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Los conflictos de pareja van surgiendo a lo largo de la relación y van afectando poco a poco diferentes aspectos personales e interpersonales. Es necesario reconocer sus causas para mejorar la relación.
Algunas personas que tienen dificultades en su relación tienden a culpar a su pareja, quedándose instalados en la queja contínua, que es estéril y destructiva. Generalmente piensan que es "el otro" quien debe cambiar para que la relación mejore, pero no ven que, a veces, sus actitudes pueden llevar a la discusión. Para saber cómo afectan los conflictos a las personas hay que tener en cuenta las diferentes dimensiones que existen dentro de la relación: en el espacio personal están las características personales de cada individuo y en el espacio en común de los dos, donde se proyectan las vivencias, las expectativas, es decir, el funcionamiento de la pareja como unidad. En los conflictos de pareja existen varios factores, tanto personales como del entorno, que pueden influir en la relación al crear conflictos y crisis. El hecho que concurran a la consulta es el primer paso que ayuda a encontrar una solución a los problemas, ya sea para reencontrarse y fortalecer el vínculo o para tomar la decisión de separarse. Lo importante es que están tomando la decisión de crecer, juntos o separados. En la relación de pareja, uno de los factores importantes es la comunicación, que es el canal a través del cual los miembros de una pareja se expresan entre sí. En la mayoría de los casos, el conflicto se da por la falta o la mala comunicación. Por ello, es vital fomentar el diálogo ante los problemas que surjan, evitando la agresividad o la ira, que sólo llevan a más tensiones y desgastan la relación. Desde lo personal, es igualmente importante tomar conciencia de lo que le pasa a cada uno y reconocer cuáles son sus aspectos personales que pueden ocasionar el conflicto. Ser conscientes de las dificultades nos ayudará a recorrer el camino hacia la construcción y el crecimiento de la pareja, desde “el lugar de lo posible y no desde el ideal de pareja”. Se deben resolver los problemas pendientes o no resueltos, para superar y cerrar aquellas situaciones pasadas que dejaron heridas y aún no han sido superadas y que se expresan en el escenario de la convivencia del día a día, interfiriendo en la relación. Uno de los objetivos de la terapia es que se produzca el encuentro, comenzando por escuchar y sentirse escuchado, aprendiendo a hablar de sí mismo, de lo que se necesita y de lo que le pasa con las actitudes que el “otro” tiene. Los conflictos expresados desde los sentimientos, mostrando su dolor y sus necesidades, abren una puerta hacia la comunicación, hacia el diálogo, para aprender a transformar las dificultades en oportunidades y de esta manera profundizar la conexión con nosotros mismos y con la persona que amamos. Hay varios caminos a tomar, frente al conflicto en la pareja: - Seguir en la misma situación, evitando enfrentar el problema, con una actitud pasiva y sufriendo las consecuencias de un desgaste cotidiano, que anulan a la persona y a la pareja. - La separación, donde existen diferencias irreconciliables que no dejan madurar y enriquecer a la pareja. - Para los que quieren solucionar el conflicto, el diálogo, las negociaciones y el aprender a escucharse ayudan a encontrar la solución. Este proceso es difícil, requiere del esfuerzo y la necesidad de la pareja para mejorar la relación. A través de la terapia se pueden conocer las causas del problema y buscar la solución, enfrentándolos de forma constructiva y logrando que la pareja adquiera nuevas habilidades de comunicación y de solución de los problemas, con el fin que pueda resolver no sólo sus conflictos actuales, sino también aquellos que en el futuro pudieran plantearse. Muchas parejas que inician este proceso de búsqueda interior buscan la magia perdida. Cuando el encuentro sucede entre dos personas, la magia se hace presente, brindándole la oportunidad de volver a elegirse, aprendiendo a convivir con las diferencias y conectándose con sus puntos de unión. © |