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Rincones Históricos: Parque Nacional Mburucuyá |
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jueves, 31 de enero de 2008 |
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El parque nacional Mburucuyá es un paraíso surgido de la visión de un Caballero dinamarqués, Troels Mylden Pedersen, quién llegó a estas tierras correntinas junto a su esposa Nina, desde su Copenhague natal, con el objetivo de hacerse cargo de las estancias de su padre y dedicarse a su pasión por el estudio de la flora. El desarrollo de esta actividad llevó a Troels a encontrarse con los más destacados especialistas argentinos de botánica y sirvió para que en la actualidad, Mburucuyá tuviera uno de los mejores relevamientos de la flora de la provincia. Durante sus años en Corrientes, Pedersen recibió títulos como el de Caballero de Dinamarca, otorgado por el Rey de aquel país, el de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional del Nordeste y de la Universidad de Copenhague, y fue incorporado como Académico de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria. En el Instituto de Botánica del Nordeste, IBONE, y el Instituto Darwiniano se puede disfrutar los frutos de sus años de investigación realizados en países como Uruguay, Brasil, Paraguay y Canadá, además de varios países europeos. La creación del Parque Nacional Finalmente, en agradecimiento al país que amaron como propio, el 27 de noviembre de 1991, el matrimonio de Troels y Nina Pedersen, firmó el Acta de Donación de Tierras en la que entregaban a la Administración de Parques Nacionales (APN) la integridad de las estancias Santa Teresa y Santa María, de más de diecisiete mil hectáreas, para que se conviertan en un Parque Nacional. El Parque Nacional Mburucuyá, que es la denominación genérica que los guaraníes dan a las pasionarias, fue creado el 27 de junio de 2001 por Ley Nacional Nº 25.447 y en la actualidad es, junto a la Reserva Natural Iberá, el Área Protegida más destacada de la provincia de Corrientes. El Parque suele recibir a más de seis mil visitantes anuales, y en estos últimos meses, gracias a un fondo del Banco Mundial, trabaja en pequeños modelos tradicionales de desarrollo sustentable junto a técnicos locales y pequeños productores de las comunidades vecinas. En los próximos meses, la histórica mansión donde vivieron Troels y Nina Pedersen pasará a ser un Museo Histórico y de Interpretación que conservará toda la vida y obra de la pareja y las ideas que lo condujeron a dedicarse a los estudios botánicos: la transformación y la pérdida de la diversidad de la flora por las acciones desmedidas de las actividades humanas. Pero el Doctor Troels Pedersen no pudo ver consumada su obra, ya que falleció el 5 de febrero de 2000, un año antes de que la Nación Argentina incorporara por Ley superior a sus campos como Parque Nacional con las mejores áreas cuidadas y descriptas de la Eco Región Iberá. Su esposa Nina regresó a Dinamarca, donde fundó la Fundación Botánica Myndel, que estudia y beca a los conservacionistas que se especializan en flora. Paraíso Botánico Mburucuyá es un auténtico mosaico ambiental, poblado por alrededor de 1.800 especies botánicas y zoológicas, y se lo considera una versión “de bolsillo” del Pantanal matogrossense. El Parque protege una restaurada muestra de la época en que el Paraná corría al encuentro del mar por entre los llanos correntinos, memoria de lo cual son los cordones arenosos, esteros y lagunas que caracterizan al oeste de la provincia. En su geografía se pueden apreciar bosques de neto linaje chaqueño, con quebrachos colorados, espinillos, palmas blancas e impenetrables caraguatales, junto a la selva paranaense que puebla las isletas del monte, llamadas mogotes, de timbos, lapachos y palmeras, entre otras especies. Asimismo, las lomadas, que fueron antaño islas deltaicas, acogen una embajada del Espinal con las mismas palmeras yatay que se pueden observar en el Parque Nacional El Palmar. El estudio hecho por Pedersen, indica que el área atesora 1.300 especies vegetales, algunas de ellas exclusivas del país, magnitud que impresiona si se tiene en cuenta que el Parque Nacional Iguazú y el provincial Urigua-í, suman en conjunto unas dos mil especies. De la variedad de la fauna dan prueba las 331 especies de aves, que representan el 33,6 por ciento de la avifauna argentina y el 95 por ciento de la del Iberá; las 45 especies de mamíferos, como el carpincho y el mono carayá, señalado como el animal más ruidoso de la tierra; los 41 reptiles y 31 anfibios; y sus 46 especies de peces que representan el 11 por ciento de la ictiofauna de agua dulce. Los visitantes tienen la oportunidad de ver todas estas especies en las caminatas por los circuitos organizadas a tal efecto, o bien visitar la estancia Santa Teresa, construida en 1947 bajo la dirección de Pedersen, donde se puede observar un herbario con más de 30 mil ejemplares. En los 20 kilómetros del camino de acceso pueden verse palmares, lagunas y hasta algún yacaré en el arroyo. Pero al ser de tierra, queda inhabilitado cuando llueve, por lo que conviene asesorarse acerca de su estado en el Parque Nacional (Tel. 03782-498022). La zona de acampe dispone de baños y agua corriente. Al no haber proveeduría en el Parque, el visitante deberá proveerse de comestibles en el pueblo de Mburucuyá. La mejor época para hacerse una escapada, teniendo en cuenta el calor y las lluvias, es entre mayo y septiembre. ©
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