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Entre las decenas de noticias que a diario desafían nuestra credibilidad, cada mes seleccionamos las más jugosas. Será difícil, pero usted deberá encontrar la más desopilante, la única que no es verdad. Las otras, aunque no lo crea, son totalmente verídicas. Un candidato sospechoso Los robos de boletas, la inclusión de boletas truchas, las guerras por el uso de los símbolos partidarios o los fiscales de mesa con prontuario son algunos de los tantos trucos y chicanas electorales que forman parte de la política en países como Argentina.
En las últimas elecciones, sin embargo, a alguien se le ocurrió una... para no creer. De la noche a la mañana, un joven de 34 años virtualmente desconocido en el mundo de la política apareció como primer candidato por el Partido para la Acción Solidaria Independiente Bonaerense, un espacio político marginal, como tantos otros. La Cámara Electoral, tras las quejas de Francisco de Narváez, entonces primer candidato por Unión-PRO, decidió impedir la presentación del sospechoso nuevo político. El tipo se llamaba Fernando Narváez. Y algunos malpensados sospechaban que lo pusieron para confundir al electorado y así restarle votos al Narváez "original", por llamarlo de alguna manera. Realidad virtual Aún no entendemos por qué ha causado tanto escándalo una nueva adaptación del violentísimo videojuego Grand Theft Auto (GTA), en la que la acción pasa de las miserables calles de ciertos barrios periféricos estadounidenses a los adoquinados de La Boca, y sus protagonistas ya no son gringos matándose entre sí sino barras bravas de fútbol. En la GTA original, los protagonistas intentan ganar espacios en el mundo del delito a través de una serie de acciones que varían en cada juego, mientras que en la nueva adaptación... también. Sólo que en la versión criolla, los "héroes" son barras bravas de Boca que se pelean a tiros y palazos contra los de River, Independiente y Racing. Es decir, nada que ver con lo que normalmente pasa cada fin de semana después de los partidos, ¿no? La FAMOSA ética anglosajona Hace un par de semanas la renuncia de una ministra británica nos hizo sentir un poco más aliviados, al comprobar que, como decía mi abuela, "en todos lados se cuecen habas" ("Mal de muchos, consuelo de tontos", decía también, aunque eso mejor lo dejamos para otra ocasión). Resulta que la ministra del Interior del Reino Unido, Jacqui Smith, abandonó su cargo luego de comprobarse que la funcionaria laborista usaba fondos públicos para comprar material pornográfico que -según admitió ella después- consumía su marido. Smith no es la única funcionaria cuestionada por mal manejo del dinero de los contribuyentes británicos: el ministro de Transporte, Geoff Hoon, y el del Tesoro, Alistair Darling, debieron disculparse por haber rendido cuentas de sus gastos oficiales habiendo incurrido en importantes errores en sus cálculos. Errores que, curiosamente, destinaron miles de libras a su favor. Estos últimos anunciaron que devolverán el dinero que no les pertenece. En cuanto a Smith... no se confirmó si ofreció o no devolver el material porno que usó su marido. Lo que mata es la tecnología Una flotilla de trabajadores de la construcción, orientados por un aparato de GPS, arribó a una casa del condado de Carroll, estado de Georgia, para proceder a su demolición. En cuestión de minutos y apoyados por potentes grúas e implacables topadoras, los eficientes trabajadores transformaron el inmueble en una pila de escombros. "Misión cumplida", declararon satisfechos y listos para tomarse un merecido descanso. En ese momento llegó Al Byrd, el dueño de la propiedad, quien no podía creer lo que estaba viendo. Los muchachos se habían equivocado por unos pocos metros: la casa que debían demoler estaba cruzando la calle. Un miembro muy alicaído No se puede negar que el futbolista argentino pone "huevos", sobre todo en circunstancias difíciles. El mejor ejemplo lo dio Martín Astudillo, ex jugador de Godoy Cruz de Mendoza y Gimnasia y Esgrima de Jujuy, quien actualmente milita en el Deportivo Alavés de España. "Hice una promesa bastante loca, pero si conseguimos la permanencia caminaré desnudo por toda la ciudad", prometió Astudillo antes del partido en el que su equipo se jugaba la permanencia en la segunda división del fútbol español frente al Celta de Vigo. El Celta terminó ganando por 2 a 1, el Alavés descendió de categoría, y a Astudillo se lo vio por la noche caminando apesadumbrado por las oscuras calles del país vasco... con los pantalones puestos. Una vez cada 36 años "Si el Globo sale campeón, esa misma noche caminaré desnudo a lo largo de toda la Avenida Caseros hasta el Tomás Ducó". Para no ser menos que Astudillo, nuestro colaborador de la sección deportiva, Guido Bóveda, sacó pecho por Huracán, el equipo de su barrio, quien este 5 de julio disputará la final del Torneo Clausura del fútbol argentino frente a Vélez Sársfield. El osado redactor deberá atravesar las oscuras calles que rodean al Hospital Churruca, el Parque de los Patricios, pasar por las bodegas y depósitos de José Costejarena, y cruzar la Avenida Amancio Alcorta para llegar al estadio de Huracán, en donde se descuenta que los ya para ese entonces alcoholizados miembros de la barra brava del club lo recibirán con los brazos abiertos. Las fotos de su periplo serán publicadas el próximo mes en las páginas de El Suplemento, sección Policiales. © |