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El más sensible recuerdo que el tango nos pudo dejar Tito Sasso ha dejado una vida pródiga al 2x4, con la más pura admiración a Don Roberto Firpo, a quien siguió de cerca en su estilo, por ser amante del tango de la Guardia Vieja, y era su ídolo y modelo.
Rosarino de pura cepa tanguera, ya de bebé movía sus deditos como buscando un teclado de bandoneón y cuando lloraba ya era tango también, observaba su padre, Demetrio Sasso. A los 14 años de edad comenzó a respirar al compás de un bandoneón que le obsequio su padre, a instancias de familiares y amigos; del resto se encargó su profesor Guillermo Uria, que ya "vivía" el tango antes que Tito naciera. Pronto integró por mucho tiempo un conjunto llamado "Estudiosos de la Música de Antaño", que dirigiera el gran maestro José Luis Roncallo, con Miguel Di Biela en flauta, Emilia Perales Vitullo al piano y Tito en bandoneón. Daban Conciertos en el "Círculo de la Prensa" y otros circuitos culturales de la nación, siempre en memoria de la música de la Guardia Vieja, en boga en aquella época de evolución tanguera. Tito, hombre de sensible y modesto carácter, rico en pasiones y dedicación musical, visitó Estados Unidos en 1990; miró, vio y juzgó que su vida podría encajar aquí. Luego de algunos esporádicos éxitos por aquí, regresó a Rosario, a Mabel y a ver qué hacía el tango en sus rincones favoritos y dejar su adiós en cada vereda que recorría. En 1991, ya siendo "3 para el Tango", se radica en California con Mabel y su hijita Lorena, y comenzó a entregar lo que el tango local pedía: con Armando Patrono y Dino Durand formaron un trío, que tanto nos alivió la nostalgia por la Patria querida. Pero "la mala" comenzó a rasguñar poco a poco; su salud decae pero no su espíritu; y por eso siguió con su bandoneón, heredado en 1994 de su maestro, Don Guillermo Uria, y así atendió la vida hasta el final, y nos dejó una cadena de recuerdos por tantos bellos momentos vividos, cuando aquellos deditos del bebé se empaparon de lo que su público más quería: buen tango argentino. Tito Sasso, entre cortes y quebradas de la vida, nos dejó el 17 de mayo. Gracias por todo, Tito; es lindo pensar en vos.© |