|
El revuelto de Gramajo le debe su nombre a Arterio Gramajo, edecán de campaña del General Roca en su incursión a la Patagonia. Dicen las malas lenguas que Arterio era mucho más diestro en las estrategias para sortear la escasez de víveres de la vida en campaña, que en el terreno de batalla.
Para matar el hambre, los soldados del General se veían obligados a masticar sus desabridas porciones de charque mientras que, gracias al creativo edecán, Roca se relamía con este delicioso revuelto. Uno de los tantos platos de nuestra gastronomía que puede exhibir con orgullo el pasaporte argentino sin temor a ser reclamado por árabes, turcos, españoles, franceses o italianos. Durante un siglo, fue el clásico entre las “minutas” de todas las fondas del país, aunque hoy, injustamente, parece haber pasado de moda. Para este revuelto, se preparan primero unas papas fritas (no muy doradas) se corta el jamón en pequeños tiras, y luego se preparan unos huevos fritos (que queden más bien blandos, para que al mezclar la yema se humedezcan el resto de los ingredientes). Se sirve una montaña de fritas, las tiras de jamón, los huevos se revuelven por separado y se colocan sobre las papas y se pueden servir con tostadas o galletas marineras. Para la otra versión, se mezclan en un recipiente las papas fritas, el jamón, las arvejas, los huevos batidos, sal y pimienta. Se echan en una sartén y se revuelve mientras todo se cocina y se une. El revuelto de Gramajo es una receta que se puede servir en cualquier noche de cena rápida, muy útil en esta época en la que el tiempo es por lo general escaso. ©
Ingredientes: Papas fritas Jamón Arvejas Huevos Sal y Pimienta |