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Las palabras y los sentimientos Los conflictos entre las personas surgen, con mucha frecuencia, por la forma en la que nos decimos las cosas. Cuando alguien nos habla, generalmente escuchamos desde diferentes niveles de comunicación. Puede ser desde la indiferencia o seleccionando sólo partes de la conversación que más nos interesa, o escuchando atentamente, comprendiendo de manera intelectual lo que nos dicen. Pero también hay una forma de escuchar más elevada, que nos permite ponernos en la piel del otro y es la “escucha empática”, en la cual escuchamos y nos comunicamos emocionalmente.
La base de muchos de los conflictos de parejas radica en su forma de comunicarse; cuando ambos hablan un mismo idioma sin entenderse, quedan estancados alrededor de las mismas quejas y conflictos, y no logran encontrar una salida a la situación. Discutimos reaccionando de manera visceral a lo que la otra persona nos está diciendo y siempre queremos tener la razón, en lugar de encontrar puntos de acuerdo. Las conversaciones se convierten en discusiones porque reaccionamos emocionalmente a lo que el otro nos dice, con ira, cólera y rabia, emociones negativas que destruyen y no nos permiten acercarnos al otro. El conflicto no es un problema de razones, es un problema de emociones. Los problemas de pareja, generalmente son problemas personales que se expresan en la relación, es decir, aquellas situaciones que no hemos resuelto, que están latentes y se manifiestan en el escenario de la convivencia, del día a día, interfiriendo en la relación. Uno de los objetivos de la terapia es que se produzca el encuentro, comenzando por escuchar y sentirse escuchado, aprendiendo a hablar de sí mismo, de lo que necesita y de lo que le pasa con las actitudes que el otro tiene. Los conflictos expresados desde los sentimientos, mostrando su dolor y sus necesidades verdaderas, abren una puerta hacia la comunicación, hacia el diálogo, para aprender a transformar las dificultades en oportunidades y de esta manera profundizar la conexión con nosotros mismos y con la persona que amamos. Las palabras son una poderosa herramienta de la comunicación; en cuanto a la pareja, pueden ser utilizadas tanto para construir, como para destruir la relación. Las palabras se interpretan según las expectativas, la percepción y la valoración que hacemos de ellas y en ocasiones distorsionan el entorno y la relación. Pero también, expresamos al otro con el cuerpo, con gestos y con nuestros sentimientos y pensamientos, tanto positivos como negativos. Aunque todo el tiempo nos comunicamos, en ocasiones no sabemos cómo transmitir lo que pensamos, sentimos o deseamos. El diálogo emocional supone dejar de lado el problema particular que tenemos, sobre el que estamos discutiendo y comenzar a hablar de lo que sentimos, desde una nueva perspectiva, mirar lo que nos pasa y preguntarnos cuál es la verdadera causa de nuestro desencuentro. El diálogo emocional es cuando podemos compartir, qué sentimientos despierto yo en vos cuando me comunico y qué sentimientos despertás vos en mí; ponerle palabras a los sentimientos nos ayudan a exteriorizarlos. Una de las habilidades que es necesario aprender es la empatía. Ser empático supone primero conocer nuestras emociones para luego poder contactar con la otra persona. Para esto es importante estar abierto a lo que el otro quiere expresar, a lo que siente y a lo que necesita y sobre esta base construir juntos un diálogo que permita aprender del problema del que se está hablando. La comunicación es uno de los pilares básicos en toda relación; abrirse al diálogo emocional, desde nuestros sentimientos, nos ayuda a aprender a comunicarnos, a escucharnos, nos lleva a hablar de nuestro sentir y para ello es importante mirar hacia nuestro interior y contactar con lo que sentimos. Cuando somos niños nuestras emociones fluyen libremente, pero con el paso de los años nos vamos encerrando y perdiendo poco a poco esa espontaneidad que caracteriza a los niños y nos acorazamos emocionalmente. Es necesario recuperar ese estado de libertad interior para volver a experimentar y a disfrutar de nuestras relaciones afectivas. Desde la comunicación hay reglas que son fundamentales para lograr el diálogo. Es necesario encontrar el momento adecuado para tratar el problema, ya que a veces desde el enfado no podemos llegar a la otra persona, no logrando el objetivo que es hablar de nuestros sentimientos y comprender los del otro, de manera constructiva. Otra regla importante es evitar la crítica, ya que las críticas bloquean, mientras que al expresar lo que siento por tal comportamiento, haciendo una observación sobre el mismo, nos ayuda a ver el problema desde una realidad diferente. Siempre que vamos en busca del diálogo emocional, nos acercamos a la aceptación del otro tal como es y nos sentimos aceptados y queridos. La mayoría de los conflictos se dan porque al no escucharse, al quedarse en la queja, con críticas constantes, se bloquean y destruyen los sentimientos. El diálogo emocional es un aprendizaje donde dejamos fluir nuestros sentimientos propiciando un encuentro y como tal, no sólo es necesario en los conflictos, sino que aprender a tener un espacio de encuentro en nuestras relaciones de forma habitual, nos ayudará a crecer y producir cambios en nuestra forma de ser y en nuestra pareja. Cuando aprendemos a desarrollar la capacidad de dialogar, de abrirnos para escuchar y de ponernos en el lugar del otro, la pareja puede convertirse en un lugar de intercambio y crecimiento en donde el amor fluye libremente. © |