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Juegos Olímpicos Beijing 2008 Cuatro ruedas de oro Walter Pérez y Juan Curuchet se impusieron en la final de la prueba americana y dejaron atrás a los representantes de España y Rusia para obtener la primera medalla de oro olímpico de ese deporte. "Esto es increíble, no lo podemos creer", dijeron ambos ciclistas. Curuchet hizo historia días antes de esta competencia, al participar de la prueba por puntos y convertirse, a los 43 años y a un paso del retiro, en el único argentino en estar en seis citas olímpicas. Para Curuchet, este triunfo significa un broche de oro para su carrera: el marplatense es hoy el argentino con más presencias en Juegos Olímpicos, luego de haber participado en Pekín 2008, Atenas 2004, Sydney 2000, Atlanta 1996, Seúl 1988 y Los Angeles 1984.
Medalla en Judo Paulita Paretto, “la Peque”, en un cierre infartante, le ganó a la norcoreana Pak Ok Song y se colgó el bronce de la categoría hasta 48 kilos. "Era un sueño muy difícil. Vine aspirando a un séptimo o un quinto lugar; por ser mis primeros Juegos era una meta muy exigente. Esto es increíble", dijo luego del festejo la joven deportista argentina de 21 años. Esta medalla es un ascenso en la carrera de Paretto, ya que en el último mundial había finalizado en el quinto puesto. Un argentino ganó una medalla de bronce para Italia El cordobés Diego Romero terminó tercero en la Clase Laser de vela, donde el sampedrino Julio Alsogaray llegó séptimo. El hoy deportista italiano representó a nuestro país en Sydney 2000 y en Atenas 2004, pero hace un año y medio decidió incorporarse al equipo del país europeo. En la carrera decisiva, Romero se vio beneficiado por el cuarto puesto de Alsogaray, quien relegó al representante portugués al quinto lugar y así lo dejó fuera del podio. Bicampeón olímpico, para quedar en la historia La Selección de Fútbol de Argentina retuvo la medalla dorada conseguida en las pasadas olimpíadas al vencer en la final a Nigeria por 1 a 0, con un gran gol de Di María, quien milita en el fútbol portugués. El sábado 23 de agosto de 2008 el fútbol argentino vivió uno de esos días que dejan marca para siempre. Tantos nombres, tanta historia, y al final, oro olímpico por segunda vez consecutiva. Quedaron en el olvido las finales de las que tanto se habló por mucho tiempo: las de Amsterdam ´28 y Atlanta ´96, que habían servido para atrapar el segundo lugar, y el oro que brilló por su ausencia hasta Atenas 2004. Se repitió la hazaña en el mediodía chino bajo un sol implacable. Igual que en Grecia. Cambiaron varios nombres entre aquel equipo de Marcelo Bielsa y este de Sergio Batista, pero lo que no cambió es la camiseta. Y siguió su camino el Seleccionado. Con el mismo espíritu que trasladó Mascherano como único jugador que alcanzó la gloria olímpica dos veces. Con un estilo de juego generoso en la cancha y con un espíritu amateur en sus jugadores súper profesionales. Con un gol inolvidable como el de la emboquillada de Di María en la final, la magia de Messi, la entrega de Mascherano, los tiempos de Riquelme, el arco compartido, defendido por Ustari y luego de su lesion por el juvenil Romero y un rendimiento sobrio en todas las líneas. La Argentina salió a jugar la final con la formación base de todo el torneo. Con el esquema con doble cinco entre Mascherano y Gago y con el doble comando de Riquelme y Messi adelante. El conjunto dirigido por Sergio Batista se mostró firme en un primer tiempo friccionado, pero dominando el partido, sobre todo en lo táctico y lo técnico. Con mucho esfuerzo, la Argentina buscó el arco de Nigeria a los empujones y con algún rapto de claridad. Ese que apareció en Messi para habilitar a Di María y ponerlo frente al arquero nigeriano. Una mención especial