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Globalización es un término que no escapa a ningún titular de diario hoy en día. Y un aspecto de la globalización que conlleva importantes implicancias para los educadores de hoy es la inmigración. A consecuencia de ella, la población escolar de los Estados Unidos presenta una gran diversidad lingüística, cultural, racial y religiosa. Tanto en Europa como aquí, la diversidad no ha dejado nunca de ser un tema controversial. Pese a que las políticas y prácticas educativas varían entre los estados de la Unión, en todos ellos hay un sentimiento de que el bilingüismo y el biculturalismo “es un problema para resolver”. A cierta parte de la sociedad estadounidense le preocupa que esa “diversidad” amenace la identidad de su sociedad y es por eso que se han creado “leyes proteccionistas” para que el problema “desaparezca”. Con esa política, muchas escuelas y maestros desaniman a sus estudiantes y a sus familias a usar la lengua materna con el “objetivo” de asimilarlos a la cultura lo más rápido posible. Pese a que los alumnos no son sancionados por hablar la lengua materna, el mensaje que les es comunicado es que si ellos (los estudiantes) quieren lograr ser aceptados por sus maestros y la sociedad, deben renunciar a cualquier “alianza” con su lenguaje de origen y su cultura. De esta manera creen resolver “el problema de la diversidad”
Desafortunadamente, esto tiene un efecto desfavorable para la familia y el niño, haciendo que la comunicación entre ellos se deteriore. Todo docente acordará conmigo en que la escuela debe ser un lugar donde se promuevan actividades centradas en el niño/a, en el conocimiento que el/ella aporta a la clase y que la escuela debe ser el lugar donde se promuevan las habilidades y talentos de los niños. Ya sea que lo hagamos intencionalmente o inadvertidamente, cuando destruimos el lenguaje del niño, estamos desarticulando la relación con sus padres y abuelos, por lo cual estamos contradiciendo la verdadera esencia de la educación, ya que la educación bien entendida empieza en el hogar. Nuestra sociedad actual, que tiene habilidades multilinguísticas y posee recursos multiculturales, se encuentra en una posición de ventaja para jugar un importante rol socioeconómico en el escenario mundial. ¿Como pueden las escuelas proveer una educación apropiada para niños lingüística y culturalmente diversos? El primer paso es comprender lo que dicen las investigaciones sobre el rol del lenguaje, especialmente de la lengua materna, en el desarrollo educativo de los niños. Investigaciones realizadas por Baker, Cummins y Skutnabb-Kangas, han determinado la importancia que tiene para el desarrollo educativo y la formación general del niño el conocimiento del lenguaje materno. Entre los efectos positivos del bilingüismo podemos destacar que cuando lo chicos hablan dos o más lenguajes desde la niñez, logran una comprensión más profunda de la lengua y de su uso efectivo. Esta habilidad les permite contrastar las maneras en las que los dos lenguajes se organizan. Goethe, el famoso escritor alemán, dijo: “La persona que sólo habla un lenguaje no conoce profundamente el lenguaje”. Los niños bilingües desarrollan una mayor flexibilidad en el pensamiento, debido a que su razonamiento es el resultado del paso de la información por dos diferentes lenguajes. El nivel de desarrollo del lenguaje materno del niño es un fuerte signo de predicción del avance en el aprendizaje del segundo lenguaje. En los niños que tienen una base sólida en el desarrollo de la lengua materna se observan mayores habilidades literarias en el lenguaje escolar. Cuando los padres y otras personas que los cuidan, invierten su tiempo contándoles historias o discutiendo sobre temas de su interés, progresan aun mas en la lengua materna, permitiendo que los niños vayan a la escuela mejor preparados, logrando un mejor aprovechamiento escolar y un mayor éxito educativo. Los niños bilingües tienen un mejor desempeño escolar si la escuela enseña efectivamente la lengua materna y cuando desarrolla apropiadamente el lenguaje. El hecho de usar parte del tiempo en enseñar el lenguaje materno en la escuela no perjudica en absoluto el desarrollo académico del aprendizaje del idioma del país. En nuestros países de origen, la gente más educada y de mayor nivel socio-económico no duda en enviar a sus hijos a escuelas bilingües; en cambio aquí desechamos una posibilidad única para que nuestros hijos puedan ser multilingües. ¿Cuántos de nosotros, si no fuimos a escuelas bilingües, pasamos horas con maestros de inglés? ¿Dejaron esos jóvenes de ser menos hábiles en el idioma del país por aprender otra lengua? Por supuesto que no. Cuando los niños aprenden el idioma materno no lo hacen en un sentido estricto de la palabra. Cuando aprenden conceptos y habilidades en el idioma materno, logran un desarrollo del pensamiento crítico y de razonamiento que trasciende lo idiomático, ya que son transferidos de un lenguaje al otro instantáneamente y sin dificultad alguna. Para reducir la perdida del lenguaje materno, los padres deben establecer un poderoso sistema de apoyo familiar que provea numerosas oportunidades para que los niños puedan aumentar sus habilidades lingüísticas (incluyendo lectura y escritura) y los lugares en los que los puedan utilizar (familia, grupos de amigos, grupos de juegos, visitas a los países de habla hispana, jardines y escuelas bilingües, etc.) Los maestros, a su vez, pueden ayudar a sus alumnos a retener y desarrollar este lenguaje dándoles mensajes positivos sobre el aporte que les brinda el hablar un segundo lenguaje y las posibilidades, tanto económicas como sociales, que esto les abre. El mayor capital intelectual, cultural y lingüístico de nuestra sociedad aumentará drásticamente si dejamos de ver la diversidad cultural y lingüística como “un problema para resolver”. Abramos nuestros ojos a los recursos lingüísticos, culturales e intelectuales, logrando así un enriquecimiento idiomático y cultural de nuestros niños y por consecuencia, de toda nuestra sociedad. © Bibliografía Cummins, J (2004) Bilingual Children's Mother Tongue: Why Is It Important for Education?, Toronto University, Canada Baker, C. (2000). A parents' and teachers' guide to bilingualism. 2nd Edition. Clevedon, England: Multilingual Matters. Cummins, J. (2000). Language, power, and pedagogy. Bilingual children in the crossfire. Clevedon, England: Multilingual Matters. Skutnabb-Kangas, T. (2000). Linguistic genocide in education-or worldwide diversity and human rights? Mahwah, NJ: Lawrence Erlbaum Associates. |