Irak (éxito descomunal para los empresarios fabricantes de armamento en particular) y lo que es peor, la incapacidad de construir a través de la diplomacia una integración de culturas (Occidente-Oriente) más cercana a la convivencia que al sometimiento. En Buenos Aires, la suma de ignorancia, negligencia y corrupción, dio frutos venenosos: ignorancia de los jóvenes que asisten a recitales con sus hijos menores de manera irresponsable y sin verificar la seguridad del lugar donde los dejan. La consecuencia de una educación en retroceso que nuestra dirigencia se ocupó de sostener. Una enorme masa de población que carece de posibilidades de desarrollo intelectual, desconoce de primeros auxilios para ayudar al prójimo o salvar su propia vida. Negligencia de los empresarios, gerentes de locales y funcionarios encargados de controlar dichos eventos. Son muy pocos los boliches bailables que cumplen los requerimientos legales y operativos para trabajar. La Responsabilidad Social Empresaria apenas si muestra tímidamente su lugar en algunos círculos reducidos del sector. ¿Las coimas pueden más? Corrupción de los políticos que en cada área y cada comisión de los Concejos deliberantes, legislaturas, etc. permiten tamaña fantochada a cambio de asegurar el departamento para sus hijos, la casa quinta de fin de semana o la cuenta abultada en un banco del exterior. De la totalidad de los boliches y locales bailables que trabajan en Buenos Aires, menos del 25 % están en condiciones de hacer frente a los requerimientos de seguridad preestablecidos. La ignorancia que diseminó por territorio argentino el modelo económico y político imperante desde 1976, es un mal de solución progresiva y lenta que aún no muestra señales para el optimismo. Los negligentes y corruptos (si bien estuvieron siempre presentes en la vida social argentina) han encontrado en los últimos 20 años un respaldo institucionalizado para sentirse impunes. Néstor Kirchner, Aníbal Ibarra, Alberto Fernández, Felipe Solá...los hombres que hoy dan la cara para dar supuestas buenas noticias tienen también que hacer uso de su poder (superpoderes incluídos) para “cortar el hilo por el trazo más grueso”. Nunca nadie se ocupó de hacerlo y eso es exactamente lo que pide hoy el hombre común. Es que para eso juraron ante el pueblo de la nación y su ley suprema. Ø
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