para la definición del rosarino, héroe de la final. Una pelota colocada por encima del cuerpo de Vanzekin que quedará por siempre en el recuerdo. Piezas clave para mantener la victoria fueron Romero, de intervenciones justas para tranquilidad de los corazones argentinos, y los centrales Pareja y Garay. El 1 a 0 alcanzó. Y la producción general del equipo, también. Para ganar el oro. Para hacer historia. Para desparramar emoción en nombre de la celeste y blanca. El fútbol argentino, otra vez en lo más alto del podio olímpico. Hockey, un ciclo exitoso y el prestigio intacto Luego del desconsuelo por no poder llegar a la final y competir por la medalla de oro, producto de haber perdido la semifinal frente a Holanda por 5 a 2, Las Leonas argentinas se repusieron de la derrota y batieron por 3-1 a Alemania, con goles de Burkart, Rebecchi y Barrionuevo, y lograron la medalla de bronce; el mismo bronce que también habían conquistado en Atenas 2004, luego de la plata en Sydney 2000. Las Leonas se convierten así en el primer seleccionado nacional en la historia que se sube al podio en tres citas olímpicas consecutivas. Hay que destacar además que en este exitoso ciclo, Las Leonas fueron campeonas mundiales en el 2002 y que en los últimos diez años no bajaron de un cuarto puesto en los más importantes torneos internacionales en los que compitieron. Medalla de bronce para la Generación Dorada Otra actuación consagratoria, otro momento histórico para el básquetbol nacional. El seleccionado argentino muestra su estirpe en cada cancha a la que sale. Ese grupo de 12 jugadores festeja en el estadio Wukensong la medalla de bronce olímpica lograda por el triunfo ante Lituania por 87 a 75. Sin embargo, este tipo de imágenes son usuales en los últimos 7 años gracias a esta Generación Dorada, independientemente del color del metal. La Argentina se repuso a todo tipo de adversidades en estos Juegos Olímpicos y terminó con su frente bien en lo alto y arriba del podio. No importó que Emanuel Ginóbili no pudiera jugar ante los lituanos por haberse torcido el tobillo izquierdo ante los Estados Unidos en las semifinales, tampoco que otros jugadores no hayan llegado en su máximo esplendor físico. El seleccionado dio una muestra más de carácter y construyó una victoria indiscutible ante Lituania, apoyado en la figura de Luis Scola (16 puntos), recostado sobre el asombroso crecimiento de Carlos Delfino (20 puntos y 10 rebotes), en esas ganas de Andrés Nocioni (14 puntos y 8 rebotes) y con buenos aportes desde el banco de los suplentes. En las últimas cuatro grandes citas internacionales, el seleccionado argentino no bajó del cuarto puesto. En el Mundial de Indianápolis 2002, el conjunto nacional fue subcampeón. Luego, se colgó la medalla de oro en Atenas 2004, fue 4° en el Mundial de Japón 2006 y ahora alcanzó el bronce en Pekín. Por otro lado, este grupo de jugadores aportó las únicas dos medallas logradas en este deporte en la historia de las Olimpíadas. Un bronce a prueba de viento y marea Santiago Lange y Camau Espínola, de 46 y 36 años respectivamente, superaron varias adversidades en Tornado y repitieron su 3er lugar de Atenas 2004. De esta manera, la dupla argentina ganó el bronce en Qingdao, pero que valió como un primer puesto a partir de las desventajas a las que se sobrepusieron: días antes del torneo les chocaron el barco y tuvieron que correr con el muletto, que hasta se les volcó. Espínola había logrado plata en Atlanta y Sydney en windsurf, y en el 2000 se unió a Lange con quien suman dos bronces consecutivos. De esta manera, con sus cuatro medallas, Espínola es el argentino que ganó más medallas en la historia de los Juegos. Del Potro brilló en Estados Unidos El argentino Juan Martín Del Potro venció a Andy Roddick, N° 9 del