Gastronomía Piamontesa Allá por 1880 llegaron los primeros piamonteses a la Argentina y se trasladaron a la confluencia de las provincias de Santa Fe y Córdoba; mezclados con criollos, idiomas, costumbres, tierra, sol y luna fueron forjando su porvenir en la nueva tierra. Fundaron pueblos y colonias, desde Morteros pasando por San Francisco hasta llegar a los alrededores de colonia Carolla en la provincia de Córdoba, y desde Tostado al norte, pasando por mi pueblo natal, Arrufó, San Guillermo, Sunchales, Rafaela, Nuevo Torino, etc.
Estos inmigrantes hicieron de la zona la más fuerte y próspera cuenca lechera: de ella nació Sancor, la empresa más importante en la industria láctea argentina. Entre las costumbres más arraigadas se destaca la gastronómica. Cada invierno hay una salsa caliente de crema de leche, que mezclada con ajo, filetes de anchoas y nueces a fuego lento se transforma en la famosa Bagna Cauda. Debido a su popularidad, en 1991 un grupo de gringos de Humberto 1° celebraron la primera fiesta de la Bagna Cauda. Ese mismo año, el gobierno de la provincia de Santa Fe, mediante decreto, decide declarar a Humberto 1°, sede de la fiesta provincial de la Bagna Cauda. Durante esta jornada se suceden diferentes actividades, dentro y fuera de la carpa especialmente dispuesta: exposiciones, actividades culturales, elección de la Reina entre las representantes de distintas localidades, bailes típicos, y el espectáculo central, el cual siempre convocó a grandes artistas como Soledad, Cuti y Roberto Carabajal, Luis Landriscina, Los Guaraníes, y Horacio Guarany, entre otros. Así, tomando de esas tradiciones una de las comidas típicas del piamonte, es como se une pasado y presente haciendo realidad el sueño de que la comunidad toda le brinde un justo homenaje a nuestros antepasados gringos. 50 Grs. de manteca 1 chorrito de aceite de oliva 1.2 Litros de crema de leche 2 cabezas de ajo 10 anchoas 100 Grs. de nueces
Preparación Picar el ajo y rehogarlo en la manteca con un chorrito de aceite de oliva (muy importante que no se doren ni que se pasen). A esto se le agregan las anchoas picadas y las nueces, y finalmente agregarle la crema. Cocinar hasta que levante el hervor y luego mantenerla a fuego lento hasta que todo esté unido y consistente (entre 15 y 20 minutos). Servirla en un recipiente al que se le pueda poner un mechero (puede ser de fondue) para que el fuego la siga manteniendo caliente sin que vuelva a hervir. Esta salsa caliente se puede acompañar con trocitos de pollo cocido, ravioles, tallarines, verduras cocidas (zanahorias, brócoli, coliflor, hinojo, papa, batata...) y con verduras crudas (cardo, repollo blanco, colorado, apio, rabanitos...). Resaltamos la importancia de acompañar con un buen pan, vino de buen cuerpo y mucho apetito. Esta receta se la dedico a mis abuelos Dominga Gilletta y Bartolo Silvano, piamonteses, hacedores de todas estas tradiciones y muchas más que en el futuro compartiremos. © |