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Ulises Dumont "Era eterno, de esa gente que uno necesita y que parece que nunca se va a terminar". Así despidió el actor Alfredo Alcón a su colega Ulises Dumont, quien falleció a los 71 años luego de una larga dolencia cardíaca. El extraordinario actor había protagonizado más de 80 películas de cine y TV, además de innumerables obras de teatro. Entre sus trabajos más reconocidos se cuentan “Últimos días de la víctima”, “No habrá más penas ni olvido”, “Sur”, “La película del Rey” y “Conversaciones con mamá”.
Jorge Omar Said Este diciembre se cumple un año de la partida física de quien fuera un gran ser humano y que dejara una huella imborrable de amistad entre quienes tuvimos el gusto de conocerlo. Jorge Omar Said, el turco, o turquito para todos sus amigos, falleció un 19 de diciembre del 2007 en Argentina, en su Tunuyán natal, Mendoza, lugar donde se había trasladado unos meses antes a convalecer de una grave enfermedad y partir con su madre al lado y rodeado de todos sus seres queridos. Queremos hacerte saber hoy, Jorge, que para tus amigos no has muerto, estás vivo para siempre en nuestros corazones y desde donde estés no dejas de brindarnos siempre esa sincera amistad que fue característica de tu vida. Pedro Pompilio El pasado 30 de octubre murió Pedro Pompilio, presidente de Boca Juniors. Pompilio murió de un infarto, a los 55 años, dejando el legado imborrable de haber sido un directivo ejemplar, que en los momentos más críticos de Boca hasta puso dinero de su bolsillo para acompañar el salvataje del club que amaba. Pompilio asumió la conducción de la institución el año pasado, luego de ganar las elecciones internas por un amplio margen; sin embargo, anteriormente siempre estuvo en cargos directivos, ya que fue vicepresidente durante la gestión en Boca del actual jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. Sereno, amable, simplemente “Pedro” para sus amigos, el presidente de Boca dejó un huella imborrable en la institución a la que le dedicó gran parte de su vida. Mario “Malevo” Ferreyra El ex comisario Mario “Malevo” Ferreyra, parte importante de algunas de las páginas más negras de nuestra historia reciente, se suicidó el pasado 22 de noviembre para no entregarse a la Gendarmería, que tenía orden de un juez federal de detenerlo por presuntas violaciones a los derechos humanos durante la dictadura. El juez federal de Tucumán, Daniel Bejas, había ordenado su detención el 11 noviembre, a fin de indagarlo como imputado en relación con la megacausa del Arsenal Miguel de Azcuénaga, donde funcionó entre 1976 y 1981 el principal centro clandestino de detención de la provincia. Ferreyra, armado con un revólver, se atrincheró y se resistió al arresto. Pasado cierto tiempo, se trepó al tope de un tanque de agua de unos 30 metros de altura, situado en el jardín de la casa y se pegó un tiro. Fue llevado a un hospital de inmediato, pero llegó muerto. En diciembre de 1993 fue juzgado por el fusilamiento de tres delincuentes y condenado a prisión perpetua. Minutos después de escuchar el fallo, se fugó del edificio, con una granada de guerra en la mano y la complicidad policial. Fue recapturado a los tres meses. Al momento del suicidio “El Malevo” gozaba de libertad condicional. © |