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“EL INTOCABLE” Sin lugar a dudas, el apodo de “Intocable” era más que merecido para el gran Nicolino Locche, ese mendocino que deslumbró a propios y extraños con una técnica perfecta que hacía que los espectadores disfrutaran viendo cómo con sus movimientos de cabeza, cintura y piernas dejaba abanicando el aire a su adversarios, a quienes por más que lo intentaban, les resultaba casi imposible poder conectarlo. Sin embargo, a este gran maestro, como a todos los mortales, tarde a temprano un golpe le llega a destino para marcar el nocaut definitivo. Y esa es la muerte. Pero lo que la muerte no logrará, es que todo lo grande que le legó el gran “Nico” al boxeo argentino y mundial, pueda ser olvidado.
Locche se formó de la mano de otro gran maestro, Don Paco Bermúdez, que como mi buen amigo Amílcar Brusa, siempre llevaron y llevarán el concepto de que la técnica boxística es un arte y que para ello es necesario trabajar en la formación de un peleador, empezando primero con las piernas y el balance y los movimientos de defensa, y después empezar a tirar golpes. En estos menesteres “El Nico” demostró con creces como, sin el Dios dorado del punch, se podían ganar peleas con técnica y dando un gran espectáculo. Fue campeón argentino, sudamericano y mundial de los superligeros y hasta llegó al Salón de la Fama Del Boxeo Mundial, por merecimientos propios. En fin, lo ganó todo, en base a lo que muchos han olvidado en el boxeo actual: técnica boxística. Era increíble que un peleador sin pegada llenara el Luna Park, porque siempre son los noqueadores los que arrastran multitudes. Pero “El Nico” tenía carisma y técnica y nuestras manos se enrojecían con los aplausos en cada esquive de su cintura privilegiada. No sé cuántas veces vi y seguiré viendo cuando le ganó el campeonato del mundo al hawaiano-japonés Paul Fuyi, dando una clase de boxeo. Tito Lectoure me contó que minutos antes de esa pelea le preguntaron al “Nico” si quería algo. “El Nico” dijo, “Sí, quiero algo. Don Tito, me quiero fumar un cigarrillo.” ¿Y qué iba a decir Lectoure? Le dio luz verde y el boxeador se fumó su cigarrillo. Ese vicio que nunca pudo esquivar y con el correr de los años hizo mella en el organismo del “Nico” y después de darle varios pases laterales y movimientos de cabeza y cintura esquivando a la parca, ésta le dio el nocaut definitivo. Descansa en paz, Nicolino Locche, y gracias por las noches inolvidables que nos diste. Estoy seguro de que en el ring del cielo estarás sentado junto con todos los grandes peleadores que hicieron brillar el boxeo mundial. Un gancho y nos vemos en la próxima de Nocaut. © |