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El 4 de enero de 1929 nacía el actor argentino que dio vida a Minguito, el entrañable personaje que simbolizaba la voz de la calle. Los comienzos de Juan Carlos Altavista se remontan al Teatro Infantil Labardén. En este teatro tuvo como compañeras a Julia Sandoval y Beba Bidart; ya encaminado en el ambiente artístico, aprendió de actores como Narciso Ibáñez Menta, Francisco Petrone y Luis Sandrini.
En los inicios de su carrera se casó con Raquel Álvarez, su mujer de toda la vida, con quién tuvo tres hijos. "Mi mujer, sinceramente, es lo más lindo que me pasó en la vida" diría Altavista dos años antes de morir. Era un creador de frases y con respecto a su público, solía comentar: “Cuando salís a la calle sos de la gente…” Sin embargo, todavía no se sabe si Juan Carlos hizo famoso a Mingo o fue el mismo personaje el disparador de una gran carrera actoral. Altavista trabajó como actor desde los 16 años. Fue en ese tiempo, que compuso su primer papel en la pantalla grande. A lo largo de su profesión, filmó sesenta películas. Pero fueron sus apariciones en la televisión las que lo llevaron a escalar a la cima del éxito. Los hermanos Sofovich, Gerardo y Hugo, le abrieron las puertas del ciclo “Operación Ja Ja”, que se emitía por Canal 11. Uno de los segmentos del programa era “Polémica en el bar”. En ese sketch participaban Fidel Pintos, Javier Portales, Vicente La Rusa, Mario Sánchez, Adolfo García Grau y Juan Carlos Altavista. El éxito de “Polémica” fue tal que del sketch nació un programa cómico. Quienes vivieron en esa época, difícilmente puedan olvidar la participación fundamental de “Minguito” en aquella mesa redonda, en donde reflejaba la imagen de un tipo de barrio, que hacía brillar al humor sano y al retruque ingenioso. Su vestimenta nació a raíz de que Altavista quiso hacerle un homenaje a su padre, a quien no pudo acompañar al fallecer. En un reportaje contó: “Me puse ropas de él. Su sombrero, el saco, la camisa, el echarpe, un cinto grueso de cuero... Y le agregué zapatillas de paño y el palillo en la boca”. Ese personaje había nacido de la mano de Juan Carlos Chiappe, para la radio, en momentos donde reinaban los radioteatros. Tras el fallecimiento del autor de Mingo, el escritor y periodista Roberto Peregrino Salcedo tomó la posta y, durante diecisiete años, fue libretista del actor. Pero más allá de los libretos, la espontaneidad que poseía era única. Altavista fue, ante todo, un gran observador. En las calles de su barrio prestaba atención a los gestos y costumbrismos de los vecinos. Luego, copiaba algunos e inventaba otros. Sus últimos tiempos los pasó en Olivos. Allí, observaba a la gente. Altavista, paradójicamente, se fue un día del amigo, un 20 de julio de 1989. Desde ese momento, siempre hay alguien que se identifica con su personaje: millones de papelitos en los bolsillos, el clásico escarbadientes, las pantuflas a cuadros, una camisa fuera del pantalón que dejaba escapar un cinturón, o la confusión al pronunciar un nombre extranjero. El 20 de julio de 1994, la Municipalidad de Vicente López decidió inmortalizarlo: “A Juan Carlos Altavista, inolvidable vecino y amigo de esta ciudad”, inaugurando un “manolito” que lo recuerda con su estampa de Minguito Tinguitella. ©
Frases célebres de Minguito: “Segual” “Qué hacé tri tri” “Hay que levantarle un manolito” “Sí señó” “Apropícuese” |