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El orgullo de lo nuestro… redescubriendo viejos sabores En un acogedor salón del aclamado Restaurante Josie, en Santa Monica, se realizó por primera vez en Los Angeles la degustación de carne uruguaya importada y comercializada por la firma “Estancia”.
La invitación prometía una tarde para compartir la presentación de algo tan singular, que colmaría las mayores expectativas por su calidad, sabor y textura; entre los invitados se contaban el Cónsul del Uruguay en Los Angeles, Sr Carlos Gitto y señora, chefs, periodistas especializados en el tema y representantes de El Suplemento. Bajo el lema “Ganado real, come pasto real”, fuimos agasajados con exquisiteces que definitivamente presentaban bajo otra perspectiva excelentes cortes de carne. Gracias a las manos expertas de los chefs Josie Le Balch (Josie) y Daniel Snukal (3 on Four), se sucedió, plato tras plato, un menú muy bien pensado para mostrar la ductilidad y calidad de la carne importada. Comentaron que su propósito fue resaltar el sabroso sabor de la carne que complementa de maravillas los vegetales orgánicos que la acompañaban. A su vez, el buen vino argentino de Tomero, la salsa criolla y el chimichurri, agregaron una pincelada del Río de la Plata al carpaccio, korean barbecue, crostinis con lomo a la plancha y los diferentes cortes preparados para el grill. Como bien supo agregar Gabe Turner, de Estancia, “Los asados tradicionales en Uruguay se comen sólo con sal, ya que el sabor de la carne habla por sí misma”. Mediante un video, Bill Reed, uno de los dueños de Estancia, presentó las diferencias entre la carne que importan de Uruguay y la que se produce en Estados Unidos. El ganado libre en las praderas, alimentándose de pasto, crece en excelentes condiciones y eso se traduce en un sabor y textura especial que lo diferencia notoriamente del alimentado con maíz. Estancia trabaja bajo un sistema cooperativo con unos 40 productores de Uruguay, que siguen el estricto protocolo de la compañía, produciendo carne sin hormonas ni antibióticos; el ganado Hereford alimentado con pasturas tiene un porcentaje graso y de colesterol mucho menor que el que se consume aquí. Y si bien recién comienzan a promocionar su carne en Los Angeles, ya hace unos dos años que la comercializan con singular éxito en el norte de California. © |