mundo, por 6-1 y 7-6 (7-2) y conquistó su tercer título consecutivo en el torneo de UCLA en Los Angeles. Feliz, Juan Martín del Potro se dejó caer sobre el cemento de Los Angeles, aún incrédulo por lo que acababa de conseguir: el tercer título de su carrera y también en forma consecutiva, con una victoria sobre uno de los mejores jugadores del mundo. Un triunfo que, más allá de la trascendencia que tiene para el juvenil tandilense, también marcó el fin de una larga sequía para el tenis argentino sobre el cemento norteamericano: el último título en esa condición lo había logrado Guillermo Vilas, en Virginia Beach, en abril de 1977. Inmediatamente después de su triunfo en Los Angeles, Del Potro viajó a jugar el torneo de Washington y también se apoderó del trono. Allí, el tandilense derrotó al serbio Víctor Troicki por 6-3 y 6-3, se quedó con el Legg Mason Classic, y consiguió así su cuarto título consecutivo. Los otros títulos conseguidos por el tenista argentino fueron en Stuttgart y Kitzbühel (ambos sobre polvo de ladrillo). Además, “Delpo” lleva 19 triunfos consecutivos en el año. Con esta marca, es el segundo mejor tenista en la temporada, detrás de los 32 triunfos seguidos de Rafael Nadal, nuevo N° 1 del mundo. Por otro lado, Del Potro es el tenista argentino con mejor desempeño en lo que va del año 2008, con un récord de 28 triunfos y 8 derrotas. Gracias a sus triunfos, el tenis de nuestro país suma 182 conquistas. Con estos cuatro éxitos, Del Potro superó la marca de Guillermo Coria, que en 2003 ganó tres torneos seguidos, Stuttgart, Kitzbühel y Sopot. Claro que aún no le alcanza para el récord de Guillermo Vilas, que cosechó siete trofeos seguidos en 1977, US Open incluído. El Gato, Capo en Estados Unidos Eduardo Romero se adjudicó su segundo Major en el circuito de mayores de 50 años al conquistar el US Senior Open, que se disputó en el campo del Broadmore Golf Club de Colorado Spring, Estados Unidos. “El Gato”, de 54 años, quien había ganado en 2006 el Jeld-Weld Tradition, su primer Major, logró mantenerse en la vanguardia, y en el último día de juego pudo sostener y hasta estirar la ventaja sobre su escolta, el norteamericano Fred Funk. El US Senior Open entregó 470 mil dólares al campeón. En la primera edición del torneo, en 1980, el ganador fue Roberto De Vicenzo. Romero venía de ganar su segundo título en el Champions Tour, el 7 del mes último, en Nueva York. Gringas de Oro Por Rodolfo Spadano Estados Unidos gana el oro en fútbol femenino. Los Estados Unidos han dominado el fútbol femenino por 20 años, con un equipo que incluía a Mia Hamm, (la Maradona femenina) y Michelle Ackers (Mario Kempes con polleras), agregadas a Milbrett, Foudy, Chastain, Lilly, etc. Una constelación de estrellas que no hubo antes y, en mi opinión, no volverá a haber en fútbol femenino. El equipo actual de los Estados Unidos se compone de un montón de chicas muy jóvenes, algunas aún en High School, sin experiencia y obviamente, sin el talento de sus antecesoras. Este equipo tiene sólo dos estrellas: la arquera Hope Solo, muy joven y talentosa, voz de mando en el área, y Abby Wambach, delantera y jugadora total. Lamentablemente, Abby no pudo estar en el juego, víctima de una agresión criminal de una defensora brasileña durante un amistoso jugado un mes atrás; gracias a la ceguera del árbitro y la pasividad de la FIFA, la jugadora estadounidense tiene para un año fuera de las canchas, si es que vuelve a jugar. En este partido por el oro, Brasil fue muy superior en los primeros tres cuartos del tiempo reglamentario. Pero después intervino la juventud y el estado atlético de las jugadoras estadounidenses que terminaron por arrollar a Brasil. El partido pudo tener un par de goles más, pero uno fue suficiente para asegurar el oro. © |