|
¡Sí se puede! La pasión de una vida más allá de lo tradicional. Celina García es un ejemplo para destacar. Me encontré con una mujer abierta y expresiva, quien me contó que estaba visitando a su familia por unos meses y conociendo a su biznieta. La encontré muy feliz, pero una parte de su corazoncito estaba esperando el regreso a lo que desde hace más de una década es su pasión: el teatro. Celina es una argentina cordial, expresiva y, como buena actriz, muy elocuente. Habla más con su mirada y con sus gestos que con palabras; posiblemente porque trataba de hablar de sí misma. Estábamos haciendo una nota a partir del impacto que me produjo conocer su historia, que comenzó después de criar hijos, formar una familia completita y despedir a su esposo de toda la vida. Per: Celina, cuéntenos cómo comenzó su carrera como actriz CG: Es un poco cómico… Nunca soñé que iba a interpretar teatro. De jovencita, y hasta después de casada, fui la payasa de la familia, porque cantaba muy bien, -alguna vez un profesor me dijo que mi voz era de soprano-. Me casé, tuve hijos y si alguna vez se me cruzó por la mente algo artístico, después de formar la familia, la cosa supuestamente era más seria… quién podía pensar en eso… Sin embargo fue en el 88, después de quedar viuda, que a través de mi hija me entero de la existencia de un grupo de teatro barrial, en Catalinas, que a mí, por supuesto, me parecía que no era serio. Hasta que un día voy al colegio a buscar a mi nieta y me encuentro con la profesora de música. Me preguntó si me había gustado la obra y yo me sentí muy avergonzada porque no había ido a verla ni siquiera por compromiso. Así que el fin de semana siguiente, allí fui para no quedar mal. Cuando iba llegando me cruzo con ella que me dice que había faltado uno de los integrantes del grupo y que le hiciera el favor de simplemente poner la cara en un telón al lado de otras personas. Por un auténtico compromiso le dije que sí. Ahí empecé y no salí más. Me gustó, conversando con el grupo me di cuenta que era algo serio, y así es que van más de 10 años. Per: Si esto me lo contara cualquier persona no sería más que una historia regular. Sin embargo hay algo que hace de su historia algo único. ¿Qué edad tiene Ud., Celina? CG: 80 años. En ese momento apenas tenía 70. Y esto me cambió la vida, ahora tengo cosas más adelante para ver, para vivir… Celina no se conforma con hacer una obra de teatro. En este momento hace cinco. En algunas simplemente 'aparece' como ella dice, en otras tiene un papel preponderante, donde se luce. Las obras son básicamente testimoniales y el género es musical. Celina canta en todas. El Fulgor Argentino es una de ellas y narra la historia argentina a partir del año 1930 y hasta el 2030, o sea que comprende el pasado, presente y futuro de nuestro país visto desde el factor constante que es el club Fulgor Argentino. Algunas de las otras han sido Venimos de Muy Lejos, La Catalina del Riachuelo y El Jardín Japonés. Per: ¿Que aportó el teatro a su vida? CG: No sé… estaría haciendo lo que hice los años anteriores: lavando los platos, la ropa, limpiando la casa, visitando las nietas, un día iría al cine… y más de eso… Per: ¿El teatro la puso más coqueta? CG: ¡No! Yo siempre fui coqueta… ¡siempre! Toda la vida… Per: ¿Cómo es la rutina de la actividad del teatro que Uds. hacen? CG: Las obras son los fines de semana (viernes y sábado). Los ensayos son intensos y diarios cuando estamos por poner una obra nueva en escena, luego se ensaya menos, pero por lo menos una vez por semana. Todo se hace en un galpón que se compró en La Boca, porque todo lo que entra por entradas va para arreglos del teatro, para sueldo de los profesores, que son compañeros nuestros que se especializan en enseñar secretos propios del teatro, para la gente que prepara la sala para las funciones, para la gente de limpieza… pero nosotros los actores no cobramos nada porque nadie lo hace por un sueldo. Per: ¿Cuánto tiempo lleva El Fulgor Argentino en escena? CG: La hemos estado haciendo casi tres años. Este año se bajó esta obra y pusimos en escena Venimos de Muy Lejos, la historia de los inmigrantes llegando a Buenos Aires. El teatro tiene capacidad para 300 personas, y el grupo Catalina Sur llena cada función y recibe gente que se sienta en las escaleras porque las entradas están totalmente vendidas siempre. Y todo es de boca en boca, porque no se hace ningún tipo de publicidad. Además se ha convertido en una de las actividades por excelencia de los tours turísticos extranjeros. Muchísimos contingentes de japoneses, portorriqueños y de muchas otras nacionalidades se dan cita para ver al grupo en el escenario cada fin de semana. Su director, Adhemar Bianchi, es uruguayo, y es quien -según la propia Celina- es un excelente exponente de relaciones públicas. Antes de comenzar cada función se ocupa personalmente de informar a la gente cómo fueron los comienzos del grupo y se pone a disposición de quien se interese en llevar, ya sea las obras o al mismísimo grupo teatral a cada país o provincia que se muestre interesada. De hecho la obra ha recibido infinidad de premios, entre los que se destaca que fue invitada al Teatro Colón, en donde le fue entregado un premio y también recibió el premio ACE. Las funciones se ven honradas a menudo con la concurrencia de gente del espectáculo, actores, actrices y cantantes. Para Bianchi es una pasión; está totalmente abocado a la formación de grupos teatrales. Gente amateur entrenada y dirigida por un profesional que ha llegado al punto de la profesionalidad total y reconocida. El grupo fue también invitado a sendos festivales de teatro hispano parlantes en España y Francia. Per: ¿Cómo comienza la puesta en escena de una obra nueva? CG: Básicamente hacemos talleres de teatro. Adhemar nos presenta la nueva obra y nos nombra un personaje. En este momento estamos preparándonos para una sobre Benito Quinquela Martín. Luego, en grupos de 10, escribimos libremente algo sobre lo que fuimos informados. Y del conjunto el director va armando la nueva obra, incluso las nuevas versiones musicales, porque básicamente el grupo es de teatro musical. Per: Celina me muestra unas pequeñas esculturas y me explica que son sus personajes y los trajo consigo a los Estados Unidos para sentirse cerca. ¿Qué le diría a la persona que, leyendo este reportaje, se descubriera interesada en comenzar? CG: Cuando se tiene voluntad de hacer algo, hay que hacerlo no importa la edad. Y no pensar no puedo. Cuando yo ingresé al grupo había una señora polaca de 92 años, menudita ella… Hizo teatro hasta que tomó conciencia de su avanzada edad, de que se olvidaba los diálogos, y por su cuenta se retiró diciendo que no quería que la aplaudieran de lástima. Murió a los 96 años, así que desde entonces yo soy la candidata para los papeles de edad más avanzada. Y nos despedimos de esta actriz proponiéndole en su próximo viaje subir una obra de teatro de argentinos aquí en Los Angeles. Y no se achica, inmediatamente nos da el sí. Así que la comprometemos. Nos veremos pronto, y trabajaremos en pos de demostrarle al mundo que cuando se quiere se puede, no importa la edad. Galpón Catalina Sur: Av. Benito Pérez Galdós # 93, La Boca. El tel.: 4300-5707. www.catalinasur.com.ar/new/lacatalina.htm Θ
|